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En las Tierras del Norte (Tributo a la Diosa Nehalennia)

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    El mar embravecido rugรญa con desatada furia; ni los mรกs aguerridos de los hombres permanecรญan impรกvidos ante la violencia que la adversidad habรญa provocado, poniendo asรญ a prueba a los valientes guerreros que se hicieron a la mar en busca de la gloria que les darรญa la inmortalidad. En sus mentes solo un nombre ocupaba sus pensamientos, Nehalennia, aquella que los llevarรญa con seguridad por medio del rugiente mar a su destino, desafiando con su poder a todo aquel que quisiera interponerse en su camino.             Los frรกgiles navรญos se abrรญan paso entre las elevadas olas, que parecรญan querer devorar a los hombres que ocupaban la maltrecha embarcaciรณn. Diminutas se mostraban ante las gigantescas olas que parecรญan querer engullirlas, dando al traste con la misiรณn que los llevaba a cruzar esas enfurecidas aguas, una locura temeraria que no tuvieron mรกs remedio que abordar, disfrazando sus no infundados temores tras cรก...

La lucha por el sufragio femenino

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  El feminismo no es derribar a los hombres, no es querer ser mรกs que ellos.  Es luchar por lograr un mundo donde todos seamos tratados con respeto, dignidad e igualdad. Afortunadamente, los tiempos cambian, y aunque algunos no lo crean, para mejor. Cierto que las conquistas sociales conseguidas no nos las han regalado; han costado muchos aรฑos, sudor, lรกgrimas, constancia y esfuerzo, una lucha tenaz llevada a cabo por unos pocos para que el resto de la sociedad se beneficie, para que pudieran vivir con unos derechos y libertades que en ocasiones ni los que comenzaron con las reivindicaciones pudieron disfrutar. Pero eso no les importaba, porque si algo caracteriza a los valientes que luchan por un mundo mejor, es el pensar en el bienestar de las generaciones futuras.             Eso fue lo que hicieron estas intrรฉpidas guerreras, que por medio de sus acciones quisieron dejarnos a todas nosotras un mundo un poco mรกs jus...

Huida hacia la Nada

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  La ciudad se encontraba sitiada, nadie podรญa salir de allรญ, en cada esquina, en cada rincรณn por escondido que pudiera estar, se encontraban apostados aquellos que como esbirros bien entrenados, servรญan sin cuestionar ni tan siquiera una de las รณrdenes que sus amos les indicasen. Estos por medio del miedo y el terror que sabรญan imponer, sometรญan a los habitantes a leyes represivas que lo รบnico que buscaban era el control de todo individuo.             Habรญa mucha, demasiada gente, en ese trasiego me hallaba imbuida mirando a las personas que iban y venรญan, rostros inexpresivos con sus miradas fijas que tan solo hacรญan aquello para lo que habรญan sido entrenadas. Sus caras anodinas, sus movimientos frรญos me hicieron pensar que mรกs parecรญan robots que humanos. Al tomar conciencia de su conducta, me aterraba pensar que quizรก yo tambiรฉn habรญa sido engullida por un sistema que buscaba deshumanizarnos, para asรญ convertirnos en una...