Huida hacia la Nada
La ciudad se encontraba sitiada, nadie podรญa salir de allรญ, en cada esquina, en cada rincรณn por escondido que pudiera estar, se encontraban apostados aquellos que como esbirros bien entrenados, servรญan sin cuestionar ni tan siquiera una de las รณrdenes que sus amos les indicasen. Estos por medio del miedo y el terror que sabรญan imponer, sometรญan a los habitantes a leyes represivas que lo รบnico que buscaban era el control de todo individuo.
Habรญa
mucha, demasiada gente, en ese trasiego me hallaba imbuida mirando a las
personas que iban y venรญan, rostros inexpresivos con sus miradas fijas que tan
solo hacรญan aquello para lo que habรญan sido entrenadas. Sus caras anodinas, sus
movimientos frรญos me hicieron pensar que mรกs parecรญan robots que humanos. Al
tomar conciencia de su conducta, me aterraba pensar que quizรก yo tambiรฉn habรญa
sido engullida por un sistema que buscaba deshumanizarnos, para asรญ
convertirnos en una masa obrera que trabaja de sol a sol, con el รบnico objetivo
de satisfacer a una รฉlite que siempre exige mรกs. Instรกndonos con falsas
palabras a reproducirnos, para que la mano esclava no se les termine nunca.
Escapar no
era fรกcil, hacรญa mucho tiempo que nadie lo habรญa intentado, los รบltimos motines
fueron duramente sofocados, ignorando por completo que destino tuvieron los
cabecillas, lo รบnico que se sabรญa con certeza es que jamรกs se supo de los que
fueron capturados. Existรญan rumores acerca de la suerte que corrieron, pero
siendo acusados de ser los instigadores de las revueltas, desaparecieron sin
mรกs.
Los que
gobernaban sin ser vistos, por medio de la opresiรณn y de la eliminaciรณn de los
insurrectos, habรญan conseguido un pueblo dรณcil, fรกcil de manejar, para ello
contaban tambiรฉn con fรกrmacos y alimentos que tomรกbamos por voluntad propia, en
la creencia de que eran para nuestro beneficio, todo esto junto al lรญquido
vital, formaban el cรณctel perfecto para doblegar a un pueblo que hace mucho
dejรณ de pensar por sรญ mismo. Total, para quรฉ, si ya lo hacรญan por nosotros.
Nos
hicieron creer, que mรกs allรก de los muros protectores solo existรญa la Nada,
un lugar de no existencia, donde la muerte mรกs terrible aguardaba a todos
aquellos insensatos que desobedeciendo a los altos mandos, se atrevรญan a cruzar
la frontera. Yo pertenecรญa a un pequeรฑo grupo de rebeldes que habรญa logrado
subsistir con lo mรญnimo, nos autoabastecรญamos en un intento de mantener
nuestras mentes limpias del control que ejercรญan sobre ellas, intentando
consumir lo menos posible la basura que en ocasiones no nos quedaba mรกs remedio
que engullir para poder sobrevivir. El agua que bebรญamos era la que la
frecuente lluvia nos proporcionaba, que, aunque tambiรฉn contaminada, era mรกs
fiable que la que corrรญa por los conductos de las tuberรญas que llegaban a esos
pequeรฑos receptรกculos, a los que llamรกbamos hogar. Tambiรฉn tomรกbamos la que intentรกbamos
purificar por medio de un extraรฑo artilugio, un invento de alguien que un dรญa
pasรณ por nuestras vidas, pero que ya el paso del tiempo borrรณ de nuestras
frรกgiles mentes, en realidad nunca supimos si realmente servรญa de algo, pero
todos querรญamos pensar que asรญ era.
Hacรญamos
verdaderos esfuerzos, para intentar infestarnos lo menos posible con la
implacable propaganda con la que nos azotaban dรญa tras dรญa por medio de todos
los medios a su alcance, en un intento de vencer cualquier atisbo de rebeliรณn.
Para ello no dudaban en echar mano de la prensa, la televisiรณn, libros llamados
de autoayuda, gurรบs, en definitiva, charlatanes de tres al cuarto,
vulgares espiritualoides que intentaban convencer al vulgo diciรฉndoles
que la felicidad se encontraba en ellos mismos, no en lo material; que ellos
eran los hacedores de sus vidas, que las riendas de esta solo les pertenecรญan a
ellos. Falsos alegatos, que ni los que los pronunciaban se creรญan y mucho menos
seguรญan, no habรญa mรกs que ver como gustaban de todos los placeres mundanos.
Individuos sin escrรบpulos, que engordaban sus bolsillos a costa de las miserias
ajenas.
Tiempo
atrรกs, en varias ocasiones intentamos escapar hacia esa Nada, pero fracasamos,
teniendo que asistir impotentes a la desapariciรณn de muchos compaรฑeros que
aguantaron a saber que torturas por protegernos, sin delatar el lugar donde de
forma clandestina nos reunรญamos para conspirar, contra un sistema que estaba
tan podrido como sus dirigentes. Nunca mรกs los vimos, ni supimos cuรกl fue su
suerte. Por lo que cada vez quedรกbamos menos, hasta que un dรญa sin saber cรณmo
ni por quรฉ me vi sola en medio de un trajรญn de gentes cuyas caras me eran
desconocidas. Allรญ en medio, sin saber
hacia dรณnde dirigirme me encontraba, cuando me tropecรฉ con su mirada. Un ser
desconocido, que sin pronunciar palabra alguna me invitaba a seguirle, no sรฉ
por quรฉ lo hice, pero le seguรญ, sintiรฉndome tranquila y sin temor presentรญ que
en esa ocasiรณn mi viaje a la Nada no lo verรญa truncado. No acertรฉ a comprender
quรฉ era, si hombre o mujer, ni de dรณnde habรญa surgido, no hablamos, no hacรญa
falta, con su mirada me decรญa cuanto debรญa saber para escapar y ponerme a
salvo.
Cada
rincรณn seguรญa vigilado por los guardianes armados, que pareciendo autรณmatas no
mostraban el mรกs mรญnimo sentimiento, sus atuendos no permitรญan ni tan siquiera
ver sus caras, lo que deshumanizaba aรบn mรกs su presencia. Se mostraban quietos,
estรกticos, vigilantes, siempre atentos a los movimientos sospechosos que
pudiesen hacer alguno de los viandantes. Una escena tan familiar, que no
causaba en mรญ la mรกs mรญnima zozobra.
Le seguรญ, mis
ansias por salir de allรญ me hicieron confiar plenamente en un desconocido que
me hablaba con su mirada, y cuyo rostro inexpresivo en ningรบn momento mostrรณ la
mรกs mรญnima alteraciรณn. Para mi sorpresa, salir de la fortaleza fue
asombrosamente fรกcil, no sรฉ cรณmo lo consiguiรณ, o quรฉ magia usรณ, pero lo cierto
es que no alcanzo a recordar la forma en que escapรฉ de los muros que me
aprisionaban, llegando a esa Nada que resultรณ ser una ciudad de refugio, donde
los que habรญan conseguido liberarse del control mental acudรญan en busca de
cobijo. Tampoco sรฉ el motivo por el que llamรฉ a ese lugar ciudad de refugio,
pero fue el nombre que acudiรณ a mi mente, sabiendo que ese era el sitio al que
denominaban Nada.
No sabรญa quรฉ hacer, estaba sola, aunque tranquila, sosegada, observando el deambular de unas gentes en cuyos rostros, se veรญa la alegrรญa de los que se saben viven en libertad. Mi salvador ya no estaba, habรญa desaparecido tras cumplir su misiรณn, y ahรญ estaba yo sin saber hacia dรณnde debรญa dirigirme, libre y por lo tanto responsable de mis actos, del destino que a partir de ese momento yo decidiera tomar. No obstante, sentรญ una fuerza que a modo de llamada dirigรญa mis pasos en direcciรณn a una casa, allรญ pude comprobar en una habitaciรณn a unas cuantas personas rodeando una especie de urna acampanada, objeto que se encontraba cubierto por un fino y delicado velo.
La emociรณn se dibujaba en los rostros de esos seres, con
cierta mezcla de impaciencia, una alegrรญa cuyo motivo no acertaba a descubrir,
pero que apuntaba a lo que se encontraba dentro de ese objeto acampanado. De
esta forma, sin saber el motivo me unรญ al pequeรฑo grupo, fijando mi mirada en
la persona que no apartaba su vista de la urna, y que transmitรญa una especial
fuerza, siendo sin duda el artรญfice de lo que allรญ se encontrase. Mientras
esperaba para ver lo que se descubrirรญa bajo la fina tela, caรญ en la cuenta de
que era difรญcil adivinar de quรฉ sexo eran esos seres, al igual que mi salvador,
su apariencia andrรณgina no me permitรญa saber si eran hombres o mujeres. Tampoco
usaban la palabra como vehรญculo para hacerse entender, pero no por ello, se me
hacรญa difรญcil comprender todo lo que decรญan por medio de sus caras expectantes,
sus miradas me hacรญan entender que dentro de poco, presenciarรญa algo sumamente
importante.
El
acontecimiento no se hizo esperar, una mano que no pude ver con claridad
descorriรณ el traslรบcido tejido descubriendo la campana de cristal, y ante mis
perplejos ojos apareciรณ un ser pequeรฑo, por su apariencia yo intuรญ que podรญa
tener un aรฑo mรกs o menos. Entendรญ entonces, que la campana habรญa actuado igual
que si fuese un vientre artificial, alimentando y cuidando a la criatura que se
gestaba en su interior, naciendo luego envuelto por una fina membrana. La
persona de mรกs fuerza, el autor de la obra limpiรณ al pequeรฑo al que tomรณ entre
sus brazos de una forma tan dulce, que no hizo salir al reciรฉn nacido de su
plรกcido sueรฑo. Nunca supe lo que los presentes en realidad esperaban, pero por
sus rostros y sus miradas, entendรญ que el experimento habรญa sido todo un รฉxito,
con unos resultados mucho mejores de los esperados. La sorpresa de sus
radiantes caras, asรญ lo manifestaba.
Pero la
algarabรญa durรณ poco, de pronto los rostros se volvieron sombrรญos y la penumbra
se cerniรณ sobre la estancia, supe no sรฉ de quรฉ manera, que alguien nos habรญa
traicionado, descubriendo la ubicaciรณn exacta de la ciudad de refugio. Habรญa
que actuar con rapidez, o todos serรญamos devueltos al alienante lugar donde la
muerte mรกs horrible, serรญa el castigo que nos impondrรญan por haber desertado.
No sabรญa quรฉ hacer, pero el ser que tenรญa esa fuerza especial no perdiรณ la
calma, de forma pausada nos dirigiรณ sin palabras hacia un habitรกculo donde
debรญamos recostarnos en unas tumbonas, relajando nuestros cuerpos, quedando en
un estado de duermevela, abandonรกndonos a la protecciรณn de esta persona tan
particular que acababa de nacer.
Con
extraรฑeza, pero confiada hice lo que leรญ en su mirada y allรญ tumbada con los
ojos semiabiertos, viendo la habitaciรณn antes baรฑada de luz ahora en penumbras,
advirtiendo solo la silueta de los objetos que llenaban el lugar, pude sentir
que mi cuerpo se abandonaba a un estado de estar y no estar. Ese ser, seguรญa
abrazando tiernamente al pequeรฑo que habรญa dado vida en ese vientre artificial,
y al que resguardaba como un bien preciado. Mis temores a que fuรฉsemos
descubiertos, porque la criatura emitiese algรบn sonido se disiparon, no sรฉ el
motivo, pero incluso sin poder verle seguรญa entendiendo por medio de un
lenguaje no hablado todo lo que me querรญa decir, de alguna forma me transmitiรณ
que si confiaba en ese ser nacido y en รฉl, mi salvaciรณn serรญa segura. Asรญ que
intentรฉ confiar.
Ahรญ estaba
yo, procurando ver entre las rendijas de mis ojos que poco a poco se iban
acostumbrando a esa parcial oscuridad, en silencio, esperando no ser vista,
aunque eso era algo que me parecรญa difรญcil porque nos encontrรกbamos, segรบn yo
creรญa, muy a la vista en mitad de la sala. Pero mi sorpresa no pudo ser mayor
cuando de repente vi surgir una sombra, un ser con forma humana y de aspecto
temible que recorrรญa toda la estancia buscรกndonos, la respiraciรณn se me cortรณ,
permanecรญ totalmente inmรณvil pensando que pronto serรญa apresada.
Pero tuve
una nueva sorpresa aรบn mayor, a esa sombra no le acompaรฑaba un cuerpo fรญsico,
era solo eso, una sombra que recorrรญa el lugar y en cuyo movimiento se podรญa
intuir la desesperaciรณn por no encontrar a nadie. ¿Cรณmo era posible que no nos
viesen? Pronto pude comprobar que en realidad no รฉramos vistos cuando en su
deambular, ese inmaterial cuerpo me traspasรณ sin advertir mi presencia, fue
entonces cuando comprendรญ que estaba sin estar, entendรญ que por esa razรณn no
veรญa un cuerpo material, solo una oscuridad que me atravesaba sin que pudiese
verme.
¿Estaba en
otro plano? ¿En una especie de mundo paralelo? ¿En una realidad que se fundรญa
con lo irreal? Las preguntas se agolpaban en mi mente, entonces presentรญ que a
partir de ese momento esa iba a ser mi existencia, un estar sin estar. La
ciudad de refugio habรญa sido descubierta, sus habitantes para seguir
sobreviviendo en libertad habรญan pasado a un estado de ver sin ser vistos,
siendo envueltos y protegidos por la penumbra. Por ello, la ciudad aparecรญa a
los ojos de los captores, como un lugar lรบgubre y abandonado a su suerte,
deshabitado en apariencia desde hacรญa tiempo.
Sin embargo, seguรญamos allรญ, en silencio, deslizรกndonos entre las sombras que nos
atravesaban sin tan siquiera sospechar nuestra presencia, en un plano que su
involuciรณn no les permitรญa poder ver, y que nosotros habรญamos conseguido
alcanzar para poder seguir viviendo en libertad. Evolucionamos a un nivel
superior para salvar nuestras vidas, porque la Nada nos envolvรญa y en
ella nos sentรญamos a salvo.
Y hasta aquรญ los delirios de una mente
perturbada.
POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2025
Prohibida la reproducciรณn total o parcial del material incluido en este blog sin la autorizaciรณn de la autora. |

Comentarios
Publicar un comentario