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Explosiรณn del Hindenburg. Cortesรญa de Wikipedia.

Al ser humano siempre le han gustado los retos, desafiar al tiempo, a los elementos, a sรญ mismo. Intentando rebelarse contra todo aquello que escapa a su control, queriendo ser dioses que desobedeciendo a toda ley establecida, retan a unas fuerzas invisibles que se niegan a otorgarle un total poder. Pero la soberbia del hombre no tiene fin, por lo que no desiste en provocar, en muchas ocasiones, a unos elementos que sin dudarlo se vuelven en contra suya.

    En este caso hablamos de un gigante que surcando los cielos parecรญa invencible, al igual que tiempo atrรกs, en 1912, ocurriese con el mayor barco jamรกs construido hasta el momento que atravesรณ los mares, sufriendo tan trรกgico final. El RSM Titanic britรกnico, el transantlรกntico del que se decรญa que«ni Dios mismo podrรญa hundir este barco». Frase famosa que pasando a la posteridad, quiรฉn sabe si fue pronunciada tal cual nos cuentan o si, quizรก, es de esas que se atribuyen a ciertos momentos histรณricos, sin saber a ciencia cierta si fue o no expresada por la persona a la que se le atribuye.

En el caso que nos ocupa, este Titanic alemรกn no surcaba las aguas, era el cielo lo que invadiรณ en un gesto de superioridad que le costรณ caro a los hombres, siendo humillados y derrotados una vez mรกs por unos sucesos, al parecer casuales, o no, que se confabularon para derrotar a un gigante que parecรญa invencible.

El Gigante Caรญdo

    El dirigible alemรกn Hindenburg, cuyo nombre completo era LZ-129 Hindenburg y que junto a su hermano gemelo, el LZ-130 Graf Zeppelin II fueron las aeronaves mรกs grandes que el hombre ha construido en todos los tiempos. Ambos navegaron a travรฉs de los cielos, realizando proezas que hacรญan creer, que ya se podรญa dominar ese mar azul que coronaba sus cabezas de forma segura. Pero en el caso del Hindenburg, la historia no fue tan feliz.

    Hay que tener en cuenta, que en las fechas que nos ocupa, este era el noveno viaje que hacรญa el gigante hasta Amรฉrica. En esta novena aventura partirรญa de la ciudad alemana de Frankfurt el 3 de mayo de 1937, para despuรฉs de cruzar el Atlรกntico tomar tierra en Estados Unidos, concretamente en Nueva Jersey. Un importante periplo que debรญa pasar a la posteridad, por haber tardado tan solo 3 dรญas en cruzar el vasto ocรฉano, y no por su trรกgico final. La tarde del 6 de mayo de 1937, una fecha en la que la tragedia se personificรณ, convirtiendo lo que debรญa ser un momento de alegrรญa y esparcimiento, en un caos total.

     Lo cierto es que este medio de transporte se consideraba totalmente seguro, el Hindenburg, podรญa presumir de ser un diseรฑo completamente moderno y actual. Para su construcciรณn se utilizรณ una aleaciรณn de aluminio, cobre, manganeso, magnesio y silicio, a este novedoso material lo llamaban duraluminio, que como ocurre en muchas ocasiones con los grandes inventos, fue descubierto casualmente por el alemรกn Alfred Wild en 1903, siendo utilizado por primera vez en 1909. El material serรญa bautizado como duraluminio, porque fue en la ciudad de Dรผren donde Wild preparรณ esta mezcla por vez primera. Este innovador material tenรญa como caracterรญstica, tener una gran resistencia mecรกnica y ser tan duro como el acero.

    La vida de esta aeronave en realidad fue bastante breve, realizando su primer viaje en marzo de 1936, para despuรฉs de tan solo 14 meses, sucumbir por las llamas en un trรกgico accidente el 6 de mayo de 1937. Diseรฑado y construido por la empresa Zeppelin, este gigante tenรญa una envergadura de 245 metros de largo, y 41 metros de diรกmetro, llegando a poder alcanzar como mรกximo 135 km/h. Conseguir esa velocidad era posible gracias, a que llevaba 4 motores de 1.200 CV diesel Aimler-Benz DB602.

    El Hindenburg tenรญa dos cubiertas bien diferenciadas, en la cubierta superior, se encontraban unos pequeรฑos cuartos para que los pasajeros pasasen las noches con relativa comodidad, tambiรฉn poseรญa unas espaciosas zonas comunes para esparcimiento de los viajeros, incluyendo un comedor que aunque pequeรฑo era bastante acogedor, adornado con artรญsticas pinturas que recordaban los viajes realizados por Amรฉrica del Sur del Graf Zeppelin. Ademรกs, contaba con una sala donde se reunรญan para leer o departir, pudiendo los viajeros disfrutar de un bello mapamundi que adornaba una de las paredes. Las ventanas de las que disponรญa el coloso, eran amplias e inclinadas para el disfrute de los pasajeros.

    Por otra parte, en la cubierta, que se hallaba en el piso inferior, se encontraban los aseos, un comedor de uso exclusivo para la tripulaciรณn y una sala, zona รบnica, donde se permitรญa fumar al pasaje. Aunque como al estar en el aire toda precauciรณn era poca, el personal de la tripulaciรณn se cercioraba de que ningรบn distraรญdo pasajero saliese del salรณn sin haber apagado correctamente su cigarrillo.

    Hay que decir que el nรบmero de personas que este gigante albergaba era de 97, de las que 36 eran pasajeros, formando los 61 restantes parte de la tripulaciรณn. El fatรญdico accidente del 6 de mayo de 1937, cercenรณ la vida de 36 personas. Siendo 13 los pasajeros fallecidos, mientras que 22 pertenecรญan a la tripulaciรณn, la vรญctima nรบmero 36 fue un trabajador que encontrรกndose en tierra muriรณ fortuitamente.

    Dato curioso, es que este coloso recibe su nombre en reconocimiento del mariscal Paul von Hindenburg, que fue el segundo presidente de la Repรบblica de Weimar, periodo convulso de la historia de Alemania que abarca los aรฑos de 1918 a 1933. Estando en dicho cargo de 1925 a 1934, siendo sucedido posteriormente, en una obra de manipulaciรณn llevada a cabo por Franz von Papen, por Adolf Hitler.


El Dilema del Combustible

    Como ya se ha comentado, el recorrido del Hindenburg fue: Alemania-Estados Unidos. Para algunos expertos, quizรก el primer error estuvo en utilizar como combustible el hidrรณgeno en lugar de usar helio. Un gas mรกs adecuado debido a que no es inflamable, muy liviano, ligero, hablamos de un gas en extremo estable, en definitiva muy seguro. Por otra parte, el hidrรณgeno, aunque es 14 veces mรกs ligero que el aire, hay que tener en cuenta que es el elemento mรกs ligero de toda la tabla periรณdica, es excesivamente inflamable, y si se dan las circunstancias adecuadas puede producir grandes explosiones al contacto con el oxรญgeno.

    De todas formas, es cierto que en un principio se pensรณ en utilizar el gas menos inflamable, el helio. Pero habรญa un problema, debido a su excesivo coste, era bastante difรญcil de obtener. Otro factor en contra para su utilizaciรณn es que las grandes reservas de este gas se encontraban en Estados Unidos, tenemos que tener en cuenta que nos encontramos en un ambiente prebรฉlico, asรญ que no fue del todo extraรฑo que el ejรฉrcito de este paรญs decretara un embargo sobre el helio, lo que forzรณ a los alemanes a utilizar el hidrรณgeno, lo que, en principio, no parecรญa presentar mayor problema. Algo a su favor fue que el precio de este gas era mucho mรกs barato, esto unido a que era mรกs ligero, daba la ventaja de poder hacer que la aeronave tomase mรกs altura, lo que no dejaba de tener su atractivo.

    Tampoco se vio en el cambio un gran obstรกculo, porque los alemanes poseรญan una gran pericia a la hora de manejar este elemento de forma totalmente segura. Esta no serรญa la primera vez que se utilizaba este gas con tal fin, el alemรกn Ferdinand von Zeppelin, fundador de la compaรฑรญa de dirigibles que llevan su apellido, fue uno de los primeros en fomentar el uso de hidrรณgeno en dirigibles, por lo tanto los ingenieros alemanes sabรญan perfectamente como manipular el hidrรณgeno de forma segura. Su confianza era tanta, que incluso dentro del Hindenburg habilitaron una zona para fumadores.

    A pesar de que se suponรญa que estos dirigibles eran mรกs seguros que los aviones en viajes largos, tambiรฉn es cierto que estas aeronaves eran muy caras, lentas y frรกgiles. Lo que hacรญa tener cierta sensaciรณn de vulnerabilidad, a los que se atrevรญan a subir a este tipo de transporte.


Devorado por las llamas

    El 6 de mayo de 1937, despuรฉs de haber logrado cruzar el Atlรกntico con รฉxito, el Hindenburg se disponรญa a tomar tierra en la Estaciรณn Aeronaval de Lakehurst, en New Jersey. Pero el capitรกn del dirigible, Max Pruss, se encontrรณ al llegar con una fuerte tormenta elรฉctrica, por lo que esperรณ varias horas en la confianza, de que el temporal amainase para efectuar las maniobras oportunas que llevase al pasaje a tierra de forma segura.

    Finalmente, a las 19:00h recibe autorizaciรณn para que se aproxime a la Estaciรณn Naval, despuรฉs de echar los cabos de amarres, a las 19:45h, se observa fuego en la parte superior de la popa, algunos testigos aseguraron que se produjo un chispazo en esa zona de la aeronave. Desde ahรญ el incendio se extendiรณ rรกpidamente por todo el dirigible, dando lugar a escenas tan dantescas que las personas que lo presenciaron desde tierra no creรญan lo que estaban viendo. En 40 segundos escasos, el gigante fue devorado por las llamas precipitรกndose al suelo, mientras las personas de abordo intentaban escapar de tan siniestro fin.

    Algunas siendo pasto de las llamas murieron por las terribles quemaduras, otras fueron aplastadas por la estructura del Hindenburg, y aรบn otras en un intento desesperado por salvar sus vidas saltaron desde una altura de 15 metros, aunque algunos pasajeros no esperaron a que el dirigible estuviese mรกs cerca del suelo saltando desde 92 metros, por supuesto sobrevivir a esta caรญda era imposible. Mientras tanto el personal de tierra, encargada de ayudar en el momento del aterrizaje, los periodistas y los curiosos que se habรญan acercado al lugar, asistรญan impotentes a tan dramรกtico suceso, aunque esto no fue obstรกculo para que entre todos colaborasen en ayudar a las personas a ponerse a salvo. El campo de aviaciรณn se convirtiรณ en una enfermerรญa improvisada, utilizรกndose la sala reservada a la prensa para dejar los cadรกveres de forma provisional.

    Despuรฉs de 40 eternos segundos el Hindenburg, quedรณ completamente destruido, quedando tan solo su esqueleto tirado como testigo mudo de una tragedia que se cobrรณ 36 vidas, a este nรบmero hay que sumar las personas que quedaron con heridas y secuelas de por vida. Segรบn los expertos, el nรบmero de muertos podrรญa haber sido mรกs elevado, pero gracias a los depรณsitos de agua que llevaba el dirigible no fue asรญ, este milagroso lรญquido salvรณ a muchos de morir abrasados.

    Tras este desastre y posteriormente a la pertinente investigaciรณn llevada a cabo, fue Adolf Hitler quien ordenรณ que toda la flota de dirigibles fuera desmantelada. Primero se procediรณ a desguazar el LZ-127 Graf Zeppelin, para luego y una vez cumpliรณ sus servicios, en abril de 1940, Hermann Wilheim Gรถring, el que fuera lugarteniente de Hitler y Comandante en Jefe de la Luftwaffe, mandรณ que el LZ-130 Graf Zeppelin corriese la misma suerte. Los materiales fueron utilizados para la construcciรณn de aviones militares. En cuanto a los restos del Hindenburg, fueron vendidos como chatarra. Triste final para el gigante que desafรญo los cielos.


Cobertura Mediรกtica

    Muchos fueron los periodistas que se acercaron a cubrir tan funesto evento, hay que tener en cuenta que se trataba del primer vuelo anunciado transatlรกntico, en los que iban pasajeros que llegaban a Estados Unidos. Por lo que en el momento del desastre todos estaban allรญ expectantes dispuestos a ser los primeros en dar la noticia, lo que no pensaban es que esta serรญa muy distinta a la que esperaban. Se grabaron vรญdeos, se hicieron multitud de fotografรญas, que se extendieron a gran velocidad por todo el mundo. Entre toda esa marabunta, se encontraba el periodista Herbert Morrison, que tuvo el dudoso honor de ser testigo del desastre, cubriendo en directo para la radio todo lo sucedido.

    Morrison acudiรณ al lugar con el ingeniero y operador de cรกmara Charlie Nehlsen, ambos fueron designados por la cadena WLS de Chicago para grabar la llegada del Hindenburg a New Jersey. En un principio Morrison no se dedicaba a cubrir este tipo de eventos, su trabajo estaba mรกs enfocado a programas de mรบsica, pero fue a raรญz de un reportaje que hizo sobre unas inundaciones, que la cadena debido al รฉxito que habรญa tenido, decidiรณ que fuera Morrison quiรฉn narrase la llegada del dirigible a la Estaciรณn de Lakehurst. Pero Morrison y su compaรฑero Nehlsen no se limitaron a contar lo que estaban viendo, como profesionales que eran no dudaron en entrevistar a las personas que se habรญan salvado, tambiรฉn describieron con detalle todas las labores de rescate efectuadas. Esa misma noche, la cadena difundiรณ la trรกgica noticia, y al dรญa siguiente la NBC la emitiรณ por todo el paรญs.

    Las palabras de Morrison describiendo la catรกstrofe, sonaban entre la incredulidad y la impotencia. ร‰l mismo decรญa que era lo peor que habรญa visto nunca, describiendo los gritos que entre los rugidos del fuego y el crujir del armazรณn se podรญan oรญr. En ocasiones el periodista, aunque no dejaba de instar a su compaรฑero para que siguiese grabando, tuvo que parar porque, segรบn sus propias palabras, no podรญa seguir hablando. Si vemos los vรญdeos que existen donde se le oye narrando lo sucedido, no nos serรก difรญcil notar cรณmo su voz suena realmente angustiada. Una voz rota y quebrada que intentaba contar lo mรกs fielmente posible, lo que se presentaba ante sus atรณnitos ojos. Posteriormente, este joven periodista de 31 aรฑos, tuvo el privilegio de que la narraciรณn que hizo de lo ocurrido, ese fatรญdico 6 de mayo de 1937, fuese utilizada en Estados Unidos para la instrucciรณn del periodismo radiofรณnico. Herbert Morrison, aquel que conmocionรณ al mundo con su emotiva narraciรณn sobre el terrible accidente del dirigible, falleciรณ el 10 de enero de 1986.

    No solo la radio, tambiรฉn la prensa escrita se hizo eco de la trรกgica noticia, el famoso periรณdico The New York Times, ofreciรณ a sus lectores 3 pรกginas en las que incluรญa las fotografรญas que Sam Shere pudo sacar no sin algunas dificultades. La revista LIFE, tambiรฉn hizo una tirada especial donde dedicรณ 4 pรกginas a contar esta historia. El mundo quedรณ tremendamente consternado al ver las sobrecogedoras imรกgenes, haciendo que el pรบblico en general perdiese la confianza en este tipo de transporte, viรฉndolos como inseguros.

    No hay que olvidar que uno de los sobrevivientes fue el capitรกn del dirigible, cuyo valor hizo que su cuerpo no pudiese olvidar jamรกs lo sucedido, debido a las terribles secuelas que le quedaron para siempre, un macabro recordatorio que le acompaรฑรณ hasta el dรญa de su muerte.


Capitรกn Max Pruss, y Teorรญas Varias

    El capitรกn Max Pruss, fue el encargado de llevar el timรณn de tan magna nave en el que serรญa su รบltimo viaje. Era un hombre que poseรญa una dilatada experiencia, 20 aรฑos le avalaban, se cuenta que el nรบmero de veces que sobrevolรณ el ocรฉano Atlรกntico fueron 171. El segundo de abordo era Ernst August Lehmann, que en realidad estaba en la aeronave en calidad de observador. El dรญa del trรกgico accidente sufriรณ tan graves quemaduras, que aunque fue trasladado rรกpidamente al hospital muriรณ al dรญa siguiente.     La opiniรณn de Lehmann, un hombre que al igual que Pruss contaba con una dilatada experiencia, fue siempre que se tratรณ de un sabotaje. Cuando el capitรกn Pruss se estaba acercando a New Jersey, desde la torre le informaron que habรญa una fuerte tormenta. El intenso viento, que llegรณ a alcanzar 25 nudos, hacรญa peligroso que se acercase con la aeronave para tomar tierra. Asรญ que al capitรกn, no le quedรณ mรกs remedio que esperar a que la tormenta se calmase.

    En el momento del accidente, el capitรกn Pruss aunque estaba con graves heridas, se uniรณ a las tareas de rescate. Pero debido a sus extensas lesiones, fue obligado a que desistiese para ser trasladado al hospital, donde permaneciรณ durante una larga temporada. Aunque lo cierto es que jamรกs llegรณ a recuperarse del todo, a pesar de las operaciones a las que fue sometido. Las terribles quemaduras que sufriรณ, se extendรญan principalmente por el rostro, los brazos y la parte superior del cuerpo. Tanta fue la gravedad, que mientras permanecรญa en el hospital llamaron al sacerdote catรณlico George Walsh para que le diera la extremaunciรณn, pensando que no serรญa capaz de sobrevivir. Debido a su mal estado durante la investigaciรณn que se efectuรณ despuรฉs del desastre, para averiguar el motivo del trรกgico accidente, el capitรกn Pruss no fue llamado a testificar, aunque hay que decir que oficialmente nunca se le considerรณ el responsable de lo ocurrido.

    Varias son las teorรญas sobre lo que pudo provocar tan terrible desgracia, sin embargo Max Pruss, hasta el final de su vida sostuvo que hubo sabotaje, no creรญa que lo ocurrido lo motivase una descarga elรฉctrica, para ello se basaba en su gran experiencia como piloto de este tipo de transporte, alegando que no era la primera vez que un zeppelin habรญa atravesado tormentas elรฉctricas sin que hubiese ocurrido absolutamente nada.

    Hipรณtesis las hubo para todos los gustos, una de ellas y que al parecer podrรญa ser la mรกs cercana a lo que realmente pudo ocurrir, nos cuenta que al estar una de las vรกlvulas defectuosas hubo una fuga de hidrรณgeno, esa mezcla de gas y aire podrรญa haber propiciado el fuego, o quizรก se soltase un cable haciendo que el gas llegase al conducto de ventilaciรณn, otros piensan que una chispa saliรณ de uno de los motores. De ser estas teorรญas ciertas, la tormenta elรฉctrica del exterior sirviรณ de desencadenante a la hora de provocar el incendio. Sin embargo otros, como la causa del desastre apuntaban a la pintura exterior del Zeppelin, incluso se llegรณ a comentar que un pasajero originรณ el desastre al dispararse asรญ mismo o al Hindenburg. Pero Max Pruss no era el รบnico que apoyaba la teorรญa del sabotaje, hubo otros que no dudaron en seรฑalar, principalmente a dos hombres como posibles culpables de lo ocurrido. Uno de los nombres que saliรณ a relucir fue el de Eric Spehl un individuo que no simpatizaba en absoluto con los nazis, viendo en la aeronave un sรญmbolo de su soberbia que debรญa ser destruido, pero al no sobrevivir al accidente, no se puede asegurar si Spehl tuvo que ver en lo sucedido el fatรญdico dรญa. Otro nombre que surge y que fue debidamente investigado por el FBI, fue Joseph Spa, un acrรณbata que al igual que Spehl tampoco era afรญn a los nazis, barajรกndose la posibilidad de que pusiera algunos explosivos en el dirigible.

    Para muchos expertos, sin embargo, la idea del sabotaje solo responde a una idea conspiranoica propiciada por las tensiones polรญticas de la รฉpoca. Por ello, a pesar de las diferentes conjeturas, no se sabe con exactitud que fue lo que realmente provocรณ el terrible accidente, aunque unas teorรญas puedan tener mรกs credibilidad que otras, aรบn hoy en dรญa no se puede asegurar que ocurriรณ exactamente ese 6 de mayo de 1937 a bordo de un gigante, que se desplomรณ a la vista de unas personas que perplejas, asistรญan impotentes a un espectรกculo que hubiesen preferido no tener que presenciar.

    Como dato curioso comentar que la fotografรญa que aparece como portada en el primer disco del grupo britรกnico Led Zeppelin, es la que se tomรณ justamente en el momento del accidente, sirviendo tambiรฉn este nombre para lanzar en 1969 su primer รกlbum. En un primer momento el fundador del emblemรกtico grupo, Jimmy Page, iba a llamar a su banda «Mad Dog», pero fue Keith John Moon, el baterรญa de The Who, quien sugiriรณ el nombre a Jimmy Page por considerar que este primer disco tenรญa una mรบsica excesivamente fuerte, para lo que se acostumbraba en esa รฉpoca.

    El Hindenburg, un terrible suceso que marcรณ todo un hito en un tiempo, que no mucho despuรฉs se teรฑirรญa de sangre con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, el mundo serรญa otro.

    Pero esta, amigo lector, es otra historia.


POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2024

Prohibida la reproducciรณn total o parcial del material incluido en este blog sin la autorizaciรณn de la autora. 



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