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  Un aรฑo mรกs, un aรฑo menos, el fin de un ciclo se acerca para dar comienzo a otro, es morir para volver a nacer, para resurgir tras el largo y duro invierno, ese invierno frรญo que con su gรฉlido aliento comienza a instalarse en nuestras vidas, en nuestras almas, que nos aletarga y nos hace entrar en un estado meditativo, pausado, de lentitud, un tiempo para reflexionar sobre todo lo que hemos hecho a lo largo del aรฑo que ya de forma inevitable dejamos atrรกs. Cambios a los que nos hemos enfrentado, lo que hicimos y no hicimos, lo que fue y quedรณ sin hacer, por miedo, por dejadez, por ignorancia, por el que dirรกn. Un tiempo para reflexionar en todo aquello que sin querer o queriendo dejamos atrรกs, personas, ideas, sentimientos, anhelos, deseos que solo cobraron vida en nuestras mentes, en nuestros sueรฑos mรกs ocultos, y a veces oscuros.      Ese trozo de vida que se nos va con el paso del tiempo, que se nos escapa de entre los dedos, sin que la mayorรญa de las veces s...

Los siniestros Burke y Hare

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  En ocasiones nos encontramos con personajes que marcan la historia, cambiando las vidas de las personas que tienen la desgracia de cruzarse en su camino. Seres sin escrรบpulos, que no dudan en cometer los mรกs deleznables crรญmenes a cambio de unas pocas monedas, sin pararse a pensar ni importarles lo mรกs mรญnimo, el sufrimiento que ocasionan a sus desdichadas vรญctimas. Es como si estos individuos estuviesen hechos de una pasta especial, una que les permite no sentir ni culpa, ni remordimientos al infligir dolor y muerte. Sin embargo, cuando el resto de mortales escuchamos las narraciones de estos acontecimientos no podemos evitar que, como poco, nos recorra un escalofrรญo que entumece nuestro cuerpo, creando en la mente tal grado de incredulidad, que se nos hace difรญcil creer en lo que testigos de primera mano a travรฉs de la propia historia nos cuentan.      En el caso que vamos a comenzar a relatar, hablamos de dos personajes que dejaron atรณnitos a sus contemporรกne...

¡๐‘ฉ๐’Š๐’†๐’๐’—๐’†๐’๐’Š๐’…๐’ ๐’‚๐’ ๐’†๐’•๐’†๐’“๐’๐’ ๐‘บ๐’‚๐’Ž๐’‰๐’‚๐’Š๐’!

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  El ocaso cae lentamente, envolviendo con su manto todo lo que se presenta a su paso. En el centro de las ciclรณpeas rocas sagradas, me encontraba en ese solemne dรญa, dejรกndome baรฑar por los ocres colores que suavemente acariciaban mi desnuda piel, mientras los cada vez mรกs tenues rayos traspasaban mi interior, llenรกndome de una energรญa que tan solo en ese dรญa se podรญa conseguir.      Allรญ estaba yo, a la espera de la hora brujeril, donde el presente, el pasado y el futuro se funden en un รบnico espacio-tiempo, confiando en que la delgada lรญnea que separa lo real de lo que no lo parece deje de existir, momento propicio para traspasar el rasgado velo que une unos mundos que el resto del aรฑo han de permanecer alejados, sin saber muy bien la causa. Donde el concepto de tiempo que tenemos se desvanece, porque este, si acaso existe en ese otro lado, es diferente.      Ahรญ me encontraba yo, confiando, siempre esperando al gran dรญa, el mรกgico momento ...