¡๐ฉ๐๐๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐บ๐๐๐๐๐๐!
El ocaso cae lentamente, envolviendo con su manto todo lo que se presenta a su paso. En el centro de las ciclรณpeas rocas sagradas, me encontraba en ese solemne dรญa, dejรกndome baรฑar por los ocres colores que suavemente acariciaban mi desnuda piel, mientras los cada vez mรกs tenues rayos traspasaban mi interior, llenรกndome de una energรญa que tan solo en ese dรญa se podรญa conseguir.
Allรญ estaba yo, a la espera de la hora brujeril, donde el presente, el pasado y el futuro se funden en un รบnico espacio-tiempo, confiando en que la delgada lรญnea que separa lo real de lo que no lo parece deje de existir, momento propicio para traspasar el rasgado velo que une unos mundos que el resto del aรฑo han de permanecer alejados, sin saber muy bien la causa. Donde el concepto de tiempo que tenemos se desvanece, porque este, si acaso existe en ese otro lado, es diferente.
Ahรญ me encontraba yo, confiando, siempre esperando al gran dรญa, el mรกgico momento donde podrรญa cruzar la puerta, una que nunca me habรญa atrevido a traspasar por miedo, por un temor aparentemente racional a lo desconocido, un pavor que me sujetaba a un mundo al que despreciaba por no encontrar mi lugar. Me sentรญa encadenada, sin saber quรฉ hacer para deshacer los grilletes que atenazaban no solo mi cuerpo lacerado, sino tambiรฉn mi alma, estrangulando con una mueca burlona los pocos deseos y esperanzas que aรบn turbaban mi ser. Pero en esta ocasiรณn, despuรฉs de tantos intentos fallidos por escapar de un lugar que no sentรญa como mรญo, me decรญa a mรญ misma que esta vez serรญa diferente, que cuando se me mostrase ese otro lado, la cobardรญa no ahogarรญa mi deseo de huir, que en ese momento sรญ cruzarรญa, quizรก con temor, pero con decisiรณn, la delgada lรญnea que separa lo tangible de lo que deja de serlo.
Ensimismada en mis propios pensamientos permanecรญa, cuando plรกcidamente observรฉ al sol ocultarse con inusitada lentitud, dando la sensaciรณn de que se iba empequeรฑeciendo, alejรกndose mรกs y mรกs. En mi imaginaciรณn se me antojaba que era un monstruo de grandes fauces el que venรญa a tragarse a esa bola ardiente, deleitรกndose con cada bocado hasta hacerlo desaparecer por completo. Era un espectรกculo magnรญfico, que por mรกs veces que lo contemplase, siempre me maravillaba como si fuese la primera vez que se mostrase ante mis entusiasmados ojos, y es que en realidad siempre es la primera vez, porque cada atardecer es diferente, cada puesta de sol es รบnica, aunque se contemple desde el mismo lugar.
Sitios en apariencia iguales cambian con cada nuevo dรญa, con cada hora, con cada minuto, con cada segundo que pasa, porque cada instante es รบnico; son momentos, olores, presencias, encuentros, sonidos que ya no volveremos a sentir jamรกs, que no degustaremos de la misma manera. Pese a que vivamos situaciones que parezcan similares a experiencias pasadas, no es asรญ; las semejanzas en las que ni siquiera reparamos, porque nos parecen idรฉnticas a las de ayer o antes de ayer, son espejismos que se presentan ante nuestros engaรฑados ojos fรญsicos, quedando velado lo que realmente es.
La noche por fin cayรณ, y yo continuaba allรญ, imperturbable, ansiando, siempre esperando, en un estado de duermevela que hacรญa que mis pensamientos volasen lejos de donde me encontraba aletargada. Dejando que pasara un tiempo que solo existe para unos mortales que, en vez de disfrutar de los instantes que les han sido asignados, se empeรฑan en gastarlos a fuerza de imponer usos, costumbres y mandatos que lo รบnico que hacen es alejarles de la verdadera felicidad; tanta es su estupidez que ni cuenta se dan de la trampa que ellos mismos se han forjado. No hay mayor necedad que la de creerse sabios, y de necedad era algo que la ralea a la que yo, a mi pesar, pertenecรญa andaban sobrados.
Desaparecido el astro rey, el cielo se tiรฑรณ de un intenso color azabache, bellamente salpicado por luces tan diminutas que parecรญa que podrรญan ser dulcemente acunadas en el hueco de mi mano. Unas titilaban, otras aparentaban inmovilidad; las habรญa azuladas, intensamente blancas; pero, por diferentes o iguales que todas pudiesen parecer, tenรญan algo en comรบn, y era el brillo. Esa belleza que te hacรญa desconectar, transportรกndote a esos mundos desconocidos que solo habitan en las mentes de los que desean evadirse, para por lo menos en sueรฑos poder gozar a plenitud de la paz que solo el universo puede otorgar. Un precioso espectรกculo que ya pocos tenรญan el privilegio de disfrutar; la rutina, el hastรญo, hacรญan que la mayorรญa de los mortales caminasen siempre cabizbajos, sin atreverse a levantar sus cabezas y poner sus anhelos en ese infinito que cubrรญa con tan bella cรบpula al planeta.
Lo mรกs triste era saber que la gran mayorรญa habรญan olvidado mirar las estrellas, no siendo capaces de sentir la calidez que estas desprendรญan, el lenguaje con el que se dirigรญan a una humanidad deshumanizada, que exigรญa una libertad que, si acaso se le concediese, no sabrรญan utilizar. Porque la penosa realidad es que se encontraban cรณmodos siendo conducidos como esclavos, sintiรฉndose arropados por unos amos que los utilizaban hasta que, fallรกndoles las fuerzas, no dudaban en exterminarlos, sustituyรฉndolos sin pudor por otros mรกs aptos.
El juego era, habรญa sido y serรญa siempre el mismo, mientras la masa no dudaba en alimentar a los pequeรฑos engendros que se engrandecรญan devorando a los pusilรกnimes, que se conformaban con unas migajas que en lo รบnico que contribuรญan era en alargar la agonรญa de un mundo enfermo de codicia, avaricia, mentiras, hipocresรญa, frivolidad... Un mundo que padecรญa una enfermedad mortal, dando sus รบltimos estertores ante los que no querรญan ver la realidad, creyendo que por ignorar lo que ocurrรญa, el terrible desenlace final iba a pasar de largo; un pavoroso temor que anidaba en los corazones de los hombres y que, aunque todos sabรญan, nadie se atrevรญa a manifestar en voz alta.
Mi mente no cesaba de divagar, de perderse en sueรฑos banales mientras el frรญo de la noche comenzaba a enfriar mi piel, entumeciendo mi cuerpo que, sin inmutarse, permanecรญa estรกtico. Mi รบnico afรกn era impregnarme de la magia de esa noche, poder reunir el valor necesario para atravesar las brumas cuando estas se presentasen ante mรญ, siendo en esta ocasiรณn capaz de aceptar la invitaciรณn para ir hasta el umbral, pasando a ese otro lado y contemplar lo que este oculta a los ojos que viendo, no son capaces de ver. La noche avanzaba, el reloj no se detenรญa, y poco a poco llegรณ la hora, esa que llaman de las brujas, la hora sagrada, la hora donde todo es posible, la hora donde los mundos que transcurren de forma paralela se unen por unos momentos que casi nadie es capaz de percibir. Noche de Samhain, sagrada noche llena de tanta fuerza y encerrando un poder tan grande, que si todos los humanos fuesen conscientes de ello, podrรญan provocar que el vasto universo se estremeciese, haciendo que vibrase al unรญsono, de forma que este se viese obligado a revelar todos sus secretos, los que fueron, los que son y los que serรกn.
Yo seguรญa allรญ anhelando lo desconocido, empapรกndome mรกs que nunca de la sabidurรญa que la hรบmeda tierra me transmitรญa, llenando mis insaciables pulmones con el gรฉlido aliento que emanaba de la Madre Tierra, estremeciรฉndome bajo la bรณveda que con su potente imรกn me atraรญa hacia ella. Siempre esperando, ansiando que el velo se desgarrase tambiรฉn en esta ocasiรณn, que me invitase a descubrir los enigmas que solo se encontraban en ese otro lado. Lugar desconocido del que se decรญa que era casi imposible regresar; tal era su magnetismo que, una vez dentro, se perdรญa la nociรณn de todo tiempo, haciendo que lo que fue, lo que es y lo que serรก se transformara todo en uno, porque el tiempo deja de ser para dar paso a un estar sin fin. Un casi imperceptible sonido me sacรณ de mis inquietantes y turbios pensamientos; oรญ lo que parecรญa un silbido que se mezclaba con el graznido de las sabias aves que de este modo daban aviso, a los que conocรญan su lenguaje, de que algo extraordinario estaba a punto de ocurrir. Cantos de cuervos que anunciaban que el momento crucial habรญa llegado; mientras observaba mi entorno, pude comprobar que la espesa neblina comenzaba a cubrir todo alrededor, haciendo que ver mi propia mano me fuese algo casi imposible. Tal era su densidad que cubriรณ por completo el lugar, una forma de ocultar lo sagrado para que no se revelase ante aquellos que solo son capaces de apreciar lo material. Allรญ continuaba yo expectante, abiertos los sentidos mientras el frรญo aumentaba vistiendo mi cuerpo de escarcha. Tan helada me sentรญa que hasta respirar era un suplicio; el aire que llegaba con dificultad a mis pulmones penetraba dando la sensaciรณn de ser atravesados por cientos de finas agujas que laceraban todo mi interior, provocando pequeรฑos desgarros que aumentaban conforme la necesidad de llenarlos de aire aumentaba. El dolor era tan intenso que incluso las lรกgrimas, que se deslizaban por mi lรญvido rostro, quemaban la cada vez mรกs delicada piel.
Pero nada me harรญa en esta ocasiรณn desistir de mi propรณsito, por ello seguรญa aguardando, hasta que en un momento que no sabrรญa explicar, aunque de forma momentรกnea, todo cesรณ: el frรญo, los temores, las dudas e incertidumbres. El silencio era lo รบnico que se podรญa escuchar, una ausencia de sonido que nunca antes habรญa sentido me envolviรณ, haciendo que mi entumecido cuerpo recobrase cierto grado de movilidad, permitiendo que mis ojos pudiesen vislumbrar entre la niebla una pequeรฑa oquedad que iba volviรฉndose mayor conforme me acercaba a ella. Aunque el silencio parecรญa engullirlo todo, pude percibir que de ese vรณrtice que rozaba lo irracional salรญan voces susurrantes, que como cantos de sirenas, me atraรญan de tal forma que daba la impresiรณn de querer absorberme. El miedo una vez mรกs intentaba apoderarse de mรญ, abriรฉndose paso para que de nuevo el pavor me hiciese desistir, pero esta vez no cedรญ. Con paso vacilante continuรฉ avanzando, dejรกndome atraer por las voces que musitaban una melodรญa que parecรญa salir de las entraรฑas de la tierra que pisaba. Un sudor frรญo recorrรญa mi tembloroso cuerpo, mientras mi agitada respiraciรณn hacรญa que todo mi interior se estremeciese de tal modo, que pensaba que en algรบn momento me quebrarรญa en cientos de pedazos. Con suma lentitud, conseguรญ llegar al umbral de lo que, al acercarme, simulaba ser una envolvente puerta inmaterial. Intentรฉ atravesarla, mirar en su interior, pero no vi nada y allรญ me quedรฉ, petrificada, sin ser capaz de dar el definitivo salto que me harรญa llegar a ese otro lado, intentando reunir el suficiente valor para dar un paso, solo uno mรกs. Temiendo que el portal volviese a cerrarse, algo que ya habรญa sucedido en otras ocasiones, levantรฉ mi rostro suplicante al camino de estrellas para pedir ayuda sin saber a quiรฉn, y fue en ese momento, justo cuando estaba a punto de desvanecerse esa oquedad ante mis ojos, que una espectral mano tirรณ de mรญ con tal fuerza que hizo que penetrase en una estancia de tal belleza y calidez que me sentรญ renacer. Mientras traspasaba el torbellino en unos segundos que se me hicieron eternos, se me mostrรณ con extrema rapidez los tiempos del pasado, del presente y del futuro, experimentando con nitidez todo el peso de la humanidad desde el principio de los tiempos hasta su pavoroso final. No pudiendo resistir las espantosas visiones que aparecieron ante mis incrรฉdulos ojos, sin poder remediarlo, dejรฉ salir un grito agรณnico que desgarrรณ mi garganta.
Despuntaba el alba, cuanto los que venรญan de festejar la mรกgica noche de Samhain quedaron paralizados al tropezarse entre la escasa maleza, con lo que imaginaron podrรญa ser una estatua, pero que en realidad se trataba del cuerpo inerte de una mujer. Su mirada, que parecรญa ver mรกs allรก del infinito, les hizo estremecer, mientras que la rigidez de sus amoratados labios, mostraban una sonrisa que helรณ la sangre de los curiosos que se iban arremolinando alrededor del blanquecino cuerpo, un saco putrefacto cuyo aliento de vida le habรญa abandonado, huyendo por fin del armazรณn que a modo de cรกrcel le aprisionรณ por tan largo tiempo. Sin nostalgia observรฉ mi envoltorio, allรญ estaba en una eterna espera. Sin dudarlo, y sintiendo el mรกs profundo de los desprecios hacia esa raza cuyo aterrador fin se me habรญa mostrado, di la espalda a ese ajado y caduco mundo que ya me parecรญa totalmente extraรฑo, dirigiendo mis pasos a lo nuevo que se mostraba lleno de una felicidad jamรกs imaginada. Sonreรญ y, con paso decidido, comencรฉ a avanzar mientras me adentraba en el lugar que entendรญ nunca debรญ abandonar, donde unas voces no carentes de una atrayente sensualidad resonaban diciรฉndome: «Bienvenida al eterno Samhain». La dicha inundรณ mi alma, porque recordรฉ que ese sรญ era mi mundo, teniendo la certeza de que por fin habรญa regresado a mi aรฑorado hogar.
Desde entonces, mi voz se uniรณ a las demรกs como si fuese una sola, para recibir a los que finalmente son capaces de dejar sus miedos atrรกs, abriendo sus mentes para recordar cuรกl es su verdadero hogar. Si tรบ, sintiรฉndote forastero en un mundo que te es extraรฑo, eres uno de ellos, en esta noche escucharรกs unas voces susurrantes que, como si de un lejano eco se tratase, te instarรกn a aceptar la invitaciรณn que no a todos les es regalada. Entonces, en esa especial y รบnica noche, solo si les permites entrar, podrรกs en tus oรญdos escuchar unas insinuantes voces que te apremiarรกn a pasar, diciรฉndote:
¡¡¡Bienvenido al Eterno Samhain!!!
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POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2024
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Madre mรญa, me has tenido absorta leyendo este texto, que al final me ha dejado una buena sensaciรณn de sorpresa y mi mente sigue imaginando...Pensando en el Eterno Samhain... Gracias por hacer magia con tus palabras. Feliz Samhain!
ResponderEliminarMuchรญsimas gracias por tus palabras Nuria. Me alegra que te haya gustado. ¡¡¡FELIZ SAMHAIN!!!
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