Los siniestros Burke y Hare

 

En ocasiones nos encontramos con personajes que marcan la historia, cambiando las vidas de las personas que tienen la desgracia de cruzarse en su camino. Seres sin escrรบpulos, que no dudan en cometer los mรกs deleznables crรญmenes a cambio de unas pocas monedas, sin pararse a pensar ni importarles lo mรกs mรญnimo, el sufrimiento que ocasionan a sus desdichadas vรญctimas. Es como si estos individuos estuviesen hechos de una pasta especial, una que les permite no sentir ni culpa, ni remordimientos al infligir dolor y muerte. Sin embargo, cuando el resto de mortales escuchamos las narraciones de estos acontecimientos no podemos evitar que, como poco, nos recorra un escalofrรญo que entumece nuestro cuerpo, creando en la mente tal grado de incredulidad, que se nos hace difรญcil creer en lo que testigos de primera mano a travรฉs de la propia historia nos cuentan.

    En el caso que vamos a comenzar a relatar, hablamos de dos personajes que dejaron atรณnitos a sus contemporรกneos, debido a los espeluznantes asesinatos que cometieron a sangre frรญa. Quiรฉn sabe lo que mueve a estos seres a perpetrar estos terribles actos. Quizรก el ser invisibles para una sociedad que los desprecia por su pobreza, sin darle la mรกs mรญnima oportunidad para salir de la miseria, o el hambre que aguijonea sus estรณmagos desde la mรกs tierna infancia despierta el odio hacia sus congรฉneres, alojรกndose en su interior el rencor hasta el punto de dejar de sentir la mรกs mรญnima empatรญa por los que, aun sin causarles daรฑo, sienten que los desprecian con su indiferencia. Pero para las mentes que no se dejan engaรฑar, esto tan solo son burdas excusas carentes de justificaciรณn, sabiendo ademรกs que en no pocas ocasiones detrรกs de estos horrendos crรญmenes, se esconden seres que jamรกs han pasado penurias.

    Burke y Hare, fueron dos sujetos que cobraron una deshonrosa fama en la รฉpoca que les tocรณ vivir, asesinos despiadados cuya historia pasamos a contarles a continuaciรณn.


Los resurrectores

    Los hechos que vamos a narrar tienen lugar en Edimburgo, la capital de Escocia. Pero antes de entrar en materia y comenzar a hablar a cerca de estos dos asesinos en serie, conviene ponernos en el contexto de la รฉpoca para de esta forma llegar a entender los sucesos que acaecieron y que conmocionaron a todo un paรญs, en un tiempo donde el hambre y la miseria de gran parte de la poblaciรณn era un excelente caldo de cultivo para que lo mรกs despreciable del ser humano se manifestase. Una รฉpoca donde los ricos despreciaban a los que no eran de su condiciรณn, una mayorรญa que constituรญa una masa de desgraciados que se buscaban la vida como podรญan. Sรญ ya sรฉ, «nada nuevo bajo el sol».

    El relato que nos ocupa da comienzo en plena Revoluciรณn Industrial, un mundo que comienza a cambiar con todo lo que eso supone para la sociedad, sobre todo para esa clase obrera que ve cรณmo afecta a sus puestos de trabajo y por consiguiente, a sus ya de por sรญ exiguos salarios. En la Inglaterra de este joven siglo XIX, no pocos eran los que querรญan dedicarse al estudio de la honorable profesiรณn de la medicina, unas veces por vocaciรณn, otras por tradiciรณn familiar e incluso otras, para obtener una buena posiciรณn y dinero. Estos estudiantes del cuerpo humano, para realizar sus prรกcticas no tenรญan otra opciรณn que hacerlo mediante los cadรกveres que les llegaban. El problema surge en el aรฑo 1832, al promulgarse la Ley de Anatomรญa, ocasionando que el nรบmero de cuerpos que legalmente se podรญan utilizar para estos fines comenzara a decrecer de forma alarmante. Hay que tener en cuenta que ya en el siglo XIX solo unas 55 personas eran ahorcadas a lo largo del aรฑo, nรบmero muy escaso para una universidad que necesitaba alrededor de 500 cadรกveres para examinar y estudiar los รณrganos y los tejidos.

    En ese tiempo Edimburgo disfrutaba de una Universidad que contaba con gran fama a nivel mundial, por lo que debido a la alta cualificaciรณn de sus estudiantes gracias al sistema de enseรฑanza, no era extraรฑo que cada vez sus aulas estuviesen mรกs llenas de jรณvenes รกvidos de adquirir los conocimientos, que esa reputada Universidad brindaba. Pero mientras la ciencia mรฉdica se desarrollaba, el nรบmero de cadรกveres que se necesitaban era cada vez mรกs elevado, este aumento de la demanda hacรญa imposible cubrir la necesidad de forma legal. Hasta no hacรญa mucho, tenรญan a su disposiciรณn un buen surtido debido en gran parte a que los centros se abastecรญan de los cadรกveres de los ajusticiados, hablamos de una รฉpoca en la que la menor infracciรณn era castigada con la pena capital. Eran tiempos en los que las leyes del paรญs castigaban con pena de muerte, casi cualquier delito por nimio que pudiese parecernos a dรญa de hoy. No por casualidad, posteriormente a este sistema de leyes se le llegรณ a conocer como «Bloody Code», es decir «Cรณdigo Sangriento», vigente de 1688 a 1815.

    Pero como hemos dicho, en el periodo del que hablamos y al quedar abolido tan sangriento cรณdigo, el nรบmero de cadรกveres disponibles legalmente descendiรณ. Todavรญa disminuyรณ mรกs a partir de 1808 cuando la pena de muerte se suprimiรณ para los delitos menores; ya en 1823, en muchas ocasiones la pena de muerte se podรญa aplazar siempre que el infractor no hubiese cometido un asesinato o traiciรณn. Como vemos, comenzaron a efectuarse en las leyes britรกnicas una serie de reformas, las cuales durarรญan 50 aรฑos, que hicieron que el nรบmero de cuerpos para el estudio fuese cada vez mรกs reducido, tanto fue asรญ que los estudiantes solo disponรญan de dos o tres cadรกveres al aรฑo, una cantidad insuficiente para realizar sus estudios de anatomรญa. Y aquรญ es donde comienza el execrable, pero lucrativo negocio de los resurrectores, que no eran mรกs que viles ladrones de cadรกveres que se hacรญan con los cuerpos de los difuntos antes de que estos comenzaran a descomponerse. La comercializaciรณn de personas muertas tuvo su apogeo en el siglo XVIII, por lo que ya no se querรญan cuerpos que hubiesen sido ajusticiados, porque en ocasiones debido a las lesiones que el tormento dejaba en ellos, resultaban poco รบtiles para el estudio, por ello cuanto mรกs frescos e intactos estuviesen los cuerpos mayores serรญan los beneficios obtenidos.

    Ni que decir tiene, que esta situaciรณn propiciรณ que toda clase de delincuentes de mayor o menor nivel, viesen una oportunidad para hacer fortuna. Nos encontramos con unas leyes que no especificaban nada con claridad, por lo que se entendรญa que los cuerpos sin vida no pertenecรญan a nadie, algo que era aprovechado por los resurreccionistas. Los ladrones de cuerpos, como eran llamados por el vulgo, provocaron que el miedo se apoderase de la poblaciรณn, por ello cuando algรบn ser querido fallecรญa toda medida a adoptar era poca para evitar que el difunto fuese privado de su eterno descanso, siendo robado por estos desalmados. Muchos fueron los que permanecรญan en los cementerios guardando a sus familiares, no dudando en utilizar las armas necesarias para enfrentarse a los saqueadores, que astutamente estaban perfectamente organizados para cometer sus fechorรญas, actuando lo mรกs sigilosamente posible para no ser descubiertos. Una de las artimaรฑas que utilizaban para desenterrar los cadรกveres era usar palas de madera, mucho mรกs silenciosas que las comunes. En ocasiones, hubo serios enfrentamientos entre los que velaban por el descanso eterno de sus difuntos y los roba cuerpos. Los campos santos tambiรฉn hicieron su parte a la hora de intentar evitar que los ladrones se hicieran con el ansiado botรญn. Para ello, no dudaron en rodear todo el lugar con altos muros, tambiรฉn pusieron vigilancia, otra medida que se tomรณ fue la de colocar un armazรณn de barras de hierro encima de la tumba, este invento data de la รฉpoca victoriana y recibรญa el nombre de mortsafe, por decirlo de alguna manera, podrรญamos denominarlas tambiรฉn tumbas enjauladas. Claro que en ocasiones nos encontramos con grupos de familias no especialmente pudientes, por lo que para abaratar costes ponรญan las tumbas en hilera, haciendo que un gran armazรณn las cubriese en su totalidad. Normalmente, a los seis meses ya se podรญa retirar esta estructura, tiempo suficiente para que el cuerpo comenzara a descomponerse y, por lo tanto, quedar inรบtil para ser diseccionado... Como vemos todo un sofisticado sistema de seguridad en aquellos tiempos.

    Estas medidas, ocasionaban serios problemas a los anatomistas a la hora de conseguir cadรกveres frescos y en perfecto estado, una tarea que cada vez presentaba mayor dificultad. Para ellos el avance cientรญfico estaba por delante de cualquier dilema moral, por lo que no dudaban en acudir a los saqueadores de tumbas, individuos sin escrรบpulos que por un buen precio les suministraban el material que estos estudiosos del cuerpo humano necesitaban. Aunque hay que decir, que hubo no pocos casos, en los que los propios anatomistas eran los que se convertรญan en resurreccionistas. Las penas a las que se enfrentaban los que cometรญan este delito, podรญan ir desde una multa hasta permanecer un tiempo en prisiรณn, pero los beneficios eran tan grandes que no pocos estaban dispuestos a correr el riesgo, ademรกs en muchas ocasiones las propias autoridades solรญan mirar hacia otro lado por no considerarlo tan grave. Lo peor que les podรญa pasar era caer en manos de la turba, en ese caso lo mejor que podรญan hacer era salir corriendo sin mirar atrรกs.


Amigos de fechorรญas

    Comenzamos este apartado con una cancioncilla de origen escocรฉs, que las niรฑas y niรฑos entonaban en sus inocentes juegos infantiles, quizรก sin entender realmente la gravedad de los sucesos que habรญan ocurrido en el lugar en el que vivรญan.

Han pasado la verja y subido la escalera,

en casa estรก Burke y Hare.

Burke el carnicero, Hare el ladrรณn,

y Knox, el chico que compraba la carne.

Burke y Hare

cayeron por las escaleras,

con un cuerpo en una caja,

cayรณ hasta el Dr. Knox.


    Ahora vamos a pasar a hablar de William Burke y William Hare, dos asesinos en serie que causaron una gran turbaciรณn entre sus contemporรกneos, por la frialdad con la que cometieron sus horribles crรญmenes. Tampoco vamos a olvidarnos del doctor Robert Knox, un mรฉdico sin escrรบpulos que escondiรฉndose detrรกs de su privilegiada posiciรณn, no quiso saber o tal vez sรญ, las fechorรญas perpetradas por estos dos criminales. Aunque รฉl siempre negรณ toda implicaciรณn en los delitos que tanto Burke como Hare cometieron, no fue creรญdo por la mayorรญa de sus contemporรกneos. Los crรญmenes que cometieron en Edimburgo Burke y Hare, marcaron a una ciudad que ya no volverรญa a ser igual. Hubo un antes y un despuรฉs, una lรญnea que una vez se cruza ya es imposible volver atrรกs. La zona donde operaban era en West Port, por ese motivo tambiรฉn a estos crรญmenes se les conoce como: los asesinatos de West Port. La casualidad, el destino o a saber quรฉ, quiso que estos sujetos coincidieran en el mismo lugar y tiempo para trabar una siniestra amistad. Se sabe que llegan a Edimburgo, cada uno por su parte, procedentes de la provincia del รšlster.

    William Burke nace en el aรฑo 1792 en la provincia del รšlster, no se sabe exactamente cuรกndo contrae matrimonio, pero sรญ que hacรญa 1817 se muda a Escocia sin su esposa a la que deja atrรกs junto a sus dos hijos, de estos nunca mรกs se supo. Una vez allรญ consigue trabajo en el Canal de la Uniรณn de Edimburgo, siendo en este periodo cuando conoce a la que se convertirรญa en su pareja, Helen McDougal. Una mujer que pudo llegar a ser cรณmplice de los terribles crรญmenes cometidos por su amante. Curiosamente, William Hare aparte de compartir el mismo nombre que Burke tambiรฉn procede del รšlster, y al igual que su futuro compinche nace en el aรฑo 1792, aunque otros dan la fecha de 1804. Al emigrar a Escocia comienza a trabajar, como hiciera Burke, en el Canal de la Uniรณn de Edimburgo, aunque no se tienen referencias de que se conocieran en ese espacio de tiempo. Es en esa ciudad donde Hare traba cierta amistad con un hombre llamado Logue, el propietario de una pensiรณn en West Port, cuando sin saber exactamente el motivo este muere en 1826, Hare no duda en casarse con la que fuese su esposa, Margaret Laird que al igual que la amante de Burke tambiรฉn fue considerada cรณmplice. Corrรญa el aรฑo 1827, cuando Burke y Helen se mudan cerca de donde se encuentra el hostal dirigido por Margaret, se cree que ya Burke y Margaret se conocรญan de las veces que este habรญa viajado a Edimburgo, aunque no se sabe si ya รฉl y Hare eran amigos, en cualquier caso al parecer estos dos sujetos congenian de maravilla y se convierte en grandes amigos. Bueno, en todo lo amigos que la gente de esta ralea pude llegar a ser.

    Segรบn las crรณnicas de esta รฉpoca, se cree que Burke y Hare pudieron asesinar como mรญnimo a 16 personas, llegando a matar a la primera vรญctima en noviembre de 1827 y cobrรกndose la รบltima casi un aรฑo mรกs tarde en pleno dรญa de Halloween, es decir, un 31 de octubre de 1828. Los que tenรญan la desgracia de ser los «elegidos», eran personas indefensas que procedรญan de las capas mรกs desfavorecidas de la sociedad, entre ellos se encontraban: pensionistas, vagabundos, prostitutas; aunque luego en su desmedida ambiciรณn por conseguir cadรกveres comenzaron a servirse de cualquiera que tuviese la mala fortuna de cruzarse en su camino. La forma como estos desgraciados quitaban la vida a sus vรญctimas se podrรญa decir que no era demasiado complicada, uno de ellos se colocaba detrรกs inmovilizรกndola, mientras el otro tapaba los orificios de la nariz utilizando los dedos รญndice y medio, al mismo tiempo el dedo pulgar de la misma mano lo colocaba debajo de la barbilla. La presiรณn que ejercรญa hacรญa que fuese imposible que el infeliz por mucho que quisiera, pudiese coger una bocanada de aire. Para facilitar la maniobra, y poder reducir sin mayores problemas al individuo, previamente solรญan emborrachar a su futura presa. Esta forma de asesinar se hizo tristemente famosa pasando a la historia forense como el Mรฉtodo de Burke.

    Evidentemente, las personas que mataban los «William» tenรญan un destino, un comprador. Todas las vรญctimas fueron vendidas para ser diseccionadas por el doctor Robert Knox, un importante mรฉdico que daba clases de anatomรญa en la prestigiosa Universidad de Edimburgo, su reputaciรณn como excelente docente le llevรณ a tener alrededor de 500 alumnos, una cifra de la que no todos los profesores podรญan presumir. Knox aportรณ valiosos avances en cuanto al estudio del cuerpo humano, pero tristemente para รฉl, al final quizรก fue mรกs recordado por su implicaciรณn en los asesinatos y el robo de cuerpos que utilizaba en sus clases de anatomรญa. Aunque en esa รฉpoca era comรบn la compra de cadรกveres, su caรญda profesional se debiรณ mรกs bien a que sus coetรกneos creyeron que de alguna forma habรญa estado implicado en los espantosos crรญmenes de West Port, algo que nunca se pudo probar pero que sin embargo influyรณ muy negativamente sobre los trabajos y descubrimientos que hiciera el doctor. Cierto o no, estas sospechas tuvieron mucho que ver en su ruina profesional.


Los 16 asesinatos de West Port

    Que se sepa fueron unos 16 asesinatos los cometidos por Burke y Hare, vรญctimas que fueron diseccionadas en la mesa del profesor Robert Knox a la vista de su numeroso alumnado. Quizรก ninguno supo la procedencia real de esos inertes cuerpos o, tal vez prefirieron no saber, no preguntar el origen de esos seres que ya nada podรญan alegar en su defensa. Puede que pensaran que habรญan sido robados, pero no asesinados o, a lo mejor, prefirieron no cuestionar, no saber, mirar para otro lado convenciรฉndose de que el «fin justifica los medios».

    Segรบn las declaraciones que posteriormente, tanto Burke como Hare hicieron, la primera persona que vendieron despuรฉs de muerta, falleciรณ de forma natural. Se trataba de un pensionista de la Armada que se hospedaba en la pensiรณn de Hare, el hombre andaba bastante enfermo y finalmente la hidropesรญa se lo llevรณ al otro mundo, a todo esto el viejo soldado que no estaba muy sobrado de dinero debรญa 4 libras por la habitaciรณn que ocupaba. En cuanto al nombre del difunto, nos encontramos con que en algunas fuentes le llaman Donal, en otras Desmod y aun en otras Donal Desmond. Cuando estos dos sujetos se lo encontraron sin vida deciden venderlo, puede que Hare pensara que era una forma de recuperar el dinero que le debรญa. Para no levantar sospechas no dudan en rellenar el ataรบd de tierra, llevรกndose el cadรกver a la Universidad de Edimburgo en busca de un comprador. Allรญ un estudiante les pone en contacto con Robert Knox, quien al ver el buen estado del cuerpo, y sin hacer demasiadas preguntas, les paga 7 libras y 10 chelines. Si tenemos en cuenta que 7 libras era lo que se conseguรญa en medio aรฑo de arduo trabajo, el negocio estaba asegurado. La siguiente vรญctima fue un hombre que tambiรฉn estaba enfermo, y que al igual que el anterior se hospedaba en el hostal regentado por Hare y su esposa Margaret. Le llamaban Joseph el Molinero debido a su oficio, para su desgracia tuvo el terrible honor de ser la primera persona que asesinaron estos desalmados. La enfermedad que padecรญa, le ocasionaba unas altรญsimas fiebres que incluso le hacรญan delirar, por lo que vieron que podรญa ser una presa fรกcil. Para debilitarlo aรบn mรกs, no dudan en emborracharlo dรกndole whisky, estando en ese lamentable estado lo asfixian.

    Hasta ahora habรญan matado, o se adueรฑaron de los cuerpos de personas enfermas, lo cual no justifica en modo alguno lo abominable de sus actos. Por supuesto no estaban dispuestos a renunciar a su rentable negocio, por ello, cuando ya no hubo enfermos, no dudan en elegir vรญctimas que deambulan tranquilamente por las calles. En febrero de 1828 Abigail Simpson, tuvo la desdicha de cruzarse en el camino de estos rufianes, no se sabe el motivo por el que la invitan a pasar la noche en la pensiรณn antes de que regrese a su vivienda, la mujer en su inocencia acepta y fue lo peor que pudo hacer, porque recurriendo de nuevo a la treta del alcohol consiguen emborracharla para posteriormente ahogarla. Por este cuerpo consiguieron la nada despreciable cifra de 10 libras. En otra ocasiรณn Burke conoce a dos prostitutas, Mary Paterson y Janet Brown, a las que invita gentilmente a desayunar, pero cuando Helen McDougal lo ve con las mujeres monta en cรณlera y comienza a pelear con su amante, ante esto Janet se marcha, aunque mรกs tarde regresa a por su amiga, pero le dicen que Mary se habรญa marchado con Burke. Desgraciadamente, el destino de Mary Paterson fue terminar en manos del doctor Knox, curiosamente uno de los estudiantes del profesor, cuando ve el cuerpo en la mesa de disecciรณn reconocer a la mujer, comenzando a circular las primeras sospechas.

    Otra vรญctima fue una mendiga conocida de Burke, la seรฑora Effie, que por supuesto terminรณ siendo asesinada y vendida por 10 libras. Tras este crimen, Burke presencia cรณmo la policรญa se iba a llevar a una mujer, fingiendo conocerla logra llevรกrsela, la ahoga y cobra 10 libras por su cuerpo. Pero todavรญa quedan mรกs vรญctimas, en esta ocasiรณn se trata de una seรฑora mayor y su nieto, los dos terminaron en la Universidad de Edimburgo, las ganancias en este caso fueron de 8 libras por cada uno. Posteriormente, mata a una mujer que el propio Burke conocรญa, la seรฑora Ostler. El afรกn por ganar cada vez mรกs dinero ni siquiera hizo que la familia se salvase, llegando a matar a Ann McDougal, que era familia de su amante Helen McDougal. Mรกs asesinatos, Elizabeth Haldane una seรฑora que ya se habรญa hospedado anteriormente en el hostal de Hare y que pasaba por malos momentos, por lo que le pide que le permita dormir en los establos. Como supondrรกn terminรณ en la mesa de disecciรณn del profesor Kox, unos meses mรกs tarde su hija Peggy Haldane correrรญa la misma suerte.

    Burke y Hare al ver que se salรญan con la suya comienzan a relajarse, cometiendo el error de coger como vรญctima a un conocido del lugar. Se trataba de un joven cojo de unos 18 aรฑos, el chico tambiรฉn sufrรญa algรบn tipo de deficiencia mental. Se llamaba James Wilson, aunque todo el mundo preferรญa llamarlo por su apodo, «el Bobo Jamie», el muchacho no iba a ser una presa tan fรกcil como las demรกs e intentรณ sin รฉxito defenderse, pero los «William» consiguen reducirlo y quitarle la vida. Por supuesto Wilson termina en las clases de anatomรญa del doctor Knox, aunque al ser como dijimos alguien conocido varios estudiantes lo reconocen, por supuesto el profesor niega que se trate de Jame Wilson.

    Al parecer la รบltima vรญctima de estos asesinos fue Marjorie Campbell Docherty, Burke para ganarse su confianza no duda en decirle que su propia madre se apellidaba igual que ella. Una vez que consiguiรณ que le acompaรฑase al hostal tuvo que posponer asesinarla, habรญa dos inquilinos que estaban por allรญ, se trataba del matrimonio compuesto por el soldado James y Ann Gray. Los asesinos alegando que la mujer estaba enferma solicita a la pareja que si son tan amables de ceder su cuarto por esa noche a la seรฑora, a cambio ellos podรญan pasar la noche en el alojamiento de Hare. Cortรฉsmente, acceden al trato, pero al dรญa siguiente por la maรฑana Ann acude a su habitaciรณn con la intenciรณn de recoger alguna ropa para sus hijos, Burke no queriendo que la mujer entre en el cuarto le corta el paso. Esto no le pareciรณ normal a la esposa del soldado, por lo que se esconde hasta que Burke sale de la habitaciรณn, momento que aprovecha para entrar. El espanto se apodera de la seรฑora Gray cuando al retirar unas mantas se da de lleno con el cuerpo sin vida de Docherty, los gritos alertan a la amante de Burke que no duda en intentar sobornar a la mujer ofreciรฉndole una gran suma de dinero a cambio de su silencio. La seรฑora Gray simplemente contesta a su oferta diciรฉndole: «Dios prohรญbe que los muertos nos reporten dinero». Acto seguido, saliรณ rรกpidamente del lugar para denunciar los hechos ante la policรญa. El รบltimo crimen de estos miserables tuvo lugar el 31 de octubre de 1828, un dรญa de Halloween.


La sentencia de Burke y Hare

    A los pocos dรญas de la denuncia efectuada por la seรฑora Gray, el 3 de noviembre de 1828, Burke y Hare fueron apresados, tambiรฉn se detuvo a sus respectivas parejas por considerarlas cรณmplices de los asesinatos. Ahora tocaba obtener una confesiรณn fiable, para ello se les interrogรณ por separado, impidiendo que tuviesen entre ellos algรบn tipo de contacto. Asรญ y todo las pruebas que lograron reunir los agentes de la autoridad no fueron concluyentes, por lo que se recurriรณ a una estratagema comรบn en esos tiempos, ofrecer un trato a uno de ellos a cambio de no ser ejecutado. Ahora entra en escena Sir William Rae, que era el Lord Advocate que llevaba el caso. Aquรญ harรฉ un pequeรฑo inciso para comentar que el cargo de Lord Advocate hace referencia al jefe de los oficiales de Justicia de la Corona en Escocia, el hombre que ostentaba tan insigne cargo era el encargado de los casos tanto civiles como penales, tambiรฉn recibe el nombre de abogado de Su Majestad. Pues bien, Sir Willian Rae escoge a Hare para ofrecerle la inmunidad, siempre y cuando confiese todos los crรญmenes y testifique en contra de su compaรฑero de fechorรญas, William Burke. La traiciรณn de Hare consigue condenar al que fuese su amigo a la pena capital en diciembre de 1828, no siendo ahorcado hasta el 28 de enero de 1829 cuando contaba tan solo con 37 aรฑos. Si hacemos caso a las crรณnicas del momento, 25.000 personas presenciaron cรณmo el despreciable criminal exhalaba su รบltimo aliento.

    Hoy en dรญa, tanto su esqueleto como su mรกscara mortuoria se exhiben en el Museo Anatรณmico de la Universidad de Edimburgo. Algo que puede parecer siniestro es que el curioso visitante puede ver los objetos que se hicieron con la piel de Burke: una cartera, zapatos, una libreta e incluso un libro. El anatomista que se encargรณ de la disecciรณn de su cuerpo fue Alexander Monro, aquรญ vamos a relatar una macabra anรฉcdota. El profesor recogiรณ con su pluma algo de sangre del asesino escribiendo: «Esto estรก escrito con la sangre de William Burke, que fue ahorcado en Edimburgo. Esta sangre fue tomada de su cabeza». Asรญ fue como terminรณ la vida de uno de los mรกs depravados asesinos de la ciudad de Edimburgo en los albores del siglo XIX. Pero quizรก se estรฉn preguntando, quรฉ ocurriรณ con los demรกs miembros de la banda, pasamos brevemente a narrar lo que les sucediรณ a cada uno de ellos.

    William Hare gracias a su colaboraciรณn evitรณ colgar de la soga, siendo puesto en libertad en febrero de 1829 cuando solo habรญa transcurrido una semana de la ejecuciรณn de su compaรฑero. Rรกpidamente, decide que lo mejor es salir de Edimburgo, pero la mala suerte quiso que en una de las ciudades donde llegรณ le reconocieran por lo que tuvo que huir ante la perspectiva de ser linchado. De Escocia pasa a Gran Bretaรฑa, ya en Londres comienza a trabajar, pero el destino de nuevo le juega una mala pasada, sus compaรฑeros de trabajo lo reconocen. La reacciรณn no se hizo esperar, cogieron al criminal echรกndolo sin ningรบn tipo de miramientos a un contenedor lleno de cal viva. Las lesiones que le quedaron le acompaรฑaron el resto de su vida, entre ellas una ceguera de la que no se recuperรณ. A partir de aquรญ su pista se pierde, aunque se llegรณ a decir que se le pudo ver vagabundeando por las calles londinenses. La fecha de su muerte es incierta. En cuanto a Helen McDougan la que fuera compaรฑera sentimental de Burke, al no poder probarse su implicaciรณn en los crรญmenes logrรณ salir libre. Pero la gente no estuvo de acuerdo, por lo que intentaron tomarse la justicia por su mano. No se sabe exactamente quรฉ fue de ella, se cree que pudo regresar a Irlanda al calor de su familia. De la esposa de Hare Margaret Laird tampoco es que se sepa mucho. A punto de ser linchada por una turba enfurecida logrรณ huir de Edimburgo, segรบn se cree a Belfast. La taberna y el hostal que regentaba junto a su esposo sufriรณ la ira de sus vecinos, siendo destruida.

    El doctor Robert Knox tambiรฉn sufriรณ las consecuencias de sus actos, no se sabe quiรฉn lo incriminรณ por lo que la policรญa se personรณ para registrar su lugar de trabajo encontrando el cadรกver de la รบltima vรญctima, la seรฑora Docherty. Sin embargo, Knox nunca fue culpado por los asesinatos, esto se debiรณ a que Burke, dejรณ claro que el anatomista no sabรญa que los cuerpos que compraba procedรญan de personas asesinadas. Pero las declaraciones de Burke no bastaron, y aunque nunca fue acusado formalmente al no existir pruebas de peso contra รฉl, su reputaciรณn se vio seriamente daรฑada. En la calle, tanto la gente como los periรณdicos del momento no dudaban en seรฑalarlo como el causante de que Burke y Hare perpetrasen los asesinatos movidos por la cuantiosa suma de dinero que recibรญan a cambio. Lo cierto es, que nadie creรญa que el profesor no supiese el origen real de los cadรกveres que recibรญa de manos de los dos asesinos. El que hubiese sido exonerado, no fue suficiente para calmar los รกnimos de la enfurecida masa que intentรณ lincharlo, y que al no poder hacerlo tuvo que conformarse con apedrear su vivienda y quemar su efigie.

    Su carrera profesional quedรณ gravemente daรฑada, hasta el punto de ser apartado de la enseรฑanza y la investigaciรณn. Debido a todo esto, toma la decisiรณn de marcharse a Londres, no regresando jamรกs a Edimburgo. En Londres comienza a remontar y, al parecer, con el transcurrir del tiempo volviรณ a conseguir tener cierta relevancia, siendo incluso elegido miembro honorario de la Sociedad Etnolรณgica de la ciudad de Londres en 1860. A pesar de este oscuro pasado, hoy en dรญa el trabajo que realizรณ Robert Knox es reconocido por la contribuciรณn que hizo en el campo de la medicina. En el aรฑo 1862, el dรญa 9 de diciembre sufre un derrame cerebral, encontrando la muerte el 20 de diciembre de ese mismo aรฑo. Sus restos descansan en el cementerio de Brookwood.

    Y este fue el destino que sufrieron los que de forma tan desalmada participaron directa o indirectamente, en unos crรญmenes que marcaron para siempre a las personas que vivieron esos sucesos, dejando en sus mentes una huella imposible de borrar. Por su parte el gobierno, tuvo que tomar serias medidas cambiando unas leyes que ya no cumplรญan con lo que la sociedad demandaba en esos momentos. Como vemos, unos crรญmenes que conmocionaron a toda una รฉpoca desde sus cimientos.



POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2024

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