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¡Y se hizo la oscuridad!

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                                             Y estallรณ guerra en el cielo... (Revelaciรณn 12:7) Llegรณ el dรญa sabido por muy pocos, cuando la negrura mรกs espesa intentaba penetrar la tierra, no dejando que la inicua luz que siempre habรญa dominado el planeta siguiese entrando en ella mรกs que por los resquicios por donde, a fuerza de intentar abrirse paso, aรบn no habรญa sido consumida por la oscuridad.             La guerra tan temida y al mismo tiempo esperada, por las fuerzas de la oscuridad y las de la luz, se encontraba en su momento รกlgido, una guerra que existรญa desde los albores de los tiempos, y que, aunque se manifestaba abiertamente con toda su crudeza, los hombres, tan imbuidos en su trajinar diario, habรญan decidido primero ignorar y luego olvidar, como si por ello los ataques que sufrรญan p...

Un cuento invernal

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  Los copos caรญan golpeando los cristales de la ventana; tan intensa era la nieve que, desde su frรญa estancia, podรญa observar a los vecinos afanรกndose cada vez con mรกs brรญo en quitar el blanco manto que, como un muro, iba entorpeciendo la entrada a sus hogares. Unas casas que podรญa ver desde su estancia adornadas, llenas del colorido donde la abundancia de la que ella carecรญa parecรญa hacerle muecas, burlรกndose de su infortunio.             Risas y algarabรญa se colaban a la par que el gรฉlido frรญo por entre las rendijas de puertas y ventanas, que, aunque cerradas, dejaban entrar la frialdad que helaba hasta el alma, atravesando la exigua manta donde trataba de arrebujarse en busca de un calor que su cuerpo ya no albergaba. Sus heladas manos, embutidas en raรญdos mitones, dejaban al descubierto sus huesudos dedos, que casi sin fuerza intentaban sostener el tazรณn cuyo lรญquido aguado se asemejaba a una sopa bien caliente, sustanc...

Las Heroรญnas de Santa Bรกrbara

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La Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara de ramรณn Martรญ i Alsina Dedicado a todas las mujeres que a lo largo de la historia lucharon con valor, fuerza y coraje para defender con agallas lo que les pertenecรญa, sin obtener la mayorรญa de las veces reconocimiento alguno por ello. A todas ellas, ¡GRACIAS!   En ocasiones la historia es injusta; bueno, la historia no, mรกs bien los que dan cuenta de ella. Personas llenas de perjuicios, que intentan acomodar lo que sucediรณ a sus ideales, ocultando o tergiversando lo que realmente ocurriรณ. Haciendo pasar a los villanos por hรฉroes, mientras estos quedan relegados al olvido o son presentados como los malvados de unos relatos contados a gusto de los que los escriben. Afortunadamente, la mayorรญa intentan ceรฑirse lo mรกs posible a la verdad, pero asรญ y todo hay que reconocer que hasta hace no mucho la historia era contada sobre todo por hombres, y estos, queriendo o sin querer, nos apartaban en demasiadas ocasiones de los libros, borrรกndonos de los text...

La muerte conduce a la vida.

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  Fue en la Noche de Difuntos que los desencarnados se pusieron a festejar, aunque observaron con recelo que los vivos se alejaban mรกs y mรกs. Los no vivos, ofendidos por quienes osaron su invitaciรณn rechazar, persiguieron divertidos a los desagradecidos para asรญ un escarmiento dar, por medio de jugar con quienes no supieron apreciar las ofrendas que de buen grado les venรญan a otorgar. No hacรญa mucho que habรญa abandonado el mundo que llamaban de los vivos, aunque ahora que se encontraba en ese otro lado, se daba cuenta de que, en realidad, de vivos tenรญan bien poco. La inmensa mayorรญa llevaban una vida mecรกnica, anodina, una que habรญa sido astutamente programada desde, en no pocas ocasiones, antes de nacer. Ahora que por fin habรญa cruzado a ese mรกs allรก, se daba cuenta de que todo lo sufrido, todo lo soportado carecรญa de sentido. Esa lucha en la que los revestidos de carne son alentados a participar en el mismo momento que ven la luz, cuando se ven obligados a abandonar el vientre...