Las Heroรญnas de Santa Bรกrbara
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| La Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara de ramรณn Martรญ i Alsina |
Dedicado a todas las mujeres que
a lo largo de la historia lucharon con valor, fuerza y coraje para defender con
agallas lo que les pertenecรญa, sin obtener la mayorรญa de las veces
reconocimiento alguno por ello.
A todas ellas, ¡GRACIAS!
En ocasiones
la historia es injusta; bueno, la historia no, mรกs bien los que dan cuenta de
ella. Personas llenas de perjuicios, que intentan acomodar lo que sucediรณ a sus
ideales, ocultando o tergiversando lo que realmente ocurriรณ. Haciendo pasar a
los villanos por hรฉroes, mientras estos quedan relegados al olvido o son
presentados como los malvados de unos relatos contados a gusto de los que los
escriben. Afortunadamente, la mayorรญa intentan ceรฑirse lo mรกs posible a la
verdad, pero asรญ y todo hay que reconocer que hasta hace no mucho la historia
era contada sobre todo por hombres, y estos, queriendo o sin querer, nos
apartaban en demasiadas ocasiones de los libros, borrรกndonos de los textos como
si no hubiรฉsemos participado en los mismos acontecimientos que los hombres. Sin
embargo, ellos siempre aparecรญan, mostrรกndonos sus heroicidades, sus mentes
brillantes, sus polifacรฉticas aptitudes, mientras la mayorรญa de las veces ellas
se tenรญan que conformar con estar a la sombra de hombres que en ocasiones
estaban muy por debajo de las mujeres que estaban a su lado.
De hecho, para realizar este artรญculo,
no han sido pocas las pรกginas consultadas en las que he intentado encontrar
informaciรณn sobre la Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara, donde pude comprobar con
sorpresa, o quizรก no tanta, que en muchos de esos libros no habรญa ni una sola
menciรณn sobre ella. Esas valientes mujeres no aparecรญan ni siquiera de refilรณn.
Una vez mรกs las mujeres son silenciadas, quedando relegadas para anteponer a
unos hombres cuyas hazaรฑas se magnifican en muchas ocasiones. Afortunadamente,
en otros lugares sรญ se habla de forma extendida y detallada de esta Compaรฑรญa,
colocando a las mujeres que formaron parte de ella en el lugar que les
corresponde.
Pero los tiempos cambian, y cada vez
son mรกs los historiadores de ambos sexos que ponen todo su empeรฑo en pulir la
verdad, en darle a cada figura histรณrica el lugar que merece, siendo gracias al
esfuerzo y buen hacer de estos expertos que las mujeres van ocupando poco a
poco el lugar que les ha sido usurpado a travรฉs del tiempo. Con esto no
queremos decir que haya que dejar de estudiar o desplazar a los hombres que han
logrado con su esfuerzo y tesรณn, con su sacrificio y su inteligencia, construir
el mundo del que disfrutamos hoy, pero sรญ unir a esos inmortales nombres el de
tantas mujeres que quedaron en el anonimato solo por ser del sexo femenino;
muchas de ellas, por medio de sus cualidades y aptitudes, han contribuido de
igual forma que sus compaรฑeros varones a que los sucesos ocurridos en el pasado
hayan cambiado la historia.
Por tanto, creo que la historia
tiene una asignatura pendiente con nosotras, una que afortunadamente y gracias
al buen hacer de las mujeres y hombres que no cesan de investigar, de
escudriรฑar, de revisar el pasado, van sacando a la luz los nombres de las
mujeres que sobresalieron en cualquiera de las facetas de la vida. En honor a
la justicia, la historia debe dar a la mujer el lugar que sin duda se ha
ganado, porque sin nosotras nada hubiese sido igual. Los acontecimientos del
pasado, los que estรกn ocurriendo en estos momentos y los del futuro nos
pertenecen por igual a mujeres y a hombres. Para bien o para mal, ambos sexos
somos los constructores de la historia de la humanidad.
¡Llegan los
franceses!
Nos encontramos en un periodo
convulso de la historia; el paรญs vecino en los albores del siglo XIX estaba
sumergido en diferentes guerras. Una situaciรณn que da comienzo con el Antiguo
Rรฉgimen basado en monarquรญas autoritarias o absolutistas, creรกndose un caldo de
cultivo que dio como resultado la Revoluciรณn Francesa, dispuesta a terminar con
este tipo de gobiernos. La revoluciรณn que los franceses llevaron a cabo no dudรณ
en utilizar todos los medios a su alcance para derrocar a Luis XVI y a su
esposa Marรญa Antonieta; ambos perderรญan
la cabeza a manos de sus sรบbditos. El resultado del levantamiento del pueblo
francรฉs hizo que el paรญs se viese sumido en un baรฑo de sangre, que desde 1789 a
1799 regรณ las calles de las diferentes ciudades, cobrรกndose no solo la vida de
los tiranos, sino tambiรฉn de muchos inocentes. Este acto, que quizรก fue
necesario, pero que sembrรณ la locura en toda Francia, consiguiรณ sus objetivos:
la monarquรญa fue eliminada. En 1799 Napoleรณn Bonaparte da un golpe de Estado
que pone fin a siglos de opresiรณn.
Pero este general republicano no se
conformarรญa con convertirse en emperador de Francia; su ambiciรณn iba mucho mรกs
allรก, por lo que este genio militar fue apoderรกndose de toda o casi toda
Europa, realizando operaciones militares que eran completamente desconocidas
hasta ese momento en el continente. Napoleรณn parecรญa invencible; sus exitosas
campaรฑas militares asรญ parecรญan confirmarlo, pero lo cierto es que tambiรฉn
saboreรณ amargas derrotas. Gran Bretaรฑa se le resistรญa, por lo que intentรณ
destruir su economรญa, no dudando para ello en imponerle un bloqueo de forma que
quedase aislado con el fin de intentar hundir su economรญa, algo que finalmente
y a pesar de su empeรฑo no pudo conseguir.
En este marco histรณrico nos
encontramos cuando Bonaparte decide expandir su territorio invadiendo Espaรฑa;
astutamente aprovecha el tratado de Fontainebleau para entrar en la Penรญnsula,
un tratado que se firmรณ el 27 de octubre de 1807 en la ciudad francesa que
lleva el mismo nombre. En รฉl estamparรญan su rรบbrica el emperador de Francia
Napoleรณn Bonaparte y el valido del rey de Espaรฑa Carlos IV de Borbรณn, Manuel
Godoy. En este tratado se estipula que Francia y Espaรฑa invadirรญan Portugal por
ser aliado de Gran Bretaรฑa. De esta forma las tropas francesas consiguen
adentrarse en suelo espaรฑol. Una vez que el ejรฉrcito francรฉs se encuentra en
nuestro paรญs, Bonaparte decide olvidar lo pactado y quedarse en Espaรฑa, o,
mejor dicho, con Espaรฑa. No cabe duda de que el emperador de los franceses
sabรญa de sobra cuรกl era la situaciรณn del paรญs que pretendรญa conquistar. En esa
รฉpoca, el rey de Espaรฑa era Carlos IV, un monarca dรฉbil que gobernaba a travรฉs
de su valido Manuel Godoy y que, despuรฉs de los acontecimientos ocurridos en el
Motรญn de Aranjuez, abdica en favor de su hijo Fernando VII, apodado el Deseado
y tambiรฉn el Rey Felรณn; sin duda, este รบltimo sobrenombre era el mรกs apropiado.
Un rey que contรณ con el apoyo del pueblo espaรฑol, unas gentes que se dejaron la
piel para que regresara como soberano a un paรญs cuya confianza el Deseado pagรณ
con la traiciรณn. Al igual que hiciera su padre, Fernando VII tambiรฉn abdicรณ
(abdicaciones de Bayona, 7 de mayo de 1808), en su caso a favor del emperador
de Francia; poco tardรณ Napoleรณn en dar el trono espaรฑol a su hermano Josรฉ
Bonaparte, que reinarรญa bajo el nombre de Josรฉ I.
Fernando VII de Espaรฑa, oleo de Vicente Lรณpez Portaรฑa
En cuanto a Fernando VII y su padre
Carlos IV, pasaron los pocos mรกs de seis aรฑos que durรณ la guerra de la
Independencia en el castillo de Valenรงay; mientras su pueblo se desgarraba y
sangraba para expulsar a los invasores y devolver la corona a su rey, Fernando
y su padre vivรญan sin que les faltase de nada. Su infamia no pudo ser mayor
cuando decide rematar su deslealtad al pueblo espaรฑol por medio de una carta
donde sin pudor expresa al corso el deseo de ser su hijo adoptivo. En ella se
puede leer lo siguiente: «Mi mayor deseo es ser hijo
adoptivo de S. M. el emperador, nuestro soberano. Yo me creo merecedor de esta
adopciรณn que verdaderamente harรญa la felicidad de mi vida, tanto por mi amor y
afecto a la sagrada persona de S. M., como por mi sumisiรณn y entera obediencia
a sus intenciones y deseos».

Juan Martรญn Dรญez (El Empecinado). Autor Francisco Josรฉ de Goya y Lucientes
La Guerra de la Independencia da
comienzo el 2 de mayo de 1808, prolongรกndose hasta el 17 de abril de 1814. Pero,
aunque su rey fuese un ingrato, el pueblo espaรฑol no estaba dispuesto a
claudicar; en esta lucha se unieron como si fuesen un solo hombre, no solo los
militares, sino tambiรฉn toda la poblaciรณn civil, tanto hombres como mujeres,
siendo el citado 2 de mayo cuando todo el pueblo de Madrid se levanta, dando
lugar a los acontecimientos que desembocan en la Guerra de la Independencia
Espaรฑola. Las revueltas rรกpidamente se extienden por todo el paรญs: Leรณn,
Burgos, la contienda de Valdepeรฑas, la batalla de Bailรฉn, la resistencia de
Zaragoza y Valencia... Todos participan como pueden para expulsar al invasor;
los espaรฑoles no daban tregua. Los franceses contaban con un poderoso ejรฉrcito,
pero los espaรฑoles tenรญan la fuerza que da la unidad, el conocer el territorio
y la determinaciรณn de recobrar su paรญs. Pronto la guerra de guerrilla dio sus
frutos, una tรกctica que incluรญa el sabotaje, las emboscadas, los saqueos, el
secuestrar a los enemigos, tambiรฉn cortar las comunicaciones y los suministros;
es decir, cualquier medio que dinamitase las filas enemigas era bien recibido.
Muchos son los nombres de los hรฉroes que participaron de una u otra forma en
esta guerra contra los ocupantes; solo citaremos en este espacio a algunos de
ellos, entre los que se encuentran: Francisco Abad Moreno, famoso guerrillero y
coronel del ejรฉrcito regular al que apodaban El Chaleco; el capitรกn y
guerrillero Vicente Moreno Baptista; el militar Francisco Espoz Llundain, mรกs
conocido como Francisco
Espoz y Mina; el sacerdote y lรญder de la guerrilla Jerรณnimo
Merino Cob, mรกs conocido como El cura Merino; el militar y guerrillero Juliรกn
Sรกnchez Garcรญa, al que llamaban El Charro; el
guerrillero guipuzcoano Gaspar de Jรกuregui, apodado como El Pastor;
y el militar
Juan Martรญn Dรญez, al que se conocรญa como El Empecinado y
que derrotรณ en varias ocasiones al ejรฉrcito napoleรณnico. Tristemente, en 1825, debido a sus ideas
liberales, lo fusilaron. Por supuesto que hubo muchos mรกs
hรฉroes; unos recordados, otros de nombres anรณnimos cayeron en el olvido, pero
sus hazaรฑas, la sangre con la que empaparon el suelo que defendรญan, queda como
testigo mudo de un paรญs que no debe ignorar a ninguno de los que lucharon por
la libertad. Entre estos valientes no podemos olvidar a dos militares que
participaron en primera lรญnea para frenar la invasiรณn; hablamos del sevillano
Luis Daoiz y Torres, que junto al cรกntabro Pedro Velarde y Santillรกn,
participaron en el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2
de mayo de 1808. La guerra por la independencia del pueblo espaรฑol habรญa
comenzado.
La Compaรฑรญa de
Mujeres Gerundenses
Se podrรญa
decir que todos los ciudadanos tomaron parte en esta contienda, y aunque los
hombres fueron una parte fundamental en la lucha, no hay que olvidar la gran
labor que hicieron las mujeres, heroรญnas que merecen tener junto a sus
compaรฑeros un lugar de honor. Las tareas que estas aguerridas mujeres
desempeรฑaban eran de gran importancia; nos las podรญamos encontrar cuidando a
enfermos, trasladรกndolos en camillas si fuese necesario, llevรกndoles agua y
aguardiente, tambiรฉn municiรณn, desalojando lugares; muchas de ellas realizaron
trabajos de espionaje e incluso mรกs de las que reflejan los libros participaron
activamente en la batalla, mostrando la misma valentรญa y coraje frente al
enemigo que los hombres; como vemos, realizaban diferentes tareas. Mujeres que
no se amilanaban a la hora de coger cualquier tipo de arma para defender a su
paรญs, dando muchas de ellas la vida con tal de que las fuerzas napoleรณnicas no
tomasen sus ciudades.

La defensa de Zaragoza. Autor David Wilkie
Nombres, unos mรกs conocidos, otros menos y aun otros que han sido
olvidados o silenciados. Aquรญ solo mencionaremos a algunas de estas bravas
mujeres, nombres que al lector no le pasarรกn desapercibidos. Entre estas
intrรฉpidas se encontraban: Agustina Raimunda Marรญa Saragossa Domรฉnech, mรกs
conocida por todos como Agustina de Aragรณn y tambiรฉn como La Artillera, esta
tarraconense demostrรณ su valentรญa durante el asedio que sufriรณ la ciudad de
Zaragoza. De todos es conocida su historia, una que se funde con la leyenda y
que nos cuenta que durante el sitio que sufriรณ la ciudad, cuando los que
defendรญan la puerta del Portillo cayeron o bien muertos o bien heridos y los
franceses se disponรญan a entrar, Agustina que le llevaba vรญveres a su esposo,
viendo que las fuerzas invasoras iban a irrumpir en la indefensa ciudad, no
dudรณ en coger la mecha que sostenรญa un mal trecho soldado, disparando el caรฑรณn
sobre unas tropas enemigas que se batieron en retirada; Manuela Malasaรฑa Oรฑoro,
fue una de las mujeres que se levantaron el 2 de mayo de 1808 contra el
invasor, dejando su vida en la lucha; Marรญa de la Consolaciรณn Domitila Azlor y
Villavicencio, mรกs conocida como La Condesa de Bureta fue otra de las heroรญnas
del sitio de Zaragoza. Esta noble espaรฑola dirigiรณ y creรณ un cuerpo solo
compuesto por fรฉminas, mujeres que atendรญan a los heridos y aprovisionaban con
todo lo necesario a los que estaban combatiendo, tambiรฉn hizo de su palacio un
improvisado hospital, e incluso cuando llegรณ el momento no dudรณ en usar las
armas contra el enemigo; Manuela Sancho Bonafonte, fue otra de las heroรญnas de
Zaragoza; en cuanto a Marรญa Inรฉs Juliana Bellido Vallejo, sus actos durante la
Batalla de Bailรฉn le han permitido ocupar un lugar de honor en la historia;
Clara del Rey Calvo, se convirtiรณ en otra vรญctima del alzamiento del 2 de mayo
en el cuartel de Monteleรณn, al parecer muriรณ debido a la metralla que le
alcanzรณ en la frente, se cree que su marido y al menos uno de sus hijos tambiรฉn
fallecieron en este lugar; Casta รlvarez Barcelรณ, fue otra de las bravas
mujeres zaragozanas que luchรณ en el asedio que sufriรณ su ciudad. A esta heroรญna,
como reconocimiento a su labor, le otorgaron el Escudo de Distinciรณn, le
concedieron una paga y tambiรฉn recibiรณ el Escudo de Defensor de la Patria;
Marรญa Lostal, una heroรญna mรกs del sitio de Zaragoza que recibiรณ varios
reconocimientos por sus actos, entre ellos el ponerle a una calle de la ciudad
que defendiรณ con valor su nombre. Como vemos, muchas fueron las mujeres que
lucharon con valentรญa contra los franceses; sirvan estos pocos nombres como
muestra de lo que tantas otras hicieron.
Entre las mujeres que defendieron
los lugares ocupados por los franceses, nos encontramos con un grupo de
gerundenses que pasarรญan a formar mรกs tarde La Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara. Gerona
sufriรณ tres asedios, debido a que era una ciudad con una defensa militar no
demasiado fuerte. Es por esta situaciรณn que se hizo necesario que todos y cada
uno de los habitantes de la poblaciรณn se dispusieran a defenderla; apoderarse
de Gerona era de vital importancia para Napoleรณn por la situaciรณn estratรฉgica
que ocupaba.
Pero antes de seguir adelante
hablando del papel que jugaron estas heroรญnas en la defensa de la ciudad,
debemos hacerlo del general Mariano รlvarez de Castro, sin lugar a duda un
hรฉroe mรกs que se dejรณ la piel para defender la frontera. Este granadino fue el
gobernador militar de Gerona durante la ocupaciรณn francesa en el aรฑo 1808. Cuando
las tropas napoleรณnicas entran en la ciudad, รlvarez de Castro no cede a la
hora de entregar a los franceses el castillo de Montjuic, aunque finalmente y
muy a su pesar tuvo que hacerlo, obedeciendo a regaรฑadientes las รณrdenes del
capitรกn general de Cataluรฑa. Despuรฉs de este episodio, se une al ejรฉrcito
espaรฑol en la lucha por la independencia, donde combatiรณ intentando defender
Gerona, hasta que cae prisionero de los franceses. A pesar de estar el general
enfermo, sus captores lo torturan sin piedad. Uno de los suplicios que tuvo que
sufrir รlvarez de Castro consistรญa en tener que soportar cรณmo una gota de agua
caรญa vez tras vez sobre su frente, tambiรฉn, para aumentar su dolor, le clavaron
agujas entre las uรฑas. Evidentemente este martirio impedรญa que รlvarez de Castro pudiese conciliar el sueรฑo, con lo que el tormento era aรบn mayor.
Tanto era la agonรญa que estaba soportando que cuando ya no pudo aguantar mรกs,
le pidiรณ a un preso que le ayudara a morir, y asรญ ocurriรณ; su mandรญbula fue
atravesada por un puntal. De esta forma pereciรณ uno de los grandes hรฉroes que
lo dio todo por la independencia de su pueblo, un 22 de enero de 1810 en el
castillo de San Fernando en Figueras (Gerona).
Fue รlvarez de Castro quien, despuรฉs
de solicitar un grupo de mujeres su autorizaciรณn para luchar de forma mรกs organizada
legalizรณ la creaciรณn de una unidad militar femenina el 22 de junio de 1809,
aunque no fue hasta el dรญa 28 del mismo mes y aรฑo que se fundรณ lo que se
conocerรญa como Compaรฑรญa de mujeres de Girona. รlvarez de
Castro tambiรฉn les dio a estas seรฑoras los mismos derechos que a cualquier
soldado varรณn; si luchaban con el mismo arrojo que ellos, las condiciones
debรญan ser iguales. Hay que tener en cuenta que antes de esto, estas mujeres ya
habรญan demostrado sobradamente su valรญa; como ejemplo, mencionar que cuando el
general Guillaume Philibert Duhesme atacรณ la fortificaciรณn de Santa Clara,
estas guerreras no dudaron en defenderla; lo mismo atendรญan a los heridos que
los trasladaban al hospital, tambiรฉn se aseguraban de que a los combatientes no
les faltasen ni municiones ni vรญveres. Asimismo, participaron en la evacuaciรณn
del hospital de San Daniel el 30 de agosto, cuando fue asaltado por el ejรฉrcito
enemigo.
Quizรก el รกvido lector se pregunte si
era necesario cumplir con algรบn requisito para pertenecer a esta reciรฉn formada
Compaรฑรญa, pues bien, en realidad prรกcticamente cualquier mujer podรญa entrar en
ella, aunque, como es de suponer, se preferรญa a mujeres jรณvenes y sin problemas
de salud. Fueron muchas las que decidieron unirse de forma voluntaria, de tal
manera que el grupito inicial fue creciendo hasta que al final estuvo compuesto
por 200 mujeres dispuestas a dar todo por la defensa de su pueblo. La Compaรฑรญa
de Mujeres Gerundenses se dividรญa en cuatro escuadras, lideradas cada una de
ellas por las comandantas: Lucรญa Jonama Fitz-Geral, encargada de la escuadra de
San Narciso; Raimunda Nouvilas de Pagรจs fue comandanta de la segunda escuadra
de la Compaรฑรญa de la Concepciรณn; Marรญa รngela Bivern comandaba la escuadra de
Santa Dorotea y Marรญa Custรญ la de Santa Eulalia. Al mismo tiempo, las escuadras
contaban con sus correspondientes sargentinas y escuadristas, en cada caso
serรญan ocho. Cada una de estas escuadras trabajaba en una de las cuatro partes
en que se dividiรณ la ciudad, de forma que la primera escuadra se encargarรญa de
la plaza de San Pedro y la baterรญa de San Narciso, el baluarte de San Pedro,
Sarracinas y los puestos intermedios hasta la puerta de San Cristรณbal. La
segunda atenderรญa la plaza del Hospicio y los baluartes de San Francisco de Paula,
Santa Clara, Gobernador y tramos de muralla intermedios. La tercera, la plaza
del Vino, el puente de San Francisco, el baluarte de la Merced y partes de
muralla de la ciudad. La cuarta Escuadra era la encargada de la plaza del
Mercadal, de los baluartes de Santa Cruz y Figuerola. Algo que distinguรญa a la
Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara era el brazalete de color rojo que adornaba el brazo
izquierdo de estas mujeres, y que todas ellas debรญan portar siempre que
estuviesen en activo. En cuanto a la ropa que debรญan llevar, no habรญa regla
alguna, por lo cual cada una podรญa utilizar la vestimenta que le pareciera mรกs
apropiada.
Hay que comentar que, una vez que
estuvieron organizadas, se establecieron algunas reglas, una de ellas hacรญa
referencia al nombre asignado en un primer momento, que, como hemos apuntado,
era el de Compaรฑรญa de Mujeres Gerundenses, sin embargo, se decidiรณ cambiar ese
nombre por el de Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara. Quiรฉn sabe si fue debido a que esta
santa es la patrona de los militares que pertenecen a la artillerรญa.
La primera vez que la Compaรฑรญa de
Santa Bรกrbara entrรณ en acciรณn fue el dรญa 5 de julio de 1809, donde lucharon con
arrojo para defender la fortificaciรณn de Montjuic, pero esta no serรญa la รบnica
vez que mostraron su valรญa, porque el dรญa 19 de septiembre del mismo aรฑo,
durante el «Dรญa Grande de Girona», mostraron su valor y coraje, cuando los
combates se tornaron mรกs sangrientos y salvajes; estas osadas mujeres no
vacilaron en ir de un extremo al otro de la ciudad, acudiendo siempre donde se
les necesitaba para asistir a los soldados en todo cuanto pudiesen precisar.
Finaliza la
guerra, comienza el olvido.
Esto es solo
un pequeรฑo ejemplo de las muchas mujeres que colaboraron de diferentes formas
en la Guerra de la Independencia Espaรฑola, mujeres que lucharon hasta el final
y que fueron una parte importante de ese retal de nuestro pasado, en el que
gracias a su esfuerzo y tenacidad se pudo expulsar al ejรฉrcito invasor. Cierto
que la guerra habรญa llegado a su fin, y Espaรฑa se encontraba libre de las
tropas napoleรณnicas, pero fue una victoria agridulce, un triunfo lleno de luces
y sombras porque, aunque se consiguiรณ que Espaรฑa se viese libre de franceses,
el regreso del Deseado, o, mejor dicho, del Rey Felรณn, hizo que nuestro paรญs se
viese de nuevo inmerso en el absolutismo. Espaรฑa, despuรฉs de aguantar seis aรฑos
de luchas, quedรณ muy perjudicada econรณmicamente, los recursos eran escasos. En
cuanto a la Constituciรณn de 1812, La Pepa, fue abolida por orden del reciรฉn llegado
Fernando VII, al mismo tiempo, disuelve las Cortes y ordena detener a los
liberales. Todo esto tuvo lugar el 4 de mayo de 1814. Unos dรญas mรกs tarde, el
dรญa 10, el general Nazario Eguรญa y Sรกez de Buruaga toma la capital de Espaรฑa
proclamando a Fernando VII como rey absoluto, y asรญ, casi de un plumazo,
pasamos de un Estado constitucional a uno absolutista. Seguramente debiรณ ser
devastador ver cรณmo todas las libertades por las que habรญa luchado un pueblo
quedaron reducidas a la nada, unas gentes que derramaron su sangre para luego
ver cรณmo todo se venรญa abajo. En cuanto a las mujeres que tanto dieron y
perdieron en esa guerra, fueron relegadas de nuevo a su rol dentro del hogar,
al papel que les era asignado por ser del sexo femenino. Cierto que muchos de
sus nombres fueron olvidados u omitidos, pero el sacrificio de todas ellas no
fue en vano. Algunas recibieron reconocimiento en su propio tiempo, otras posteriormente,
aunque quizรก no todo el que deberรญan, porque sin el arrojo y el esfuerzo de
estas mujeres la historia no habrรญa sido igual. La vuelta a las labores propias
de su sexo no las hizo callar por mucho tiempo, porque poco despuรฉs comenzaron
a reclamar el lugar que les habรญa sido usurpado.
Como agradecimiento, varias de las
mujeres que pertenecieron a la Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara, una vez que finalizรณ
la contienda, recibieron algunos premios, y tambiรฉn fueron homenajeadas de
diferentes formas. Pero no fue hasta 1925 que se levantรณ un monumento en la
iglesia de San Fรฉlix en memoria no solo de estas aguerridas mujeres, sino
tambiรฉn en recordatorio a todas las personas que lucharon dando muchas veces la
vida en defensa de la ciudad de Gerona. Aunque no debemos olvidar que Espaรฑa
entera se alzรณ en armas para expulsar de su territorio al ejรฉrcito de Napoleรณn
Bonaparte.
Los artistas
se expresan
Unos
sucesos que, sin lugar a duda, marcaron una parte importante de la historia, en
este caso de nuestro paรญs. En esta ocasiรณn y como ocurre siempre que los
cambios sacuden de una u otra manera a la humanidad, los artistas expresaron en
sus obras los acontecimientos que vivieron, muchos de ellos, en primera
persona. Dando testimonio por medio de sus pinceles o de su pluma, lo que
vieron o les contaron los protagonistas. Todos de una u otra forma contribuyen
a que lo que ocurriรณ no sea olvidado, aunque algunas veces el ser humano se
niegue a recordar lo que desea olvidar, de modo que repetimos errores y
patrones que nos llevan a reincidir en lo que nunca deberรญa volver a suceder.

El 3 de mayo en Madrid o "Los fusilamientos" . Oleo de Francisco Josรฉ de Goya y Lucientes.
Para
terminar, solo una breve muestra de lo que algunos artistas plasmaron como
recordatorio para las futuras generaciones. Entre los pintores que reflejaron
el horror de la guerra se encuentra Cรฉsar รlvarez Dumont, que realizรณ diversos
cuadros sobre esta temรกtica, uno ellos titulado El Gran dรญa de Gerona (19
septiembre de 1809); Nicolรกs Megรญas Mรกrquez nos deja otro explicito cuadro
al que llama Defensa del Convento de Santa Engracia de Zaragoza, 1809;
el pintor Tomรกs Muรฑoz Lucena plasmรณ sobre el lienzo una emotiva escena, donde
se contempla el cadรกver del hรฉroe รlvarez de Castro, en un cuadro que lleva por
nombre El cadรกver de รlvarez de Castro; el pintor realista Ramรณn Martรญ Alsina, creรณ un bello oleo titulado La
Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara, donde se puede ver a estas heroicas mujeres en
plena batalla; el tambiรฉn pintor espaรฑol Joaquรญn Sorolla y Bastida,
pintรณ un cuadro que refleja una escena
del levantamiento del 2 de mayo, Defensa del
parque de artillerรญa de Monteleรณn. Como
vemos, muchos son los que dejaron reflejado en sus cuadros las atrocidades de
la guerra, pero quizรก el mรกs prolรญfico en este aspecto fue el zaragozano
Francisco Josรฉ de Goya y Lucientes. Entre sus numerosas obras podemos ver un
retrato del guerrillero y militar espaรฑol Juan Martรญn Dรญez, al que llamaban el Empecinado, otro descriptivo cuadro de este autor es El dos de mayo
de 1808 en Madrid o La carga de los mamelucos, otro muy conocido de todos
es el titulado El 3 de mayo en Madrid (tambiรฉn conocido como Los fusilamientos en la montaรฑa del Prรญncipe Pรญo o los Fusilamientos del 3 de mayo). Pero
si hablamos de la obra que Goya realizรณ sobre la crueldad de la Guerra de la
Independencia Espaรฑola, no podemos olvidar mencionar los 82 grabados que
realizรณ entre los aรฑos 1810 y 1815 y que llevan por tรญtulo Los desastres de
la guerra, donde de forma explรญcita muestra todo el horror y el espanto que
se viviรณ durante la invasiรณn napoleรณnica.
Tambiรฉn la pluma se hizo eco de los
acontecimientos ocurridos durante este sombrรญo periodo que nos tocรณ vivir a los
espaรฑoles. Es obligado mencionar a Benito Pรฉrez Galdรณs, que entre los aรฑos 1872
y 1912 escribe los Episodios Nacionales, una extensa obra que se compone
de cuarenta y seis novelas que el autor divide en cinco series, la materia que
trata en todas ellas es la historia de Espaรฑa, mรกs o menos desde el aรฑo 1805 al
1880. La primera serie es donde aborda el tema de la Guerra de la Independencia
Espaรฑola. Una vasta obra que bien merece ser leรญda.
Al igual que los que lucharon para
que el futuro fuese mejor, las mujeres de la Compaรฑรญa de Santa Bรกrbara tambiรฉn
merecen ser recordadas, sus nombres y heroicidad no deben ser olvidados.
En memoria de
todas ellas.
POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2025
Prohibida la reproducciรณn total o parcial del material incluido en este blog sin la autorizaciรณn de la autora.


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