La muerte negra que arrasรณ a Europa en el siglo XIV
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| El triunfo de la Muerte (Museo del Prado, c. 1562), de Pieter Brueghel el Viejo. |
Los acontecimientos que vamos a pasar a relatar tienen como principal escenario la Europa del siglo XIV, cuando este continente se convierte en un cementerio debido a la tragedia que tuvo que soportar. Casi podrรญa decirse que el nรบmero de muertos sobrepasaba a los que seguรญan con vida, aunque en muchas ocasiones estos hubiesen preferido formar parte de los cuerpos inertes que se apilaban por doquier.
El manto negro va cubriendo con su pestilencia todos los lugares por los que va pasando. Las gentes horrorizadas no tienen dรณnde huir, no saben dรณnde esconderse para que la parca insaciable pase de largo y no los engulla. El terror es el protagonista de unos dรญas que sin saber ni cรณmo ni por quรฉ se han tornado grises, dando lugar a la desesperanza, la locura y a un dolor difรญcil de imaginar para los que observamos el pasado desde nuestros seguros y confortables hogares.
La Edad Media, una รฉpoca donde la enfermedad era algo cotidiano, sobre todo entre la ingente multitud de menesterosos, que colapsaban las diferentes urbes de una Europa donde cada cual sobrevivรญa como mejor podรญa. Hasta mediados de siglo, la mayorรญa salรญa adelante peor que mejor, pero lo que nadie sabรญa es que todo podรญa empeorar, y eso fue lo que sucediรณ en ese fatรญdico 1347, un aรฑo que quedรณ grabado en los anales de la historia porque despuรฉs de los sucesos que vamos a narrar, ya nada volverรญa a ser igual.
El horror entra en Europa
Esta terrible enfermedad tuvo lugar durante la Edad Media, un extenso periodo de la historia que da comienzo en el siglo V, cuando en el aรฑo 476 cae el Imperio romano de Occidente y que termina en el siglo XV, algunos historiadores ponen como fecha concreta el aรฑo 1453 con la caรญda del Imperio bizantino, fecha que coincide con el fin de la guerra de los Cien Aรฑos; otros, sin embargo, proponen la fecha de 1492 cuando Cristรณbal Colรณn descubre Amรฉrica.
Fue en esta convulsa รฉpoca del siglo XIV, entre los aรฑos que van del 1346 al 1347, cuando comienza una de las peores epidemias, o mejor dicho, pandemias que haya sufrido la humanidad. Una enfermedad que cambiรณ por completo la mentalidad de los hombres del Medievo, repercutiendo en todos los aspectos de sus vidas y haciendo tambalear las bases en la que se apoyaban. La economรญa, la sociedad, la fe de todos los que vivieron estos terribles acontecimientos quedaron gravemente afectada, e incluso la moral en ocasiones se relajรณ no solo entre el vulgo sino tambiรฉn entre los hombres que pertenecรญan al clero. El caos que ocasionรณ a todos los niveles la muerte negra, de alguna forma cauterizรณ la conciencia incluso de los mรกs creyentes, y quiรฉn sabe si en su locura adoptaron las palabras que tiempo atrรกs Pablo de Tarso reprochรณ a los Corintos cuando les dijo: «comamos y bebamos porque maรฑana hemos de morir».
Aunque se ha dicho que ha sido de las peores epidemias a las que se ha enfrentado nuestra especie, no hay que olvidar que en tiempos de Justiniano, emperador del Imperio romano de Oriente, se viviรณ otra pandemia cuyas consecuencias se podrรญan decir fueron igual de terribles que la que asolรณ a Europa en el siglo XIV. La tambiรฉn llamada «Plaga de Justiniano», fue la primera de la que hay constancia escrita y se sitรบa entre los siglos VI y VIII. Una enfermedad que se extendiรณ rรกpidamente por todo el reino, y que a punto estuvo de costar la vida al emperador. Se cree que el nรบmero de muertos pudo ascender a 25 millones de personas, aunque otras fuentes dan una cifra aรบn mรกs escalofriante, 50 millones. El motivo por el que desapareciรณ es desconocido, lo รบnico que se sabe, es que fue perdiendo intensidad y que en el aรฑo 767 en Nรกpoles se originรณ el รบltimo brote. Durante los siguientes seis siglos el mundo pudo respirar tranquilamente libre de esta plaga, pero entre los aรฑos 1346 y 1347 entrรณ de nuevo sin previo aviso, a partir de aquรญ la peste negra, peste bubรณnica o como tambiรฉn se la conocรญa muerte negra, fue sucediรฉndose en diferentes oleadas con mayor o menor intensidad a lo largo de los siglos, hasta que a principios del siglo XVIII se detecta el รบltimo brote. A pesar de parecer una enfermedad del pasado, hoy en dรญa podemos encontrarla en algunos lugares del planeta, segรบn la Organizaciรณn Mundial de la Salud en la actualidad los paรญses mรกs endรฉmicos son: Madagascar, la Repรบblica Democrรกtica del Congo y Perรบ. La peste negra que encontramos en estos paรญses no difiere de la que asolรณ a Europa en el siglo XIV, y aunque parezca que nos hemos hecho mรกs fuerte a la bacteria, lo cierto es que si no se recibe tratamiento con antibiรณticos cuanto antes la mortalidad puede ser de un 60%, asรญ y todo existe un 10% de personas que todavรญa fallecen por esta terrible enfermedad.
Pero volvamos al siglo que nos ocupa, entre los aรฑos 1346 a 1353 penetra en el continente europeo de forma brutal, una epidemia que sacude los cimientos y las conciencias de una sociedad acostumbrada a padecer otras enfermedades espantosas como eran la gripe, el sarampiรณn, la lepra o la disenterรญa, pero que, sin embargo, ahora se enfrenta a una especialmente horrible por el desconocimiento total que se tenรญa de ella, nada se sabรญa sobre su origen y nada se sabรญa sobre cรณmo tratarla eficazmente.
Se cree que todo pudo comenzar en la primavera del aรฑo 1347, en una ciudad a orillas del mar muerto llamada en esa รฉpoca Caffa y que hoy en dรญa se denomina Feodosia, un lugar que se encuentra en el sureste de la penรญnsula de Crimea. Segรบn narran las crรณnicas esta ciudad se encontraba asediada por el khan de los tรกrtaros Djani Bek, ya que su ejรฉrcito a pesar haberlo intentado no pudo traspasar las murallas que la guardaban, pero al parecer la suerte no estaba de su parte y pronto sus filas comenzaron a ser diezmadas por la peste negra, ante esta eventualidad al khan no le quedรณ mรกs remedio que retirarse, pero antes de hacerlo sabiendo lo contagiosa que era esa maldita enfermedad, decide catapultar a los que habรญan fallecido por la infecciรณn por encima de las murallas. Evidentemente, los muertos extienden la plaga, creando el pรกnico entre sus habitantes. Cuando la colonia de mercaderes genoveses que estaba ubicada allรญ ven lo que estรก ocurriendo, salen en estampida para intentar huir del horror, pero lo que quizรก no sabรญan es que sus cuerpos eran el vehรญculo perfecto para esparcir los bacilos allรก donde fuesen. Se piensa que de esta forma llega a la ciudad italiana de Messina, situada al noroeste de Sicilia, y desde allรญ se extendiรณ a toda Europa. Algo que no deja de llamar la atenciรณn es que mientras algunos lugares fueron literalmente arrasados, en otras partes la enfermedad no hizo acto de presencia o se manifestรณ de forma, digamos mรกs benigna.
Hay que tener presente que la informaciรณn que en ocasiones se maneja es orientativa, hablamos de una รฉpoca donde no se recopilaban los datos de la forma como se hace hoy en dรญa, es cierto que siempre hubo personas que se afanaron por dejar un registro de lo que ocurrรญa de la forma mรกs fiel posible, asรญ y todo en ocasiones nos encontramos con que las fuentes no son todo lo exactas que nos gustarรญa. Esto es lo que ocurre por ejemplo cuando consultamos las distintas crรณnicas que nos hablan sobre la cantidad de personas que se llevรณ la peste bubรณnica en diferentes partes del mundo, porque esta pandemia no se dio solamente en Europa, tambiรฉn afectรณ a รfrica y por supuesto a su lugar de origen, Asia. En tan solo nuestro continente se cree que la cifra de muertos pudo ascender a 25 millones de personas, mientras que entre Asia y รfrica suman entre 40 o 60 millones. Hoy en dรญa se piensa que la cantidad total de personas que fallecieron a causa de esta infecciรณn entre Asia, รfrica y Europa pudo alcanzar los 100 millones.
La enfermedad encontrรณ un buen caldo de cultivo debido a las penosas condiciones higiรฉnicas que existรญan en esa รฉpoca, no solo a nivel personal sino tambiรฉn en cuanto al sistema de saneamiento que tenรญan las ciudades que mรกs bien era inexistente, esto unido a una alimentaciรณn deficiente, sobre todo entre las capas mรกs desfavorecidas que era la mayorรญa y los escasos conocimientos mรฉdicos influyรณ para que la epidemia se extendiese rรกpidamente. Tambiรฉn contribuyรณ a su expansiรณn el hecho de que al quedar casi vacรญas algunas poblaciones, los que habรญan sobrevivido en su afรกn de escapar del horror y dejar la enfermedad atrรกs se marcharan a otros lugares, lo que ignoraban es que al huir la infecciรณn se iba con ellos. Pero por si todo esto fuese poco, algunas gentes ante la oscura perspectiva de una mรกs que posible prematura muerte, decidieron disfrutar de la vida al mรกximo entregรกndose sin pudor a todo tipo de relaciones sexuales, esto lo รบnico que hizo fue favorecer que la peste negra se propagase velozmente por todos los rincones de los diferentes paรญses.
Yersinia pestis
La terrible enfermedad que desgarrรณ la Europa del siglo XIV estuvo provocada por la enterobacteria Yersinia pestis, se trata de una bacteria que se encuentran en los mamรญferos de pequeรฑo tamaรฑo y en las pulgas que estos animalitos transportan. En realidad fue en el aรฑo 1970, cuando esta bacteria recibe el nombre de Yersinia pestis en honor al bacteriรณlogo franco-suizo Alexandre Emile John Yersi, quien junto al tambiรฉn bacteriรณlogo japonรฉs Kitasato Shibasaburล descubriรณ los bacilos que causaban la peste bubรณnica. El contagio se da cuando una de estas pulgas infectadas pica a un ser humano, tambiรฉn si la persona ha estado expuesta a tejidos infectados o si por algรบn motivo al estar en contacto con un enfermo ha respirado alguna de las gotitas que la persona infectada, bien al estornudar, toser o incluso hablar ha esparcido. El periodo de incubaciรณn pude ir de uno a siete dรญas, es entonces cuando comienzan a aparecer los primeros sรญntomas que son: fiebres muy altas, vรณmitos, dolores generalizados, debilidad, fuerte dolor de cabeza. Ya cuando la enfermedad estรก mรกs avanzada los ganglios linfรกticos comienzan a inflamarse manifestรกndose en varias zonas del cuerpo: ingles, axilas y cuello, ahรญ es donde aparecen lo que se denomina bubรณn, es por ello que se le dio el nombre de bubรณnica.
La peste que diezmo Europa en el siglo XIV fue la peste bubรณnica, esta aunque es la mรกs corriente se podrรญa decir que no es la รบnica, ya que existen otras variantes. Como se ha dicho la peste bubรณnica es la mรกs comรบn, siendo tambiรฉn la menos mortรญfera, el nivel de mortalidad es de 30-75%, si no se trata la persona infectada muere al cabo de tres o cinco dรญas; luego estรก la peste neumรณnica cuya mortalidad es de 90-95%, la falta de tratamiento hace que no se dure mรกs de dos o tres dรญas; y por รบltimo la peste septicรฉmica que es mortal casi al 100%, si es esta la peste que se contrae solo se dura un dรญa.
Siempre se ha creรญdo y asรญ lo hemos expuesto en lรญneas anteriores, que esta enfermedad tenรญa como culpable a los roedores; sin embargo, hay que decir que un estudio realizado por la Universidad de Oslo y Ferrara exonera a estas criaturas de la muerte de millones de personas, el estudio concluye que fue la precaria higiene que tenรญan las personas de esa รฉpoca la causante de la enfermedad. Las pulgas y los piojos que se alojaban en el cuerpo humano, fueron las que causaron la terrible pandemia que causรณ tan tremenda mortandad. En cuanto a su propagaciรณn no fue nada difรญcil, se produjo a travรฉs de las personas que albergaban a estos inquilinos infectados llevรกndolos con ellos donde quiera que fuesen, asรญ se extendiรณ a diferentes ciudades, a los pueblos e incluso al campo. La peste se propagรณ con tremenda rapidez a travรฉs de las diferentes rutas comerciales, ya fuese por tierra o por mar.
La peste bubรณnica era una enfermedad, que a diferencia de otras, no entendรญa de clases sociales, atacando a ricos y a pobres, a nobles y a plebeyos, a clรฉrigos y a laicos; aunque cรณmo no, las capas mรกs desfavorecidas de la sociedad fueron las que sufrieron con mayor virulencia la plaga. Los motivos podemos imaginarlos sobradamente, la miseria de estas gentes era manifiesta, vivรญan en condiciones infrahumanas, sus hediondos cuerpos y los lugares donde malvivรญan llenos de mugre eran un festรญn para los bacilos, al mismo tiempo todo esto contribuรญa a que la infecciรณn se propagase por todas partes. Tampoco ayudaba la debilidad fรญsica que padecรญan, fruto de las interminables jornadas de duro trabajo y de una mรกs que deficiente alimentaciรณn, para colmo lo poco con lo que acallaban a sus quejumbrosos estรณmagos estaba lejos de ser comida de calidad. No eran pocos los que solo comรญan una vez al dรญa, asรญ y todo a estos habรญa quienes los llamaban afortunados, porque muchos otros calmaban los espasmos que le provocaban el hambre cuando buenamente podรญan. De esta forma no es de extraรฑar, que la peste negra campase a sus anchas.
El caos que sufrieron las diferentes ciudades y villas fue tal que incluso los relatos cuentan que las gentes por miedo, en cuanto notaban que la enfermedad habรญa aprisionado el mal trecho cuerpo de algรบn allegado los dejaban a su suerte, desamparando en muchas ocasiones a sus propios familiares y amigos. Por lo tanto, no era extraรฑo entrar en esas oscuras casuchas y encontrarse con escenas realmente dantescas, en ocasiones se encuentran abandonados los mรกs vulnerables, los ancianos, los niรฑos, personas infectadas solas sin nadie que los atendiese en lo mรกs elemental, sin nadie que les acompaรฑase en esos รบltimos momentos. Sus muertes no se debรญan รบnicamente a la peste negra, la desesperaciรณn al sentirse rechazados por los suyos sin consuelo alguno, se unรญa a la desesperanza mรกs absoluta. Mientras tanto, los familiares que todavรญa permanecรญan sanos huรญan despavoridos lo mรกs lejos posible, llevando en sus cuerpos y sus exiguas pertenencias a tan mortal inquilino.
Hay que tener en cuenta, que existรญan trabajos que propiciaban mรกs la peste que otros. Podrรญa decirse que el ser comerciante de tejidos en esa รฉpoca, era una profesiรณn de alto riesgo a la hora de contraer la enfermedad, las pulgas se alojaban en los paรฑos con extrema facilidad, por lo tanto, toda la ropa que se confeccionaba con ella quedaba infestada por estos animalitos, que luego hacรญan de las suyas cuando la prenda entraba en contacto con el cuerpo humano. Lo cierto es que las autoridades no tardaron en percatarse de esto, por lo que comenzaron a tomar serias medidas. Una de ellas era quemar toda la ropa de las personas que habรญan padecido la peste negra, tambiรฉn a modo de precauciรณn, cuando un viajero querรญa entrar en la ciudad se le obligaba a despojarse de sus ropas para ser destruidas, en su lugar se les proporcionaban otras que consideraban mรกs seguras. Otra precauciรณn que tomaron las autoridades fue la de cercar las ciudades con altos muros, un vano intento de frenar a unas bacterias que no entendรญan de barreras. La gente comรบn por su cuenta tambiรฉn comenzรณ a hacer todo lo posible para que la infecciรณn no entrase en sus casas, por ello muchos se atrincheraban en ellas cerrando puertas y ventanas; otros huรญan de la aglomeraciรณn de las ciudades para ir al campo a respirar un aire menos viciado, intentando a su vez no tener contacto con persona alguna. Otras medidas que comenzaron a tomar fue la de salir a la calle cubriรฉndose la nariz con un paรฑuelo al que se le habรญa puesto algรบn perfume... Muerta la esperanza, cada uno hacรญa lo imposible por seguir con vida aunque fuese tan solo un dรญa mรกs.
Medicina y supersticiรณn
Nos movemos en unos tiempos donde la medicina prรกcticamente se encontraba estancada, las explicaciones que se daban sobre cualquier tipo de enfermedad contagiosa, se basaban casi en su totalidad en las creencias de la medicina clรกsica griega. Pero la verdad es que poco se sabรญa sobre el origen de la peste bubรณnica, aunque los mรฉdicos intentaban dar con la cura de tan espeluznante enfermedad. Una de las teorรญas que circulaban entre estos expertos era que el mal, bien podrรญa deberse a las miasmas, es decir, el aire mal sano entraba en el cuerpo cuando la persona lo respiraba o tocaba su piel. Los mรฉdicos en su no saber muy bien que hacer, comenzaron a seguir una serie de pautas, la primera fue someter al paciente infectado a una cuarentena, el sujeto enfermo debรญa permanecer aislado por un periodo de cuarenta dรญas, si sobrevivรญa se consideraba que estaba fuera de peligro. La misma precauciรณn se tomรณ cuando arribaba a las costas un barco con enfermos, no se le permitรญa desembarcar durante la cuarentena, al cabo de ese tiempo si quedaba alguien con vida entonces podรญa tomar tierra.
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| Un doctor de la peste durante el siglo XVII. |
Queda claro que no era mucho lo que los mรฉdicos podรญan hacer. Eran mรฉtodos que obedecรญan mรกs a la desesperaciรณn que a curar en realidad, pero al menos intentaban hacer algo. Otras medidas que se tomaron fue la de rajar los bubones que les salรญan a los enfermos en las ingles, axilas y cuello, se pensaba que si se extraรญa el pus tendrรญan mรกs posibilidades de sanar. Tambiรฉn se sangraba al enfermo, ya fuese con las clรกsicas sanguijuelas o empleando cuchillas, en definitiva todo esto mรกs que curar se podrรญa decir que aumentaba el sufrimiento del moribundo. Los mรฉdicos tampoco escaparon a la enfermedad, ellos al estar en constante contacto con los infectados morรญan con mucha frecuencia, se dijo que algunos huyeron dejando a los pacientes desatendidos.
Pero hubo remedios que mรกs tenรญan que ver con la ignorancia y la supersticiรณn que con la ciencia. Se cuenta que los mรกs pudientes mezclaban el polvo de algunas gemas con agua, para luego ingerirlas; otros tomaban infusiones de oro y plata; en ocasiones estas pรณcimas se vertรญan directamente sobre las heridas de los pacientes. Tambiรฉn se decรญa que para atajar el mal, se debรญa consumir avellanas, higos, aceite de oliva y algรบn tipo especรญfico de especias. Otro digamos antรญdoto al que recurrรญan algunas personas, era prender en la ropa ramitas de hierbas aromรกticas, dormir en determinada postura o evitar ser lujuriosos. Debido al desconocimiento que predominaba en la รฉpoca se llegรณ a decir que la enfermedad tenรญa un origen astrolรณgico, al parecer pensaban que la conjunciรณn de determinados planetas provocรณ la muerte negra; culparon tambiรฉn a las erupciones volcรกnicas y a los terremotos que segรบn pensaban al liberar los gases tรณxicos causaron la terrible enfermedad, se llegรณ incluso a decir que el cambio climรกtico era el culpable de la peste bubรณnica. Como vemos la medicina se confundรญa con la supersticiรณn, con charlatanerรญa de toda clase, con un fervor religioso que los llevaba a refugiarse en rezos para que la infecciรณn les pasara de largo, interminables oraciones para purificar el alma en la creencia de que la enfermedad se debรญa al castigo que les infligรญa un Dios colรฉrico debido a los pecados de los mortales. Un tiempo en los que medicina y supersticiรณn iban de la mano. ¿Pero cรณmo juzgar a unas gentes desesperadas, que en su angustia eran capaces de probar los remedios mรกs estrafalarios para escapar de una espantosa muerte? Algo que nunca debemos olvidar, es que el miedo, ese pรกnico que te hiela la sangre es capaz de convertir al mรกs sabio de los hombres en un completo necio.
La peste negra en la Espaรฑa del siglo XIV
La peste negra fue una mortal pandemia que no entendรญa de fronteras, dejando a Europa totalmente diezmada. Mรกs de la mitad de los europeos, encontraron la muerte a manos de tan invisible enemigo, pasando el continente de tener unos 80 millones de personas a tan solo 30 millones, un siniestro asesino que segรณ las vidas de miles de seres humanos entre los aรฑos 1347 a 1353. Tan solo Islandia y Finlandia se libraron de esta terrible plaga, se piensa que debido a su escasa poblaciรณn y a que el contacto que tenรญan con el exterior era escaso.
Desgraciadamente, Espaรฑa no escapรณ de las garras de la enfermedad, en esa รฉpoca se cree que la Penรญnsula Ibรฉrica contaba con seis millones de habitantes, quedando al remitir la infecciรณn tan solo dos millones, o por decirlo de otro modo, aproximadamente entre un 60-65% de la poblaciรณn falleciรณ por la terrible enfermedad, siendo la parte de la mitad oriental la mรกs castigada. Sobre cรณmo llegรณ la peste a nuestro paรญs no estรก demasiado claro, los historiadores creen que entrรณ por el Reino de Mallorca debido al contacto comercial marรญtimo que se tenรญa con los mercaderes genoveses. Para apoyar esta teorรญa dan como prueba unos documentos donde aparece registrada la primera vรญctima de esta enfermedad, se trata de un hombre que vivรญa en el pueblo marรญtimo de Alcudia y que se llamaba Guille Brassa, segรบn ha quedado registrado muriรณ a finales del mes de marzo del aรฑo 1348. De Mallorca se piensa se extendiรณ a Cataluรฑa y de ahรญ al resto de la penรญnsula. Otros historiadores opinan que llegรณ a travรฉs de las rutas comerciales entrando por el sur de Francia, en concreto por la zona de Perpiรฑรกn, que en esa รฉpoca pertenecรญa a Cataluรฑa.
Sea como fuere, Espaรฑa se vio arrasada por la muerte negra, una tierra que dependรญa de los frutos que esta le daba para sobrevivir, por lo que si las cosechas no eran suficientemente buenas, debido a plagas o a la climatologรญa la poblaciรณn se verรญa abocada al hambre y por consiguiente a la muerte. Por desgracia, esto fue lo que ocurriรณ unos aรฑos antes de que la peste bubรณnica asolara Espaรฑa, la hambruna se cebรณ de una poblaciรณn que debilitada se convirtiรณ en presa fรกcil de la enfermedad.
De la peste negra ni los reyes pudieron librarse, ese fue el caso del rey Alfonso XI de Castilla cuando en el aรฑo 1349, durante el asedio de Gibraltar encuentra la muerte al contraer la terrible enfermedad. Este monarca tuvo el triste honor, de ser el รบnico rey de toda Europa que muriรณ por esta plaga. Su sucesor en el trono, Pedro I tambiรฉn estuvo muy cerca de morir cuando se encontraba en Sevilla. Pero aunque otros reyes burlaron a la muerte, tuvieron que soportar como esta se llevaba a algunos miembros de sus familias, este fue el caso del rey Pedro IV de Aragรณn quien en tan solo seis meses tuvo que enterrar a su esposa Leonor, a su hija y a su sobrina. Este monarca narra que tuvo que asistir a la muerte de un tercio de sus sรบbditos; tambiรฉn contรณ que en las ciudades de Valencia y Zaragoza morรญan hasta 300 personas al dรญa, reduciรฉndose en algunos lugares la poblaciรณn a mรกs de la mitad. La mortandad fue tan alta que se hizo necesario ampliar los cementerios, e incluso se llegaron a construir otros nuevos. Los reyes de los diferentes reinos se vieron en la necesidad de prohibir, que cada vez que hubiese un muerto las campanas tocasen, porque eran tantos los que fallecรญan al dรญa por la peste negra que no paraban de sonar, produciendo verdadero pavor entre los castigados ciudadanos.
El sur de la Penรญnsula tambiรฉn es afectado por la plaga, llegando a Sevilla en el aรฑo 1349, pero segรบn el historiador Josรฉ Velรกzquez y Sรกnchez que escribiรณ: de Anales epidรฉmicos: reseรฑa histรณrica de las enfermedades contagiosas en Sevilla desde la reconquista cristiana hasta nuestros dรญas (1866), no fue demasiado virulenta. Nos cuenta el catedrรกtico de Historia Moderna Juan Ignacio Carmona Garcรญa, el hecho de que en Sevilla no causase una gran mortandad pudo deberse a que en ese momento no existรญan las condiciones ambientales favorables para que se desarrollaran los gรฉrmenes. En esta ocasiรณn se podrรญa decir que Sevilla casi se librรณ, no ocurrirรญa lo mismo tres siglos mรกs tarde, cuando en 1649 esta ciudad pierde alrededor de 60.000 habitantes tan solo en el nรบcleo urbano.
Pero en la fecha que nos ocupa, la poblaciรณn quedรณ tan diezmada que el rey Pedro IV de Aragรณn, permitiรณ a las viudas casarse de nuevo aunque llevasen menos de un aรฑo de luto. Los reyes incluso llegaron a pedir al papa Clemente IV que dispensase a los que quisieran contraer matrimonio dentro del tercer grado de consanguinidad. Habรญa que hacer lo que fuese para que la poblaciรณn se recuperase, por ello urgรญa que comenzara cuanto antes a tener hijos.
Muchas fueron las personas relevantes que murieron en Europa por causa de la peste negra, familias de reyes, clรฉrigos que al dar cobijo en sus monasterios se contagiaron por la enfermedad quedando muchos de estos centros vacรญos. Tambiรฉn los que pertenecรญan a las artes se vieron afectados por la plaga; otros se hicieron eco de la devastaciรณn sufrida en sus obras, expresando el horror vivido en sus cuadros, en sus escritos, como por ejemplo hizo Giovanni Boccaccio en su magistral obra El Decamerรณn.
Para concluir esta parte, serรญa interesante saber cuรกles eran los monarcas que reinaban en Espaรฑa cuando la peste negra del siglo XIV asolรณ a casi toda Europa: Alfonso XI el Justiciero era rey del Reino Castellanoleonรฉs, luego a su muerte le sucederรญa su hijo Pedro I el Cruel; Pedro IV el Ceremonioso reinaba sobre la Corona de Aragรณn; Carlos II el Malo en el Reino de Navarra y en el Reino Nazarรญ de Granada Yusuf I, pero al ser asesinado mientras oraba le sucediรณ su hijo Muhammed V.
Consecuencias socioeconรณmicas de la plaga
Los efectos que tuvo la peste negra fueron mรบltiples, la gente entrรณ en pรกnico y ese miedo fue el que les hizo buscar un culpable, un chivo expiatorio que calmase sus almas. Necesitaban saber el motivo de tanta desgracia, si de alguna forma era el justo castigo de un Dios inmisericorde que debido a sus pecados les afligรญa sin piedad, o si la muerte negra era producto de algรบn tipo de sortilegio, en definitiva, alguien tenรญa que pagar por lo que estaba sucediendo. Por lo que mรกs pronto que tarde, comenzaron a alzarse voces que seรฑalaban a los judรญos como los causantes de la plaga, les acusaron de envenenar los pozos para causar la enfermedad. Es cierto que entre los judรญos la peste negra matรณ a menos gente, pero esto fue debido a que sus medidas de higiene eran bastante mejores que la de los cristianos. Asรญ y todo tambiรฉn hubo judรญos que fueron infectados, falleciendo por la terrible enfermedad. Pero estas buenas personas que de higiene y buena alimentaciรณn no entendรญan mucho, se convencieron de que la causa de sus males provenรญa de los que no profesaban su misma fe. El fanatismo unido al miedo siempre ha sido mala combinaciรณn, por lo que en muchos lugares comenzaron a perseguirlos, cercรกndolos para apalearlos. Los grupos de gente airada, entraban en las juderรญas dispuestos a lincharlos e incluso asesinarlos, todo era vรกlido para acabar con los que en su errรณnea creencia eran culpables de la devastaciรณn que estaban sufriendo, pensando en su locura que asรญ la plaga se detendrรญa. El papa, los reyes, y cualquiera que tuviese un mรญnimo de raciocinio intentaron parar la masacre. Las autoridades tuvieron que tomar carta en el asunto para frenar semejante tropelรญa, pero en muchos casos las รณrdenes llegaban tarde o eran desoรญdas. Poco fue lo que se pudo hacer.
Por supuesto cuando el descontrol y el caos hacen acto de presencia, aparecen los que intentan sacar provecho de la situaciรณn, por ello no es de extraรฑar que las casas comenzaran a ser saqueadas, se robaba de todo: muebles, joyas e incluso los efectos personales. Muchas eran las viviendas que se habรญan quedado vacรญas, bien porque sus moradores habรญan huido o porque todos sin excepciรณn sucumbieron a causa de la peste bubรณnica. Los conventos tampoco se libraron del bandidaje y mucho menos las juderรญas. Los crรญmenes y todo acto delictivo que seamos capaces de imaginar o no, se convirtieron en algo comรบn. La gente no sabรญa de quรฉ forma protegerse, cรณmo proteger a los suyos, a sus pertenencias e intentaban escapar a lugares mรกs seguros, si acaso quedaba alguno. El caos fue tan enorme que se tardรณ casi dos aรฑos en restablecer la justicia y el orden.
Tambiรฉn las rentas reales se vieron afectadas, al reducirse el nรบmero de personas a tributar, esto unido a que se paralizรณ el comercio y no se cobraba el peaje establecido hicieron que las arcas aligerasen su peso notablemente, por lo que las autoridades tuvieron que tomar una serie de medidas nada populares. Entre ellas, la de subir los impuestos y reducir el nรบmero de funcionarios, como podemos imaginar el descontento fue general. En el campo jurรญdico tambiรฉn se originรณ un gran desorden, ya que hubo notarios que murieron por causa de la plaga, lo que originรณ no pocos conflictos con los testamentos y รบltimas voluntades de los moribundos o fallecidos. Unido a los notarios otros cargos pรบblicos tambiรฉn fallecieron, lo que hizo que en ocasiones no hubiese personas cualificadas para ocupar esos puestos provocando que el intrusismo comenzase a darse en prรกcticamente todas las profesiones. Una soluciรณn que se llevรณ a cabo fue la de reunificar diferentes cargos, aunque en ocasiones se tuviesen que ejercer las funciones desde otros lugares. Curiosamente, la Iglesia no vio mermada sus arcas, las gentes deseosas de que la epidemia cesase daban grandes donativos, esto hizo que entre el sector menos devoto su impopularidad creciera.
Los vividores, los charlatanes eran lo normal en esos dรญas apareciendo personajes de lo mรกs pintorescos con remedios de todo tipo para erradicar la infecciรณn. Uno de ellos fue un grupo al que se le denominaba los Flagelantes, una secta que como penitencia proponรญa el castigo fรญsico, organizando procesiones donde iban dรกndose latigazos en la espalda. Iban de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo exhibiendo sus desnudos cuerpos fustigados en prueba de su sometimiento a un Dios que perdonarรญa los pecados a travรฉs del sufrimiento. Sobre ellos corrรญan todo tipo de historias que, ciertas o no, hicieron que Clemente VI rรกpidamente decretara que todos fuesen detenidos, tambiรฉn se tomรณ la determinaciรณn de prohibir las flagelaciones pรบblicas bajo pena de muerte. No se tardรณ en detener a muchos de los flagelantes, e incluso se les llegรณ a ahorcar o a cortar la cabeza. Ya para el aรฑo 1357 desaparecieron totalmente, o al menos eso es lo que se cuenta.
Poco a poco la enfermedad fue debilitรกndose hasta desaparecer, se cree que pudo deberse a una mejora en la alimentaciรณn y en las medidas higiรฉnicas. La vida lentamente volviรณ a florecer, y las ciudades comenzaron de nuevo a recobrar su bullicio habitual. La peste negra nos visitarรญa mรกs veces, pero en esta ocasiรณn, la vida volviรณ a abrirse camino derrotando a la plaga. La muerte, una vez mรกs, tuvo que esperar.
POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2025
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