๐ฌ๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐ ๐๐ ๐๐๐.
Centro Europa, aรฑo 1620, la que serรญa llamada guerra de los Treinta Aรฑos habรญa reciรฉn comenzado, dejando a su paso el hedor que despedรญan los cadรกveres que se amontonaban y a los que, por su gran nรบmero, era imposible dar cristiana sepultura. La poblaciรณn diezmada por el hambre, las enfermedades y la desesperaciรณn, vagaba sin rumbo buscando donde asirse en busca de algรบn consuelo, pero lo que estas almas desafortunadas no sabรญan, es que lo peor estaba por llegar. Quizรก si tuviesen la mรกs mรญnima idea, de los horrores que habrรญan de ver y sufrir ellos y sus hijos, hubiesen preferido segar sus vidas y las de sus seres queridos antes, que pasar por los tormentos que erizaban el vello, incluso de aquellos que habitaban el mismรญsimo infierno.
Yo estuve allรญ, asistiendo como espectadora a los horrores con los que tuvieron que enfrentarse aquellas gentes envueltas en sus luchas fratricidas, derramando sangre por hombres y dioses que jamรกs prestaron atenciรณn a sus sรบplicas, y que mรกs bien parecรญan encontrar un deleite exquisito en el sufrimiento de esos desdichados. Simples marionetas que se dejaban manejar, sirviendo de entretenimiento a esos Seres, que veรญan Superiores en sus mentes perturbadas por tanto dolor y carencias.
Presenciรฉ todas esas calamidades, sin inmutarme, impasible, siendo testigo mudo de las atrocidades que eran capaces de cometer contra los que pertenecรญan a su propia raza, contra aquellos que en otras ocasiones llamaron hermanas y hermanos. La locura y el desvarรญo se apoderรณ de todos impidiรฉndoles distinguir entre unos y otros, arrasando y destruyendo por completo cuanto se ponรญa a su alcance, el terror mรกs absoluto se cerniรณ sobre la tierra que gritaba angustiada, dejando que los rรญos de sangre corriesen y se hundiesen en lo mรกs profundo de ella, hasta atravesar sus entraรฑas que clamaban y gritaban con desconsuelo ante la barbarie que sufrรญan sus hijos.
Jamรกs su voz fue escuchada, el fragor de la batalla cauterizaba los oรญdos de aquellos, que se dejaban impregnar por el odio y la animadversiรณn que les producรญa en su febril locura, todo aquel que contravenรญa sus deseos. ¡Humanos!, raza dรฉbil y cobarde que actรบa sin saber, obedeciendo ciegamente los designios de aquellos que dicen hablar por boca de dioses y reyes, que tan solo existen por el poder que ellos mismos les han otorgado. Linaje abominable que no merece mรกs de lo que tienen, revolcรกndose en su miseria sin alzar la voz, dejรกndose sujetar por promesas vanas y migajas que devoran con avidez quitรกndoselas unos a otros de la boca.
Estirpe maldita que terminarรก sus dรญas sin conocer, sin entender cuรกl ha sido su cometido, sin cumplir con el verdadero papel por el que fueron despuรฉs de ser expulsados enviados aquรญ. Han olvidado sus orรญgenes, se han dejado embaucar, se han perdido en la noche de los tiempos buscando errรกticamente por senderos equivocados, dejando a un lado lo prohibido, todo aquello que sabiamente los que querรญan que se perdiesen censuraron.
Allรญ observando, entre asqueada y admirada estaba cuando una escena me sacรณ de mi ensimismamiento, la batalla continuaba, me encontraba rodeada por muertos y moribundos que entre delirios me veรญan creyรฉndome una alucinaciรณn, un espejismo que acudรญa a ellos para aliviar sus รบltimos suspiros, antes de que los estertores finales terminasen con sus mรญseras y aรบn mรกs despreciables vidas. Allรก a lo lejos, en una loma que tan solo un ojo avizor podรญa vislumbrar, se encontraba una muchacha, que entre gritos y sรบplicas pretendรญa suscitar lรกstima a su agresor, que sin piedad se recostaba sobre ella desgarrando su interior.
La furia apareciรณ por primera vez en mucho tiempo, mientras la joven cada vez emitรญa con menos fuerzas sus quejidos y poco a poco se iba convirtiendo en un amasijo sanguinolento, sus ropas echas jirones dejaban ver la blancura de su hermoso cuerpo, lleno de araรฑazos, heridas y fluidos que se mezclaban de forma viscosa, tal era asรญ que tuve que hacer esfuerzos para soportar las arcadas que para mi sorpresa, acudรญan en oleadas a mi garganta. La rabia que sentรญa hizo que me acercase sin ser vista, porque jamรกs quise intervenir en asuntos terrenales, seres que me eran despreciables por sus mรบltiples flaquezas.
Pero allรญ estaba lรญvida, casi inerte, sus ojos desencajados ya no miraban, implorando a aquel cuyas embestidas brutales le estaban arrancando los รบltimos hilos de vida que le quedaban, un ser cuyo hedor me llegaba como una avalancha, haciรฉndome despreciar todavรญa mรกs a esa raza inmunda. Ya no se aferraba a la vida, en sus ojos pude ver como ansiaba la muerte, y fue en ese instante cuando sentรญ que me miraba suplicante, intentando asirse a mรญ con su dรฉbil mano que pareciendo un guiรฑapo me rogaba un poco de ayuda y compasiรณn.
Mirรฉ a ese ser sin entraรฑas salido del inframundo con curiosidad, viendo en รฉl un bocado que a falta de algo mejor me pareciรณ exquisito, suficiente para paliar mi cada vez mรกs acuciante necesidad. Dejรกndome ver por tan estrafalario ser, le llamรฉ sin pronunciar palabra alguna, como era de esperar y a sabiendas de lo previsibles que son estos mortales, se volviรณ escudriรฑรกndome con sus libidinosos ojos, sus sentidos embotados por la lujuria no le dejaban ver la realidad, nublando el poco raciocinio que pudiese quedarle.
Se dirigiรณ presto a donde me encontraba, apartando a su moribunda vรญctima, dejรกndola descansar por fin de tanta ignominia. Con paso tambaleante, embriagado por la lascivia se acercรณ babeando, viรฉndole presa fรกcil no pude evitar dejar traslucir una mueca juguetona de infinito placer. Mientras mis pasos acariciaban el suelo, me acerquรฉ a รฉl de forma insinuante, me arrodillรฉ en actitud sumisa y complaciente, y sin dejar de contemplar su obsceno rostro, me aferrรฉ con saรฑa a su objeto de placer y dolor. ¡Ah! Fue una delicia sentir de nuevo la calidez del vital elemento deslizรกndose a borbotones por mi reseca garganta, tiรฑendo mis labios de carmesรญ y devolviendo una tibieza que hacรญa tiempo aรฑoraba. Con la embriaguez del casi olvidado sabor a sangre, la euforia se apoderรณ de mi ser, y de un solo tajo cercenรฉ su cabeza, apartando su pestilente cuerpo que ya de nada me servรญa.
La joven yacรญa con los ojos fijos en mรญ, anegados en lรกgrimas que baรฑaban y limpiaban su hermoso rostro, blanco y terso como el resto de su cuerpo, que ahora aparecรญa desecho y desnudo, y que formando un amasijo se retorcรญa mientras esperaba dejar de ser. Me acerquรฉ sintiendo algo que me era extraรฑo, que hacรญa tiempo habรญa dejado de experimentar por esa raza de malditos, por aquellos que habรญan traicionado el verdadero camino, olvidando que la victoria final es de aquellos que, por medio de la oscuridad mรกs densa, saben llegar a la verdadera luz.
Pero esta vez no tuve opciรณn, mirรฉ a la perturbada criatura, su belleza lรญvida aรบn asomaba por entre la impureza que la cubrรญa como un manto, no pude o no quise desoรญr a sus suplicantes ojos, lo รบnico que le quedaba ya para poder expresar el terror y el dolor que le atormentaba sin piedad. Sin saber bien el motivo, elegรญ darle otra oportunidad, abrir sus adormecidos sentidos para que viese la verdad velada a los de su ralea, hacerle partรญcipe de las delicias que solo mi raza era capaz de degustar, ver a travรฉs del fino velo de la inmortalidad. Sus rojos y resecos labios, cubiertos por costras fueron pronto nutridos por el รบnico lรญquido dador de vida, compartรญ con ella lo mรกs preciado que poseo aquello que da verdadero vigor al que la toma, al besar con dulzura sus labios notรฉ su tibieza, sintiendo que de nuevo el aliento regresaba a ella.
Igual que actรบa un bรกlsamo milagroso se recuperรณ casi al instante, titubeante, tรญmida, curiosa, observando todo lo que se abrรญa a sus sorprendidos ojos, el dolor, el sufrimiento desaparecieron, los recuerdos de su mortalidad se le antojaban lejanos, les parecรญan vividos en otra existencia. Recuerdos en blanco y negro, envueltos en la nebulosa del olvido, un mal sueรฑo del que por fin despertaba llena de energรญa y optimismo. La novedad y la voracidad con la que despertรณ a esta nueva existencia le hizo desmembrar y alimentarse de todo jovencito que se le ponรญa a su alcance, masacre que quedaba inadvertida, gracias a los horrores de una guerra que parecรญa no alcanzar su final. Su desobediencia y rebeldรญa hicieron que dejara marchar a mi progenie, esperando se aplacase la cรณlera que le causaban aquellos a los que un dรญa perteneciรณ.
Mientras tanto, los condenados a malvivir una efรญmera existencia llena de padecimientos y escasas dichas, seguรญan sin ver regodeรกndose en su iniquidad, los aรฑos, los siglos se sucedieron, pero la depravaciรณn y vileza que anegaba sus almas no solo seguรญa intacta, sino que aumentaba, destruyendo tanto en tiempos de guerra como de paz todo lo bello y hermoso que les rodeaba. La maldad tiene raรญces profundas, impidiendo que el bien germine, ahogando, estrangulando, asfixiando, evitando que esta salga a flote.
Una vez que se ha asido con fuerza es imposible de arrancar, la calamidad se extiende cada vez con mรกs brรญo, el mal que ellos en su infinita estupidez llaman bien terminarรก por engullirlos a todos. Mi raza sabiendo que ya nada se puede conseguir de estos condenados, que todo estรก llegando a su fin, huyรณ a otros mundos donde el silencio se hizo voz, donde poder extender la inmortalidad entre mortales haciendo que los nuestros aumenten, llenando el universo de aquellos que al final de los tiempos tomen por fin lo que les fue arrebatado. Aquรญ todo estรก perdido, solo merecen la destrucciรณn final, el olvido, el no ser recordados, ese serรก su anatema, el destino que habrรกn de sufrir por sus muchos crรญmenes. Es tarde, la noche se cierne tenue, las estrellas obsequian con su brillo a aquellos que nada merecen, mientras la destrucciรณn se acerca ejecutada por sus propias manos, decido partir para no regresar jamรกs. La inmensidad me espera y yo, me abrazo a ella.
Mientras tanto, en un mundo del que no son dignos, quedan aquellos que perdieron la costumbre de mirar la grandeza que cubre sus cabezas, porque en su soberbia prefieren mirarse a sรญ mismos creyรฉndose que son el centro del universo.
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POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2024
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