Cuando Europa se congelรณ

 

 

Hendrick AvercampPaisaje invernal con patinadores sobre hielo

Vivimos en un mundo que estรก sujeto a constantes cambios, donde nada es inmutable, aunque a veces, debido a que la vida de los seres humanos es tan corta, nos pueda parecer que nada se mueve y que los ritmos de nuestro planeta son siempre los mismos. Nada mรกs alejado de la realidad: las รฉpocas pasan, los tiempos se alteran, los reinos que parecรญan invencibles terminan por caer. Solo tenemos que echar la vista atrรกs y ver cรณmo ha cambiado todo desde que รฉramos pequeรฑos: el barrio que nos vio nacer, las calles y plazas donde jugรกbamos con ingenuidad. Todo muda y nuestro planeta tambiรฉn lo hace, aunque en ocasiones de forma, para nosotros, tan lenta que no somos capaces de percatarnos de esas transformaciones, asรญ, lugares que antes eran un vergel se tornan con el paso de las edades en desiertos.

            Quizรก la teorรญa que formulรณ James Ephraim Lovelock no sea tan descabellada; en ella este cientรญfico concluye que nuestro planeta, con todo lo que vive en รฉl y todo lo que lo conforma, es un organismo vivo capaz de modificar su composiciรณn interna para de esta forma asegurar su supervivencia. Una hipรณtesis que para la ciencia no resulta novedosa, porque ya el padre de la biologรญa, James Hutton, dijo algo similar hace mรกs de 200 aรฑos.

            Hoy estamos presenciando unos acontecimientos, en los que en un corto espacio de tiempo vemos las transformaciones que estรก sufriendo nuestro planeta, sucesos que en muchas ocasiones los ciudadanos de a pie no sabemos a ciencia cierta a quรฉ se deben, convirtiรฉndonos en meros observadores. La comunidad cientรญfica intenta dar las respuestas que los neรณfitos en la materia no somos capaces de encontrar, pero en ocasiones vemos cรณmo discrepan entre sรญ estos expertos, al no ponerse de acuerdo en las causas que ocasionan los cambios sufridos en el planeta que nos acoge.

            Quizรก todos los cambios que estรกn sucediendo sean mรกs normales de lo que queremos o nos quieren hacer ver, quizรก la tierra siempre ha estado trasmutando, siendo ahora cuando mรกs cuenta nos damos debido a los avances con los que contamos, quizรก nada es tan extraรฑo; quizรก la explicaciรณn mรกs sencilla es la correcta. En ocasiones la verdad es difรญcil de dilucidar en un mundo tan enredado, y en donde los intereses priman por encima de cualquier certeza.

            En este capรญtulo echaremos la vista atrรกs para exponer lo que ocurriรณ en esa Pequeรฑa Edad de Hielo que asolรณ a Europa, desde los albores del siglo XIV hasta mediados del siglo XIX.


Los ciclos se repiten.

            Muchos son los que piensan que todo es cรญclico; los sucesos del pasado vuelven a aparecer vez tras vez, en otra รฉpoca, bajo otras circunstancias, en un momento en el que la frรกgil mente humana casi habรญa olvidado la serie de catรกstrofes que han asolado al mundo desde que se tiene memoria de su existencia. Un planeta que se bambolea y agita, conmocionando a los seres vivos que lo ocupan, para acomodarse haciendo que las piezas encajen de la forma adecuada. La Edad de Hielo, que abarcรณ cinco largos siglos, ya habรญa ocurrido tiempo atrรกs, en un periodo que se pierde en la memoria de los tiempos y que muchos han olvidado. Quiรฉn sabe si en estos convulsos momentos de la historia que nos ha tocado vivir, donde los cientรญficos y expertos nos advierten de los cambios que estรกn ocurriendo en el clima a nivel mundial, nos estamos metiendo de lleno casi sin darnos cuenta en otra รฉpoca donde el frรญo y el hielo lo cubrirรกn todo.

            Con anterioridad a la Pequeรฑa Edad de Hielo, que abarcรณ desde principios del siglo XIV hasta mediados del siglo XIX, nos encontramos con un cambio climรกtico que hizo que las temperaturas bajasen en verano incluso cuatro grados. Nos estamos refiriendo a la Edad de Hielo que se produjo en los siglos VI y VII, unas heladas que influyeron de forma decisiva sobre las gentes que ocupaban Europa y Asia en ese tiempo. Este intenso frรญo se vio seguido de una mayor actividad volcรกnica que se dio en diferentes aรฑos, en concreto en el 536, 540 y 547. La actividad de los volcanes estรก directamente relacionada con la bajada de las temperaturas, ya que al entrar estos en erupciรณn, sueltan unas pequeรฑas partรญculas de sulfato que bloquean al astro rey. En esta รฉpoca tuvo lugar la llamada pandemia de Justiniano, una epidemia que se extendiรณ por todo el Imperio bizantino con mayor virulencia desde el aรฑo 551 al 553 y en donde tan solo en Constantinopla, capital del Imperio, la cuarta parte de los habitantes perdieron la vida; el propio Justiniano a punto estuvo de morir, por lo que se piensa que pudo ser la peste bubรณnica. Como suele ocurrir, desapareciรณ sin saber muy bien el motivo, para volver a aparecer en el siglo XIV, produciendo de nuevo una gran devastaciรณn.


La Pequeรฑa Edad de Hielo.

            Antes de que comenzara la Pequeรฑa Edad de Hielo en los albores del siglo XIV, el continente europeo se caracterizaba por ser estable; Europa estaba viviendo lo que se ha llegado en llamar el Periodo Cรกlido Medieval, conocido tambiรฉn como el ร“ptimo Climรกtico Medieval, que abarca desde el siglo X al XIV. Los veranos eran muy calurosos y secos, lo que beneficiรณ a las tierras que daban abundantes frutos. Como consecuencia de esta bonanza, tanto en Bretaรฑa como en Francia y debido a la buena producciรณn de la uva, aumentรณ la elaboraciรณn de buenos vinos. Tambiรฉn los vikingos supieron aprovechar la calidez del clima que provocรณ que los hielos se deshicieran para invadir la isla de Groenlandia. Unos siglos, del XI al XIII, donde la sociedad medieval comenzรณ a prosperar; fue en esta รฉpoca, sobre todo en los siglos XII al XIV, cuando las catedrales gรณticas empiezan a alzarse en las diferentes ciudades del continente como guardianas dispuestas a vigilar todo el orbe. Por supuesto, los factores que propiciaron que estas magnas construcciones se realizaran precisamente en este tiempo fueron varias: causas sociales, econรณmicas, polรญticas y militares, sin olvidar un motivo no menos importante e influyente que los anteriores, como lo fue el religioso.

            Aunque la mayorรญa de los cientรญficos opinan que la Pequeรฑa Edad de Hielo comenzรณ al principio del aรฑo 1300 y que terminรณ en el aรฑo 1850, hay que decir que no todos estรกn de acuerdo con esas fechas. En cuanto al nombre que recibiรณ esa bajada extrema de temperaturas, tambiรฉn hay cientรญficos que discrepan al concluir que en realidad no fue una verdadera Edad de Hielo. El nombre con que se denominรณ a esta etapa se lo debemos al geรณlogo y experto en glaciares y cambio climรกtico Franรงois ร‰mile Matthes, que, aunque nacido en รmsterdam, decidiรณ convertirse en ciudadano de los Estados Unidos de Amรฉrica en 1896. Fue este geรณlogo quien, despuรฉs de aclarar cรณmo se habรญa formado el valle glaciar californiano de Yosemite, introdujo el tรฉrmino de Pequeรฑa Edad de Hielo.

            Pero con la llegada del siglo XIV, el clima que habรญa favorecido que la sociedad medieval encontrase su lugar cambiรณ drรกsticamente, provocando que todo el sistema que habรญan creado, proporcionรกndoles una relativa seguridad, se viese alterado por un clima que les hizo tener que replantearse todos los aspectos de sus vidas para poder sobrevivir a las inclemencias del tiempo. Aunque en un principio se pensรณ que era un fenรณmeno que afectaba a toda la Tierra, posteriormente esa idea quedรณ desechada, aunque hay que decir que lugares como Amรฉrica del Sur y China notaron los efectos de esta bajada de temperatura, no obstante, fue el continente europeo el que acusรณ mรกs los efectos de esta Pequeรฑa Edad de Hielo.

            Dentro de esta Pequeรฑa Edad de Hielo que azotรณ Europa, nos encontramos con cien aรฑos especialmente virulentos; son los que van de 1560 a 1660. A esta centuria se la denominรณ la «Fase Frรญa», un periodo extenso de tiempo que provocรณ que los glaciares arrasaran los pueblos alpinos. Una รฉpoca en la que no era infrecuente ver los puertos del Mediterrรกneo completamente congelados debido a las bajas temperaturas, permaneciendo de esta forma en muchas ocasiones hasta que la primavera los visitaba. El rรญo Danubio, el Bรณsforo o estrecho de Estambul, los canales de los Paรญses Bajos se pudieron ver totalmente congelados debido al extremo frรญo, algo que era completamente inusual. En cuanto al rรญo Tรกmesis, las pinturas que podemos ver de esos aรฑos nos muestran a los londinenses patinando sobre รฉl. Curiosamente, sobre estas aguas congeladas, los ciudadanos de las diferentes ciudades no solo se deleitaban patinando; tambiรฉn tenรญan otras diversiones. Sobre esa masa que se habรญa solidificado se representaban obras de teatro; el deslizarse por el hielo en barcas que portaban una vela y unas ruedas para facilitar su desplazamiento tambiรฉn se convirtiรณ en un pasatiempo y, por si esto fuese poco, si a los transeรบntes les entraba hambre, podรญan saciar su apetito en algunos de los puestecillos que vendรญan comida. La alteraciรณn que sufriรณ el clima hizo que todo fuese diferente, de tal modo que, hasta la forma de divertirse de las personas, la manera en la que decidieron disfrutar de su tiempo de ocio, cambiรณ.

            Pero no todo era tan agradable como patinar por las aguas congeladas. Durante esta llamada Fase Frรญa, el nรบmero de guerras sufriรณ un aumento del 41%, cien aรฑos en los que las malas cosechas ocasionadas por el frรญo intenso hicieron que la hambruna se apoderase de los pueblos, lo que provocรณ serias revueltas contra las que las autoridades no pudieron o no supieron hacer frente con efectividad. La escasez de alimentos debilitรณ los cuerpos de unas mujeres y hombres que, debido a la desnutriciรณn, se convertรญan en presa fรกcil de las enfermedades. Tanto fue asรญ que las epidemias comenzaron a proliferar con gran rapidez diezmando a una poblaciรณn que, debido a su debilidad fรญsica, se veรญa imposibilitada para luchar contra tan cruel enemigo. Evidentemente y como siempre sucede, las capas mรกs empobrecidas de la sociedad se llevaron la peor parte, pero todos, ricos y pobres, campesinos y nobles, sintieron el zarpazo de un frรญo al que no les quedรณ mรกs remedio que adaptarse para poder sobrevivir. El hambre, las guerras, los disturbios, las enfermedades hicieron que la poblaciรณn se redujese significativamente. Muchos eran los que intentaban huir del horror a otros lugares, buscando por este medio salvar sus vidas. Pero lo que no sabรญa la gente que emigraba portando en sus cuerpos y enseres la mortal enfermedad es que, sin proponรฉrselo, se convirtieron en aliados de unas bacterias que se propagarรญan allรก donde fuesen los que pretendรญan escapar de tan terrible plaga.

            Como consecuencia de que los campos, debido a las lluvias torrenciales y las heladas, no daban su fruto, los alimentos subieron de precio; el ganado, que tambiรฉn dependรญa para su sostรฉn de los granos de la tierra, tampoco podรญa alimentarse, lo que repercutรญa en que las gentes no pudiesen abastecerse de ellos. Esta falta de comida, este encarecimiento de los pocos alimentos que existรญan, provocรณ que el caos y la locura se apoderasen de las ciudades, ocasionando numerosos disturbios, por lo que no nos debe extraรฑar que el pillaje se convirtiese en la norma en esos oscuros dรญas. Poblaciones donde el matar por diversos motivos ocurrรญa con demasiada frecuencia. El robo tambiรฉn se extendiรณ; la gente buscaba en las casas, en los cuerpos de los muertos, algo con que saciar su hambre, objetos de valor que luego podrรญan cambiar por comida para ellos y sus hijos. Poner orden entre tanta confusiรณn era una tarea complicada, por lo que los delitos se multiplicaban por doquier. La gente de mal vivir encontrรณ en esta desgracia campo libre para cometer las fechorรญas mรกs aberrantes; las violaciones, principalmente de mujeres y niรฑas, se multiplicaron. En estos actos de รญndole sexual, ni los animales estaban a salvo. Muchos fueron tambiรฉn los que se entregaron a una vida disoluta y desenfrenada, bebiendo y manteniendo relaciones sexuales de forma descontrolada. Una Pequeรฑa Edad de Hielo que dejรณ a una Europa diezmada debido a las consecuencias que el frรญo provocรณ: hambre, guerras y enfermedades, con todo lo que esto implica para la civilizaciรณn.

            Como en otras ocasiones, cuando nuestro mundo se ha visto sometido a los caprichos de la naturaleza o a otros avatares, nos encontramos con una poblaciรณn dividida: por una parte, los que, pensando que debรญan aprovechar al mรกximo el poco tiempo que les quedaba de vida, deciden hacerlo de forma disoluta, entregรกndose a todos los vicios y desmanes que sus maltrechos cuerpos y mentes eran capaces de maquinar y soportar; y, por otro lado, nos encontramos a los que estaban convencidos de que lo ocurrido era obra de la ira divina como justo castigo por los pecados de la humanidad, decidiendo expiar sus culpas de todas las formas posibles. Algunos proponรญan practicar la castidad, beber y comer de forma moderada, o incluso ayunar para limpiar sus cuerpos de impurezas para de esta forma acercarse mรกs a la divinidad. Por ello no era infrecuente ver por las diferentes calles de las ciudades europeas procesiones, personas que buscaban el perdรณn y el fin de sus males por medio de extensos rezos, ya fuese a la virgen que supuestamente protegรญa el lugar o a algรบn santo; tambiรฉn hubo quienes llevaron su penitencia a grados extremos practicando la autoflagelaciรณn. Letanรญas interminables con las que acallar sus miedos, buscando refugio en un Dios inmisericorde que castigaba de igual forma a justos e injustos, y en muchas ocasiones y de forma irรณnica, a los mรกs creyentes y desfavorecidos. Cosas de Dioses...

            Pero no podemos olvidar que el ser humano tiene una fascinante capacidad de adaptaciรณn y pronto el continente aprendiรณ a vivir, a habituarse a su nuevo entorno e incluso a sacar provecho de la situaciรณn. Todo cambiรณ; el clima provocรณ que la forma de vida tomase un nuevo rumbo; la necesidad hizo que muchos alimentos fueran sustituidos por otros mรกs resistentes al frรญo. Como ejemplo, hay que comentar que en una รฉpoca donde el vino se bebรญa como el agua, segรบn se cuenta debido a la insalubridad de esta, los caldos tuvieron que ser sustituidos por cerveza al ser los granos de cebada utilizados para su elaboraciรณn mรกs resistentes al gรฉlido clima. Una nueva vida se abrรญa camino, y poco a poco sus gentes se fueron aclimatando al mundo que les habรญa tocado vivir. El orden fue restableciรฉndose en las diferentes ciudades, los mercados fueron poco a poco recobrando su esplendor con sus puestos llenos de comida, lo que hizo que las enfermedades fuesen remitiendo poco a poco. La mejor alimentaciรณn y que las epidemias fuesen desapareciendo ocasionรณ que la diezmada poblaciรณn comenzara a crecer. Una vez mรกs, el ser humano resurgรญa de entre sus cenizas y, como suele ocurrir, con mรกs fuerza.


La penรญnsula se hiela.

            Nuestro paรญs tambiรฉn sufriรณ las consecuencias de esta llamada Pequeรฑa Edad de Hielo, evidentemente, los efectos fueron igualmente catastrรณficos que los sufridos en otros paรญses del continente. Como dato para que nos hagamos una idea de las bajas temperaturas que se tuvieron que soportar, comentar que el Ebro, que es el rรญo mรกs caudaloso de Espaรฑa, se congelรณ nada mรกs y nada menos que un total de siete veces entre los aรฑos 1505 y 1789, quedando en ocasiones helado por un periodo de 15 dรญas. La penรญnsula tuvo que soportar diversas inundaciones; por mencionar tan solo una de ellas, recordar las sufridas en noviembre de 1617 en toda la zona levantina, un desastre que ocasionรณ que numerosos caminos y puentes quedasen totalmente arruinados. Las olas de frรญo que asolaron Espaรฑa destruyeron la economรญa, al mismo tiempo que terminaban con las vidas de un gran nรบmero de personas y animales, tanto de consumo como de labranza, que no solo perecรญan por las bajas temperaturas, sino tambiรฉn por la escasez de alimentos frescos y las epidemias. Los caballos de la guerra, el hambre y la muerte asolaron el paรญs como si se tratase de tres de los cuatro Jinetes del Apocalipsis. No pocos fueron los que asociaron lo descrito en este libro bรญblico con lo que les estaba sucediendo; los sellos fueron abiertos y la furia de Dios caรญa sobre todos ellos.

            Las fuertes nevadas tambiรฉn hicieron su apariciรณn, provocando en ocasiones avalanchas, llenando de dolor y muerte los lugares que cubrรญa. En Espaรฑa, al igual que en otros paรญses, esta Pequeรฑa Edad de Hielo se prolongรณ. Estos รบltimos coletazos y quiรฉn sabe si a modo de macabra despedida, se hicieron sentir sobre todo en el norte de la penรญnsula en el aรฑo 1888, donde principalmente a los cรกntabros y a los astures les tocรณ sufrir las consecuencias. Desde mediados de febrero (la primera gran nevada fue el dรญa 14) hasta aproximadamente mediados de marzo del mencionado aรฑo, tanto en la zona de Asturias como en la de Cantabria, se sucedieron una serie de aludes que dejaron completamente incomunicada toda la zona durante doce dรญas. A este mes de nevadas catastrรณficas tambiรฉn se le conoce como «la gran nevadona» o «la nevadona de los tres ochos»; lo del motivo de por quรฉ se llamaba a esta nevada de los tres ocho creo que estรก suficientemente claro; el aรฑo en el que ocurriรณ fue 1888. Curiosamente, si hoy en dรญa le preguntamos a los mรกs ancianos del lugar, cuentan cรณmo sus padres y abuelos narran lo que sucediรณ en esos dรญas debido a esas grandes nevadas. Se cree que pudieron morir como consecuencia de esta nevadona unas 29 personas, muchas de ellas sepultadas bajo los aludes, otras en sus propias casas que, al no soportar el peso en sus techos por la nieve caรญda, encontraban en ellas sus ataรบdes. Los animales tambiรฉn sufrieron las terribles consecuencias; muchos de ellos murieron al desplomarse los establos; se cree que la cifra pudo alcanzar los 20.000. Claro que tanto personas como animales tambiรฉn perecรญan por el hambre y las enfermedades; el aislamiento en el que quedaron debido a los derrumbes se cebรณ con todos sus habitantes, cayendo primero los mรกs vulnerables.

            En este aรฑo de los tres ochos, los pueblos quedaron completamente incomunicados hasta bien entrada la primavera, en el mes de mayo. En algunos lugares la nieve alcanzรณ mรกs de cuatro metros; era tanta la nieve que no paraba de caer que incluso las bocas de los tรบneles del tren quedaron obstruidas, por lo que se tuvieron que movilizar a todos los hombres disponibles que pertenecรญan a la compaรฑรญa ferroviaria, 250 en total. Pero todo lo que hicieron para despejar la zona de nieve no fue suficiente debido a que las avalanchas no dejaban de sucederse; a esto habรญa que sumar los fuertes vientos que influรญan en que en ocasiones trabajar bajo esas condiciones fuese imposible. No era extraรฑo ver cรณmo las mรกquinas y los vagones desaparecรญan bajo el manto de nieve, sin que se pudiese hacer nada. Debido a que no se avanzaba por las condiciones climatolรณgicas y el escaso nรบmero de obreros que, a pesar de afanarse por limpiar todo, no obtenรญan los resultados deseados, se tuvo que pedir ayuda al ejรฉrcito, que mandรณ a 900 soldados para que despejasen los tรบneles, encargรกndose tambiรฉn de limpiar las vรญas. Gracias a esta labor conjunta, el dรญa 26 de febrero, el primer convoy que habรญa estado paralizado sin poder moverse por el taponamiento que causaba la gran cantidad de nieve, pudo cruzar el pueblo asturiano de Pajares.

            Un aรฑo fatรญdico, el de 1888, en el que nuestro paรญs sufriรณ las รบltimas acometidas de un cambio que se resistรญa a marcharse. Pero, como siempre sucede, de forma paulatina todo volviรณ a la normalidad, dando lugar a que los pueblos y sus gentes se recuperasen del frรญo que envolviรณ a toda Europa desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del siglo XIX.


Posibles causas de la Pequeรฑa Edad de Hielo.

            Aunque en un principio, y sobre todo la gente comรบn, pensaba que las penalidades que estaban sufriendo se debรญan al enfado de un Dios que los castigaba por su mal proceder, ya a mediados del siglo XVIII, con el nacimiento del movimiento de la Ilustraciรณn, se comenzรณ a analizar los acontecimientos desde una perspectiva mรกs racional. Los ilustrados se empezaron a formular preguntas que los llevaban a querer saber quรฉ fue lo que realmente motivรณ estas bajadas de temperaturas; de esta forma, la razรณn se alejaba de los dogmas de la fe.

            Pero hasta bien entrado el siglo XIX, encontrar las causas o supuestas causas que originaron este intenso frรญo estuvo sujeto a diferentes conjeturas. Los cientรญficos no llegaban a un acuerdo con respecto a quรฉ fue lo que realmente sucediรณ. Sin embargo, hoy y gracias a las investigaciones realizadas por los investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder, en Estados Unidos, podemos arrojar algo mรกs de luz sobre los sucesos que provocaron entre los aรฑos 1300 y 1850 ese cambio en el clima. Estos cientรญficos creen que la causa pudo estar en las cuatro grandes erupciones que sufrieron diferentes volcanes que estรกn situados en el trรณpico y que duraron alrededor de 50 aรฑos. Se piensa que el material que arrojaban estos volcanes tapรณ el sol, algo que influyรณ en el clima de la Tierra.

            Entre el 5 y el 15 de abril de 1815, el volcรกn Tambora, que se encuentra en la zona norte de la isla de Sumbawa ubicada en Indonesia, entrรณ en erupciรณn arrojando millones de toneladas de polvo, cenizas y diรณxido de azufre, lo que ocasionรณ que las temperaturas bajasen drรกsticamente debido a que habรญa menos luz solar. Estos materiales fueron expulsados a la atmรณsfera por un espacio de dos aรฑos, dando lugar en 1816 al aรฑo sin verano, conocido tambiรฉn como el aรฑo de la pobreza, debido precisamente a la miseria que trajo el frรญo y que repercutiรณ directamente sobre las personas. Tambiรฉn se le llama el verano que nunca fue y el aรฑo que no tuvo verano, como vemos nombres significativos que apuntan a las irregularidades que se produjeron en el clima debido a esas bajas temperaturas.

            Tambiรฉn se sabe que entre los aรฑos 1645 y 1715 las manchas solares eran demasiado escasas; para sorpresa de los astrรณnomos, en ocasiones tan solo contaban alrededor de 50, cuando lo normal es que haya entre 40.000 y 50.000. Evidentemente, algo estaba pasando.


«Chivos expiatorios».

            La supersticiรณn y las creencias de los distintos pueblos, en una รฉpoca donde la incultura era generalizada entre el pueblo llano que no sabรญa quรฉ era el cambio climรกtico, que tan solo veรญa sus cosechas completamente arruinadas y cรณmo su ganado morรญa, encontrรณ un caldo de cultivo que hizo que todos quisieran encontrar a los culpables, y si no los habรญa, se tendrรญan que inventar. De modo que esa furia, esa rabia que se hizo presa de los desesperados, tendrรญan que desfogarla contra los que pensaban eran responsables de sus calamidades. La indignaciรณn que estas personas albergaban cayรณ sobre los mรกs dรฉbiles, sobre los mรกs desprotegidos, sobre los que eran mirados con recelo por ser diferentes o por no ajustarse a los cรกnones que marcaba la sociedad. En este caso se culpรณ a los judรญos y a las llamadas brujas, algo que no era infrecuente cada vez que la desgracia decidรญa caer sobre algรบn lugar.

            En concreto, a los judรญos se les acusรณ de envenenar las aguas para que la gente y el ganado enfermase y muriese, para que esa agua contaminada arruinara la tierra fรฉrtil y de esta forma las cosechas se perdiesen. La gente airada comenzรณ a tomarse la justicia por su mano, mientras que las autoridades poco o nada podรญan o querรญan hacer. Muchos fueron los que, llenos de odio, entraron en las juderรญas dispuestos a linchar e incluso a asesinar a los que creรญan que causaban todos sus males. Esto trajo como consecuencia que muchos judรญos, ante el temor de que la turba encolerizara acabase con la vida de ellos mismos y de sus familias, tomasen la decisiรณn de abrazar la fe cristiana. Otros que se negaban a renunciar a la religiรณn de sus ancestros optaron por emigrar a lugares mรกs apacibles, entre ellos Italia, el Imperio Otomano o los territorios del Sacro Imperio Romano.

            Las brujas tambiรฉn fueron objeto de la furia de un pueblo sumergido en el miedo y la supersticiรณn, porque, aunque hoy nos parezca mentira, en la mentalidad del siglo XIV las brujas eran capaces, entre otros prodigios, de controlar de forma efectiva a las fuerzas de la naturaleza. De nada o de muy poco servรญa que la propia Iglesia dijese que eso era completamente imposible, que esos seres a los que atribuรญan ejecutar semejantes proezas tan solo eran personas de carne y hueso, simples mortales sin ningรบn poder especial. Para la Iglesia estaba claro que solo Dios podรญa ejercer control sobre unos elementos que ahora eran hostiles. Esto fue al principio, porque poco despuรฉs todo cambiรณ para estas desdichadas personas, comenzando lo que se llegรณ a llamar la caza de brujas.

            Al hablar de brujas, lo haremos en femenino, debido a que la gran mayorรญa de las personas que fueron acusadas de malograr los cultivos y de diezmar el ganado eran mujeres; esto no quiere decir que no hubiese hombres que tambiรฉn fuesen perseguidos por estos mismos motivos. Las mujeres contra las que desahogaban su furia eran normalmente viudas, mujeres que vivรญan solas, entendidas en hierbas y parteras; en muchas ocasiones eran pobres; en definitiva, mujeres que de alguna forma molestaban a una sociedad que seรฑalaba a quien no se ajustaba a lo que se consideraba normal. Hay que matizar que antes de que se produjese la Pequeรฑa Edad de Hielo, la brujerรญa no era algo que preocupase especialmente, pero cuando el frรญo comenzรณ a asolar el continente en el siglo XIV, los procesos por brujerรญa empezaron a resurgir con mucha mรกs fuerza, dรกndose las primeras cazas de brujas en 1430, aunque fue a partir de 1560 cuando la persecuciรณn se recrudeciรณ. Para que nos hagamos una idea, en los aรฑos que van de 1580 a 1620, mรกs de un millรณn de personas en Berna, capital de Suiza, fueron acusadas de ejercer la brujerรญa en cualquiera de sus formas, siendo quemadas en la hoguera muchas de ellas.

            Mucho se ha culpado a Espaรฑa de ser un paรญs donde se quemaron miles de brujas; no obstante, la realidad es bien distinta. Paรญses como Suiza, Alemania o Escocia sobresalen de forma especial por la persecuciรณn que hicieron de las llamadas brujas, y por supuesto por las ejecuciones que llevaron a cabo en sus respectivos paรญses. Sin embargo y contrario a lo que en muchas ocasiones se piensa, paรญses como Espaรฑa, Italia o Francia fueron los que menos procesos por brujerรญa se dieron, y como consecuencia donde el nรบmero de vรญctimas por dicho delito fue inferior. En nuestro paรญs, la Inquisiciรณn estaba mรกs preocupada de controlar los focos de herejรญa, de la conversiรณn de judรญos y musulmanes que de la llamada caza de brujas. En realidad, la Iglesia pensaba que la creencia en estos malรฉficos seres era algo que pertenecรญa a la supersticiรณn de un pueblo sumido en la ignorancia; con esto no queremos decir que la persecuciรณn, juicios y ejecuciones por brujerรญa fuese nula en nuestro paรญs, pero lo que sรญ es cierto es que el nรบmero de personas que fueron quemadas en la hoguera fue muy inferior al de ajusticiadas en los paรญses llamados protestantes.


El arte surge del caos.

            La Pequeรฑa Edad de Hielo influyรณ en todos los aspectos de la vida, y esto tambiรฉn afectรณ a las artes. Muchos artistas de las diferentes disciplinas vieron en el cambio climรกtico, en la forma en que este afectaba a las ciudades y a la vida de sus gentes, una fuente de inspiraciรณn. En los aproximadamente 550 aรฑos que durรณ, fueron no pocos los pintores que dejaron reflejado en sus cuadros cรณmo la vida tuvo que ir adaptรกndose al nuevo y variable clima, porque, aunque por el nombre que recibe este largo periodo de la historia pueda parecer que todo era frรญo, hielo y nieve, hay que decir que hubo aรฑos donde el calor intenso, la humedad y las sequรญas fueron los protagonistas; tambiรฉn en el mar se desencadenaron grandes temporales.

            Con respecto a los pintores que dejaron sus lienzos como prueba de lo que vieron y vivieron, nos encontramos con el pintor y dibujante holandรฉs Hendrick Avercamp, quien se convirtiรณ en uno de los artistas mรกs importantes que reflejaron por medio de su obra esos paisajes invernales. Cuadros representativos de este periodo son: Los placeres del invierno en Yselmuiden (1614), Paisaje invernal (1608), Escena en el hielo cerca de un pueblo (1615), Patinadores (1615). En sus cuadros el autor plasma la vida de las gentes durante este duro periodo. Pero este no fue el รบnico pintor que encontrรณ en la nueva forma de vida su fuente de inspiraciรณn; el pintor flamenco Pieter Brueghel el Joven tambiรฉn creรณ diferentes cuadros que tratan lo sucedido en esta รฉpoca, asรญ como el espaรฑol Josรฉ Gartner de la Peรฑa, que nos dejรณ un รณleo muy significativo titulado La destrucciรณn de la Invencible, fechado en 1892. En esta formidable obra podemos contemplar la feroz batalla que tuvo lugar entre los espaรฑoles y los ingleses en el verano de 1588; en la obra, al fondo, se puede ver la costa de Dover. Tambiรฉn hicieron lo propio pintores de la talla de Lucas van Valckenborch o Francesco Bassano el Joven, entre otros.


            En cuanto a las letras, fue en ese «aรฑo sin verano» de 1816 cuando varios artistas y escritores se dieron cita en Villa Diodati, lugar que era frecuentado por los intelectuales de la รฉpoca. Pero si por algo es famosa esta mansiรณn cercana a Ginebra es porque en el verano del citado aรฑo, hubo una reuniรณn muy especial; en ella y para pasar el periodo estival se reunieron Lord Byron (George Gordon), John William Polidori (mรฉdico de Byron), Mary Shelley y Percy Bysshe Shelley; tambiรฉn se encontraba en el lugar la hermanastra de Mary Shelley y amante de Byron, Claire Clairmont. El mal tiempo reinante, con lluvias copiosas, donde el frรญo y la humedad hacรญan imposible pasar ratos de ocio fuera de la casa, hizo que el hastรญo se apoderase de las cinco personas que no tuvieron mรกs remedio que pasar tres largos dรญas en su interior sin nada que hacer. Para pasar el rato, Byron retรณ a sus amigos a que escribiesen una historia terrorรญfica. Hay que decir que de todos ellos tan solo Polidori fue el que completรณ su relato. Del 16 al 19 de junio de 1816, John William Polidori dio forma a su obra El vampiro; pero si bien Mary Shelley no terminรณ su obra, fue allรญ donde gestรณ la idea para su novela Frankenstein o el moderno Prometeo, considerada una extraordinaria obra de terror gรณtico, asรญ como la primera historia moderna de ciencia ficciรณn.

            Como vemos, una Pequeรฑa Edad de Hielo que influyรณ en la manera de proceder, en la forma de pensar, de sentir, de crear, que dio un giro radical a las vidas de las personas que tuvieron que hacer frente a unos acontecimientos que en muchas ocasiones escapaban a su comprensiรณn. Hoy en dรญa, algunos cientรญficos opinan que entre los aรฑos 2030 o 2040, la humanidad podrรญa enfrentarse de nuevo a otra Pequeรฑa Edad de Hielo. Pero no adelantemos acontecimientos…


POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2025

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