Bajo el yugo de la esclavitud

 
                              Crรฉdito Wikipedia. Mercado de esclavos en la antigua Roma por Jean-Lรฉon Gรฉrรดme

Cuanto mรกs se estudia la historia, mรกs fascinaciรณn causa la especie humana, seres complejos capaces de efectuar actos heroicos, pero que al mismo tiempo pueden ser arrastrados a ejecutar acciones realmente deleznables sin que por ello sientan remordimiento alguno. A sus ojos las aberraciones que cometen son perfectamente normales, o si acaso suponen que causan un mal, la falta de empatรญa hace que no les importe el sufrimiento que provocan a otros. Sus conciencias cauterizadas les impiden sentir el dolor ajeno, aquel que no les afecta de forma directa, seres sin escrรบpulos que presencian impasibles cรณmo otros humanos son utilizados para su propio beneficio, personas consideradas inferiores ya sea por su color de piel, por pertenecer a una raza diferente a la dominante, a un sexo al que no dudan en llamar dรฉbil o a una clase social desfavorecida. Cualquier excusa es lo suficientemente buena para someter, humillar y despersonalizar a los que piensan estรกn por debajo de los que, en su prepotencia, se creen superiores por haber nacido con unos privilegios no ganados y mucho menos merecidos.

            Pero como ya dijo el rey Salomรณn en el libro de Eclesiastรฉs 1:9: «No hay nada nuevo bajo el sol». Siempre ha sucedido, sigue sucediendo y mucho me temo que en el futuro serรก igual, porque el ser humano, lejos de cambiar, lo que hace es transformar su entorno, llamando con otros nombres mรกs aceptables lo que sigue siendo el sometimiento de una persona a otra. Sin embargo, el resultado es el mismo, individuos inexistentes a los ojos de los poderosos que los usan y los tiran porque hay sustitutos para una masa a la que han quitado su humanidad. Lo peor es que muchos de estos esclavos de ayer y de hoy ni siquiera son conscientes de su situaciรณn, o bien se conforman con ella ante la imposibilidad de cambiarla, otros llegan incluso a sentirse orgullosos de servir a su amo y seรฑor. La apatรญa, el miedo, el conformismo, la alienaciรณn, las diferentes artimaรฑas para que una minorรญa pueda someter a una mayorรญa sin que esta se rebele son mรบltiples, y si se consigue que no se den cuenta y que encima estรฉn mรกs o menos contentos, la batalla estรก ganada.

            Afortunadamente, siempre han existido personas que, de forma individual o colectiva, se han levantado como un solo hombre intentando romper el yugo que sujetaba sus gargantas, gritando por sus derechos, luchando por ellos sin importarles si en la refriega podรญan incluso perder sus vidas. Gracias a estas personas la sociedad ha avanzado y ha mejorado su situaciรณn, mujeres y hombres en muchas ocasiones anรณnimas que no han recibido ni el agradecimiento, ni el reconocimiento de los que hoy en dรญa nos beneficiamos de su lucha.

            La esclavitud, un mal endรฉmico que ha dominado el mundo desde el principio de los tiempos, una abominaciรณn en la que tambiรฉn participรณ Espaรฑa, se podrรญa decir que ningรบn paรญs en este sentido puede decir que estรก exento de culpa. Aunque, como veremos, tambiรฉn hubo quienes lucharon por erradicar esta lacra de cuyos tentรกculos era difรญcil escapar. Personas buenas y malas, una definiciรณn quizรก demasiado simplista para definir la complejidad del ser humano. Nuestra inteligencia, o quiรฉn sabe quรฉ, nos lleva a realizar los mejores actos, pero tambiรฉn los peores.

La esclavitud en la antigรผedad

            Desde tiempos remotos la esclavitud ha sido la tรณnica que se ha repetido en cualquier cultura, civilizaciรณn o religiรณn; nadie ha escapado al deseo de explotar a otro semejante para provecho propio. En todo lugar, con mayor o menor intensidad, ha estado presente. Seres que eran divididos en diversos grupos dependiendo de las labores que fuesen a realizar, una mano de obra que servรญa para ejercer los trabajos mรกs ingratos de una sociedad a la que llegaban a pertenecer por la fuerza. Un bien al que se intentaba no daรฑar demasiado; en ocasiones incluso se procuraba que la situaciรณn de estos desafortunados no fuese excesivamente precaria, pero no nos engaรฑemos, esta aparente benevolencia no era por consideraciรณn a las personas esclavas, mรกs bien era un acto de puro egoรญsmo que lo รบnico que perseguรญa era no daรฑar el material para que su valor no decayese en el mercado, o una vez comprados, para que el trabajo realizado por estos fuese del mayor provecho a sus amos. Porque los esclavos, lejos de ser considerados personas, eran tratados como «bienes muebles», «cosas», «objetos», por tanto, eran considerados una mercancรญa que se podรญa comprar o vender y, en el peor de los casos, tratar como a su dueรฑo le viniese en gana.

            Estos esclavos, en no pocas ocasiones, eran el botรญn de guerra de los que el bando vencedor se apoderaba. Hombres, mujeres y niรฑos al servicio de unos intereses que solo benefician al que, alzรกndose con la victoria, se adueรฑa de sus vidas; sujetos que terminaban en el mercado de esclavos donde en ocasiones las familias eran rotas, no volviรฉndose a ver nunca mรกs. Los gritos, los lamentos, las sรบplicas porque no fuesen separados eran completamente desoรญdos. Seres a los que se deshumanizaban y que pasaban a ser meros objetos, sus cuerpos, su fuerza, sus vidas pertenecรญan a quiรฉn los obtuviese por un precio que podรญa variar en funciรณn de sus capacidades, de su estado de salud, su fortaleza, su juventud, su sexo, si eran mujeres, si estaban embarazadas, el lugar de procedencia, la cultura que tuviesen, aspectos que influรญan a la hora de fijar un precio a lo que ya se consideraba una mercancรญa.

            La mano de obra esclava pronto fue reemplazando a la de los trabajadores libres; evidentemente, el motivo es obvio: eran mucho mรกs rentables. Por ello comenzaron a ser utilizados cada vez con mรกs frecuencia en todas las profesiones; dependiendo del grado de preparaciรณn de estos esclavos, se podrรญa decir que unos eran mรกs afortunados que otros. Los que tenรญan una cualificaciรณn inferior eran destinados al cultivo de la tierra, a la recogida de sus frutos, los menos afortunados tambiรฉn eran destinados a las minas, donde pasaban jornadas interminables arrancando de las entraรฑas de la tierra la riqueza que esta alberga en su interior. Labores que en no pocas ocasiones costaban muchas vidas, debido no solo a las extenuantes horas que se les obligaba a echar, sino tambiรฉn a la precariedad en la que desarrollaban su trabajo, pero como mercancรญa que eran, sus vidas no importaban, ya que si morรญan rรกpidamente eran sustituidos por otros. Hablamos, por tanto, de sujetos sin personalidad jurรญdica alguna, carentes de cualquier tipo de derechos, su persona, la de sus hijos pertenecรญa a su amo. Si conseguรญan que su dueรฑo les diese permiso para casarse, esta uniรณn se consideraba un concubinato. Queda claro que mientras permanecieran bajo la esclavitud, jamรกs tendrรญan los mรกs mรญnimos derechos en ninguno de los aspectos de sus vidas, ni ellos ni su descendencia. En muchos lugares incluso se les prohibรญa formar una familia, el motivo era que se pensaba que esto influirรญa en su trabajo, bajando la producciรณn, pero si llegaban a tener hijos, aparte de que, por supuesto eran esclavos, su dueรฑo podรญa venderlos separรกndolos de sus padres. Estos hijos nacidos no pertenecรญan a sus padres, eran propiedad de su amo.

            Es cierto que entre los esclavos nos encontramos con un grupo que podrรญa considerarse privilegiado, estos eran los esclavos semilibres. Sujetos que solรญan realizar actividades mucho mรกs amables que las de sus compaรฑeros, efectuando tareas mรกs livianas. Los semiesclavos, debido a que tenรญan una cultura, eran elegidos para llevar a cabo trabajos de secretariado, tambiรฉn como administrativos e incluso las familias mรกs pudientes les encargaban la educaciรณn de sus hijos. Aunque seguรญan siendo esclavos, en ocasiones sus dueรฑos les tenรญan en consideraciรณn debido a la confianza que podรญan tener en ellos, por lo tanto y sin lugar a duda, se podrรญa decir que sus condiciones de vida eran mucho mejores que los que eran solo esclavos.

            Salir de la esclavitud no era fรกcil, pero tampoco imposible, por lo que no pocos tuvieron la fortuna de lograr la manumisiรณn. Habรญa varias formas de conseguirla, una de ellas era cuando el dueรฑo de un esclavo o varios morรญa y, como muestra de agradecimiento, dejaba en el testamento que fuesen puestos en libertad. Tambiรฉn solรญan dejar, como gesto de gratitud por los servicios que le habรญan prestado durante toda una vida, o bien alguna propiedad o cierta cantidad de dinero; otra opciรณn era que el propio esclavo pudiese comprar su libertad. Estos hombres jurรญdicamente libres recibรญan el nombre de libertos, individuos que a partir del siglo VI y por orden del emperador Justiniano I fueron considerados ciudadanos de pleno derecho.

            Un mundo llamado antiguo donde la vida de una persona valรญa en ocasiones menos que la de objetos preciados, donde seres humanos eran usados sin miramiento y desechados una vez que habรญan cumplido su funciรณn. Personas que soportaban toda clase de abusos, donde muchos eran relegados para el placer de sus dueรฑos. Mujeres y niรฑas compradas para complacer a las tropas o a los seรฑores de turno que las usaban, sabedores de que podรญan hacer con ellas lo que sus podridas mentes quisieran, regalรกndolas para agasajar a sus invitados, vendiรฉndolas al mejor postor sin importarles cuรกl pudiese ser su destino final. La esclavitud es una aberraciรณn que no la encontramos tan solo en estos remotos tiempos, porque este tipo de servidumbre sigue estando vigente en muchos paรญses, aunque en ocasiones disfrazada bajo otros nombres.

La esclavitud en Espaรฑa

            Durante cuatro largos siglos, Espaรฑa estuvo inmersa en el lucrativo negocio de la esclavitud, desde el descubrimiento del Nuevo Mundo hasta que finalmente, y no sin esfuerzos y dificultades, se consiguiรณ abolir en 1886, convirtiรฉndose Espaรฑa en el รบltimo paรญs de Europa en eliminarla cuando en dicho aรฑo se pone fin a la esclavitud en Cuba; significativamente, dos aรฑos mรกs tarde dejarรญa de pertenecer a Espaรฑa. Con respecto a esta colonia, fue el polรญtico y Grande de Espaรฑa Leopoldo O'Donnell y Jorรญs, que entre los aรฑos 1843 y 1848 fue gobernador y capitรกn en dicho lugar, quien infligiรณ un despiadado castigo a los esclavos y abolicionistas que en 1844 se levantaron en pie de guerra en la isla. Una rebeliรณn que se conoce como la Conspiraciรณn de la Escalera, el nombre estรก relacionado con las escaleras donde el procesado era fuertemente atado. Una vez bien sujeto, era golpeado hasta que confesaba o morรญa. Entre las vรญctimas de esta brutalidad se encontraba el poeta romรกntico afrocubano Gabriel de la Concepciรณn Valdรฉs, mรกs conocido por el seudรณnimo con el que firmaba sus obras, Plรกcido. Acusado de ser uno de los cabecillas de la rebeliรณn, fue condenado junto a otros diez compaรฑeros a ser fusilado de espaldas, en un juicio amaรฑado y sin garantรญa alguna. El 28 de junio de 1844 se llevรณ a cabo la ejecuciรณn. En total, en esta Conspiraciรณn de la Escalera o, como algunos piensan, supuesta conspiraciรณn, ya que al parecer nunca se encontraron pruebas concluyentes que hicieran pensar que esta existiese, encontraron la muerte al ser fusiladas 78 personas, siendo arrestadas un total de 400 culpables, mientras que otros 600 apresados fueron sentenciados a cumplir largas condenas en prisiรณn. Pero este llamado Grande de Espaรฑa no fue el รบnico en querer truncar los planes abolicionistas, porque el tambiรฉn polรญtico espaรฑol Antonio Cรกnovas del Castillo hizo lo propio para terminar con la lucha por eliminar la esclavitud que se presentรณ en las Cortes en los aรฑos 1869 y 1870, cuando este vil negocio ya tan solo se mantenรญa en Brasil y las Antillas.

            En estos cuatro siglos se piensa que unos dos millones de personas fueron esclavizadas, los trabajos que realizaban eran los mรกs ingratos, los mรกs peligrosos y humillantes. En definitiva, eran comprados para realizar cualquier tipo de tarea, siรฉndoles asignadas normalmente aquellas para las que sus dueรฑos los veรญan mรกs capacitados.

            Ya en el Siglo de Oro espaรฑol, donde se experimentรณ un auge dentro de la literatura y las letras, diferentes autores dejaron plasmado, haciendo uso de la pluma o del pincel y sin ningรบn tipo de rodeos, la realidad que se vivรญa en nuestro paรญs con respecto a la esclavitud. Entre ellos citaremos tan solo a tres de los grandes dentro de su gรฉnero: Diego Velรกzquez, Lope de Vega y Miguel de Cervantes. Otro gran pintor espaรฑol como fue Francisco de Goya y Lucientes tampoco tuvo reparos a la hora de expresar sobre el soporte en el que pintaba esta realidad; tambiรฉn el pintor sevillano Bartolomรฉ Esteban Murillo se hizo eco de algo que no le era ajeno en sus pinturas.

            En el siglo XVI se cree que la cifra de esclavos en nuestro paรญs bien pudo ser de 58.000, una cifra que fue disminuyendo poco a poco hasta que desaparece bien entrado el siglo XIX; sin embargo, al tiempo que disminuรญa en Espaรฑa, en Amรฉrica ocurrรญa todo lo contrario, creรกndose un floreciente comercio en el Nuevo Mundo.

            Los grandes imperios llegaban a su fin, pero esta servidumbre seguรญa existiendo, y en la Espaรฑa de antes del descubrimiento de Amรฉrica el comercio de esclavos era un negocio lucrativo que practicaban tanto cristianos como musulmanes. Como vemos ninguna civilizaciรณn ni religiรณn escapa a estar marcada con tan abominable acto.

            A mediados del siglo XIV, no era extraรฑo ver cรณmo arribaban a los puertos de Andalucรญa la Baja un gran nรบmero de barcos que llegaban repletos de esclavos, hombres y mujeres cuya procedencia era รfrica, aunque tambiรฉn traรญan aborรญgenes de las Islas Canarias. Seres humanos que habรญan sido arrebatados de sus hogares, siendo en muchas ocasiones separados de sus familias, arrancados de su entorno, de todo cuanto conocรญan y amaban para ser confinados en unos barcos que los llevarรญan lejos, a un mundo que les era completamente ajeno. No era infrecuente que muchas de estas desdichadas personas perecieran durante el trayecto debido a las pรฉsimas condiciones en las que eran transportados y cรณmo eran tratados durante la travesรญa, aunque los negreros cuidaban que esto no ocurriera, no por compasiรณn, sino mรกs bien por tener mayores ganancias. Estos esclavos traรญdos del continente negro eran utilizados en su mayorรญa para servir en las casas de las familias acomodadas, por lo que en ellos era habitual que el nรบmero de mujeres fuese superior al de hombres. Quizรก este no era el peor destino que podรญan sufrir, claro que esto tambiรฉn dependรญa de la familia que los comprase. Todo era cuestiรณn de suerte, porque, aunque seguรญan siendo esclavos, no era lo mismo caer en manos de unos amos que de otros.

            Algo que hay que tener en cuenta es que, sin la complicidad de los pueblos del continente africano, los europeos lo habrรญan tenido difรญcil para capturar tantos esclavos. No hay que perder de vista que en รfrica ya existรญa la esclavitud antes de la llegada del hombre blanco; las rencillas existentes entre los diferentes reinos fueron aprovechadas por los traficantes para que estos les aprovisionaran de esta mano de obra gratis. De esta forma los pueblos se enfrentaban entre sรญ, capturando esclavos que luego vendรญan a los europeos.    

Aboliciรณn de la esclavitud en Espaรฑa

            Len 1837 las Cortes promulgan una ley para abolir la esclavitud en toda la penรญnsula y las islas adyacentes. El sueรฑo abolicionista comienza a tomar forma lentamente. Para conseguir el fin de la esclavitud, polรญticos tanto liberales como progresistas, asรญ como radicales, no dudan en aunar sus esfuerzos para conseguir la aboliciรณn tambiรฉn en Puerto Rico y Cuba. Mucho hubo que luchar hasta llegar a este punto, porque no todos tenรญan las mismas ideas sobre este tema, aunque pertenecieran al mismo partido polรญtico. Estaban los que abogaban por una aboliciรณn parcial y condicionada, frente a los que proponรญan que la aboliciรณn debรญa ser total y completa. Una situaciรณn compleja donde los intereses y las ideologรญas se anteponรญan a los derechos de las personas, asรญ y todo y de forma paulatina se fueron limando asperezas.

            Sin embargo, no fue hasta el aรฑo 1864 cuando el puertorriqueรฑo Julio Vizcarrondo crea la Sociedad Abolicionista Espaรฑola, sentando las bases para estudiar la mejor forma de terminar con la esclavitud en Puerto Rico y Cuba, proponiendo que se fuese haciendo de forma gradual. Apoyando la naciente Sociedad Abolicionista, nos encontramos con personas de la talla de Clara Campoamor, una gran defensora de los derechos de la mujer y, por ende, contraria a toda forma de esclavitud; tambiรฉn el poeta francรฉs Vรญctor Hugo se pronunciรณ en contra de esta tiranรญa; el polรญtico y escritor espaรฑol Emilio Castelar y Ripoll, asรญ como Luis Marรญa Pastor, Pi i Margall y muchos intelectuales y polรญticos de la รฉpoca se sumaron a esta propuesta abolicionista, ofreciรฉndose a transmitir un mensaje en contra de la esclavitud de forma que ninguna persona quedase al margen en algo que afectaba a todo el conjunto de la sociedad.

La primera medida que tomaron fue hacer que el trรกfico de seres humanos dejase de realizarse, algo que legalmente ya no se hacรญa desde 1835, en nuestro paรญs pero que, sin embargo, numerosas compaรฑรญas espaรฑolas seguรญan realizando. Para evitar que esto siguiese sucediendo, en 1866 Leopoldo O'Donnell declarรณ que el trรกfico de esclavos serรญa visto como un acto de piraterรญa. Desgraciadamente estas pequeรฑas victorias se vieron truncadas cuando O'Donnell deja su cargo como presidente del gobierno despuรฉs de la sublevaciรณn que tuvo lugar el 22 de junio de 1866, tomando el relevo Ramรณn Marรญa Narvรกez que rรกpidamente dejรณ claro que cualquier difusiรณn que se hiciera en pรบblico quedaba totalmente prohibida, no contento tambiรฉn persiguiรณ a los miembros de la asociaciรณn. Pero la revoluciรณn de 1868 dio un giro favorable con la caรญda de Narvรกez, pudiendo de nuevo tomar la sociedad sus proyectos abolicionistas. De esta forma y no sin mucho esfuerzo y tesรณn, Puerto Rico consigue el final de la esclavitud legalmente el 22 de marzo de 1873; en cuanto a Cuba, debiรณ esperar varios aรฑos mรกs para conseguirla. Siendo la fecha el 7 de febrero de 1880, aunque se puede decir que el final definitivo no llegรณ hasta que por real decreto de 1886 se pone en libertad a los รบltimos 30.000 esclavos que todavรญa quedaban en la isla.         

La esclavitud en el siglo XXI

            Cuando hablamos de personas esclavizadas, pensamos de forma inmediata en tiempos pasados; cuesta creer que en los albores de nuestro casi reciรฉn estrenado siglo XXI existan aรบn personas que malviven de esta forma. Quizรก en muchas ocasiones tambiรฉn imaginamos a estas personas encerradas en lugares sรณrdidos, engrilletadas e inmovilizadas con gruesas cadenas, pero no siempre ha sido ni es asรญ.

            Es extremadamente complicado, por no decir imposible, dar una cifra exacta de la cantidad de esclavos que hoy en dรญa existe en todo el mundo, por lo que las cifras que se dan hay que entender que pueden ser incluso mรกs. Pero si hacemos caso al informe titulado The 2018 Global Slavery Index, que fue elaborado por Walk Free (organizaciรณn de derechos humanos cuyo fin es terminar con la esclavitud) y la Organizaciรณn Internacional del Trabajo, vemos que arrojan unas cifras alarmantes, porque segรบn dicho informe mรกs de 40 millones de seres humanos estรกn siendo hoy en dรญa esclavizados. Un dato por destacar es que si hablamos de prostituciรณn, la Fundaciรณn Scellers (cuyo fin es abolir este tipo de esclavitud) da la escalofriante cifra de 40 a 43 millones de personas en todo el planeta. Pero insistimos en que estos nรบmeros muy bien no pueden coincidir con la realidad.

            Evidentemente, la esclavitud actual no estรก respaldada por las leyes como ocurrรญa antaรฑo; es una situaciรณn que se manifiesta de forma distinta, pero cuyo fin es el mismo, la utilizaciรณn de seres humanos en beneficio propio. En cualquier caso, hablamos de personas vulnerables, de escasos recursos, hombres y mujeres de diferentes edades que estando desprotegidos quedan a merced de estas alimaรฑas. Cuando hablamos de esclavitud moderna, nos referimos a todas esas personas que se ven obligadas a realizar los trabajos mรกs humillantes en las peores condiciones, trabajos que van en contra de los Derechos Humanos; entre ellos hablamos de explotaciรณn sexual, trabajos forzados, trรกfico laboral de personas de todas las edades y de cualquier sexo, los niรฑos soldados, los matrimonios infantiles. Un dato a tener en cuenta es que, segรบn la UNICEF, 650 millones de niรฑas fueron obligadas a casarse antes de cumplir los 18 aรฑos. Tambiรฉn existe un tipo de esclavizaciรณn que podrรญamos decir que se hereda, es decir, cuando la persona no puede salir de esa situaciรณn porque sus antepasados eran esclavos. Es cierto que en muchas ocasiones son los familiares, los propios padres, los que ofrecen a sus hijos por un precio.

            Tambiรฉn hay personas que son utilizadas por lo que sus cuerpos guardan en su interior, cuando hablamos de venta de รณrganos pensamos que eso solo ocurre en las pelรญculas, que no es algo real. Pero como suele decirse desgraciadamente «la realidad supera en muchas ocasiones a la ficciรณn». La Organizaciรณn Mundial de la Salud estima que de forma ilรญcita se venden en el mundo un รณrgano cada hora, lo que se traduce en que aproximadamente el 8% de los รณrganos que son trasplantados en cualquier rincรณn del mundo tiene una procedencia ilegal.  

            Hoy en dรญa los paรญses donde este tipo de explotaciรณn es mรกs manifiesta son: Corea del Norte, Eritrea, Burundi, la Repรบblica Centroafricana, Afganistรกn, Mauritania, Sudรกn del Sur, Pakistรกn, Camboya, Irรกn, India, Nigeria, Indonesia, Repรบblica Democrรกtica del Congo, Rusia, Filipinas... Como vemos, la lista es penosamente larga. Pero como hemos apuntado, todos los paรญses, ya sea en mayor o menor medida, se benefician de este tipo de mano de obra, tanto Estados Unidos, donde se estima que el nรบmero de esclavos puede estar en 403.000 personas, como los 28 paรญses que forman la Uniรณn Europea. Por supuesto, Espaรฑa tampoco se libra de tener esclavos, prostituciรณn, personas que trabajan por salarios mรญseros en condiciones deplorables... Cierto es que cada vez mรกs los diferentes gobiernos luchan con ahรญnco para que esta situaciรณn desaparezca, tambiรฉn hay asociaciones y fundaciones que, de forma individual o en uniรณn con los gobiernos, intentan abolir la esclavitud en cualquiera de sus formas. Pero la realidad es que en este siglo XXI, todavรญa son demasiadas las personas que son esclavizadas, demasiadas las que viven bajo el yugo del miedo sin saber, sin poder salir de una situaciรณn a la que han llegado simplemente por haber nacido en un lugar donde los mรกs elementales derechos de las personas son vulnerados sin que se haga mucho al respecto.

            Con respecto a los sucesos que ocurrieron en el pasado nada podemos hacer por cambiarlos, pero lo cierto es que los Derechos Humanos deberรญa ser algo de lo que toda persona tendrรญa que disfrutar desde el mismo momento de nacer.


POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2025

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