Bajo el yugo de la esclavitud

Crรฉdito Wikipedia. Mercado de esclavos en la antigua Roma por Jean-Lรฉon Gรฉrรดme
Cuanto mรกs se estudia la
historia, mรกs fascinaciรณn causa la especie humana, seres complejos capaces de
efectuar actos heroicos, pero que al mismo tiempo pueden ser arrastrados a
ejecutar acciones realmente deleznables sin que por ello sientan remordimiento
alguno. A sus ojos las aberraciones que cometen son perfectamente normales, o
si acaso suponen que causan un mal, la falta de empatรญa hace que no les importe
el sufrimiento que provocan a otros. Sus conciencias cauterizadas les impiden
sentir el dolor ajeno, aquel que no les afecta de forma directa, seres sin
escrรบpulos que presencian impasibles cรณmo otros humanos son utilizados para su
propio beneficio, personas consideradas inferiores ya sea por su color de piel,
por pertenecer a una raza diferente a la dominante, a un sexo al que no dudan
en llamar dรฉbil o a una clase social desfavorecida. Cualquier excusa es
lo suficientemente buena para someter, humillar y despersonalizar a los que
piensan estรกn por debajo de los que, en su prepotencia, se creen superiores por
haber nacido con unos privilegios no ganados y mucho menos merecidos.
Pero
como ya dijo el rey Salomรณn en el libro de Eclesiastรฉs 1:9: «No hay nada nuevo bajo el sol». Siempre ha sucedido,
sigue sucediendo y mucho me temo que en el futuro serรก igual, porque el ser
humano, lejos de cambiar, lo que hace es transformar su entorno, llamando con
otros nombres mรกs aceptables lo que sigue siendo el sometimiento de una persona
a otra. Sin embargo, el resultado es el mismo, individuos inexistentes a los
ojos de los poderosos que los usan y los tiran porque hay sustitutos para una
masa a la que han quitado su humanidad. Lo peor es que muchos de estos esclavos
de ayer y de hoy ni siquiera son conscientes de su situaciรณn, o bien se
conforman con ella ante la imposibilidad de cambiarla, otros llegan incluso a
sentirse orgullosos de servir a su amo y seรฑor. La apatรญa, el miedo, el
conformismo, la alienaciรณn, las diferentes artimaรฑas para que una minorรญa pueda
someter a una mayorรญa sin que esta se rebele son mรบltiples, y si se consigue
que no se den cuenta y que encima estรฉn mรกs o menos contentos, la batalla estรก
ganada.
Afortunadamente, siempre han
existido personas que, de forma individual o colectiva, se han levantado como
un solo hombre intentando romper el yugo que sujetaba sus gargantas, gritando
por sus derechos, luchando por ellos sin importarles si en la refriega podรญan
incluso perder sus vidas. Gracias a estas personas la sociedad ha avanzado y ha
mejorado su situaciรณn, mujeres y hombres en muchas ocasiones anรณnimas que no
han recibido ni el agradecimiento, ni el reconocimiento de los que hoy en dรญa
nos beneficiamos de su lucha.
La esclavitud, un mal endรฉmico que ha dominado el mundo desde el principio de los tiempos, una abominaciรณn en la que tambiรฉn participรณ Espaรฑa, se podrรญa decir que ningรบn paรญs en este sentido puede decir que estรก exento de culpa. Aunque, como veremos, tambiรฉn hubo quienes lucharon por erradicar esta lacra de cuyos tentรกculos era difรญcil escapar. Personas buenas y malas, una definiciรณn quizรก demasiado simplista para definir la complejidad del ser humano. Nuestra inteligencia, o quiรฉn sabe quรฉ, nos lleva a realizar los mejores actos, pero tambiรฉn los peores.
La esclavitud en la
antigรผedad
Desde tiempos remotos la esclavitud
ha sido la tรณnica que se ha repetido en cualquier cultura, civilizaciรณn o
religiรณn; nadie ha escapado al deseo de explotar a otro semejante para provecho
propio. En todo lugar, con mayor o menor intensidad, ha estado presente. Seres
que eran divididos en diversos grupos dependiendo de las labores que fuesen a
realizar, una mano de obra que servรญa para ejercer los trabajos mรกs ingratos de
una sociedad a la que llegaban a pertenecer por la fuerza. Un bien al que se
intentaba no daรฑar demasiado; en ocasiones incluso se procuraba que la
situaciรณn de estos desafortunados no fuese excesivamente precaria, pero no nos
engaรฑemos, esta aparente benevolencia no era por consideraciรณn a las personas
esclavas, mรกs bien era un acto de puro egoรญsmo que lo รบnico que perseguรญa era
no daรฑar el material para que su valor no decayese en el mercado, o una vez
comprados, para que el trabajo realizado por estos fuese del mayor provecho a
sus amos. Porque los esclavos, lejos de ser considerados personas, eran
tratados como «bienes muebles», «cosas», «objetos», por tanto, eran
considerados una mercancรญa que se podรญa comprar o vender y, en el peor de los
casos, tratar como a su dueรฑo le viniese en gana.
Estos esclavos, en no pocas
ocasiones, eran el botรญn de guerra de los que el bando vencedor se apoderaba.
Hombres, mujeres y niรฑos al servicio de unos intereses que solo benefician al
que, alzรกndose con la victoria, se adueรฑa de sus vidas; sujetos que terminaban
en el mercado de esclavos donde en ocasiones las familias eran rotas, no
volviรฉndose a ver nunca mรกs. Los gritos, los lamentos, las sรบplicas porque no
fuesen separados eran completamente desoรญdos. Seres a los que se deshumanizaban
y que pasaban a ser meros objetos, sus cuerpos, su fuerza, sus vidas
pertenecรญan a quiรฉn los obtuviese por un precio que podรญa variar en funciรณn de
sus capacidades, de su estado de salud, su fortaleza, su juventud, su sexo, si
eran mujeres, si estaban embarazadas, el lugar de procedencia, la cultura que
tuviesen, aspectos que influรญan a la hora de fijar un precio a lo que ya se
consideraba una mercancรญa.
La mano de obra esclava pronto fue
reemplazando a la de los trabajadores libres; evidentemente, el motivo es obvio:
eran mucho mรกs rentables. Por ello comenzaron a ser utilizados cada vez con mรกs
frecuencia en todas las profesiones; dependiendo del grado de preparaciรณn de
estos esclavos, se podrรญa decir que unos eran mรกs afortunados que otros. Los
que tenรญan una cualificaciรณn inferior eran destinados al cultivo de la tierra,
a la recogida de sus frutos, los menos afortunados tambiรฉn eran destinados a
las minas, donde pasaban jornadas interminables arrancando de las entraรฑas de
la tierra la riqueza que esta alberga en su interior. Labores que en no pocas
ocasiones costaban muchas vidas, debido no solo a las extenuantes horas que se
les obligaba a echar, sino tambiรฉn a la precariedad en la que desarrollaban su
trabajo, pero como mercancรญa que eran, sus vidas no importaban, ya que si
morรญan rรกpidamente eran sustituidos por otros. Hablamos, por tanto, de sujetos
sin personalidad jurรญdica alguna, carentes de cualquier tipo de derechos, su
persona, la de sus hijos pertenecรญa a su amo. Si conseguรญan que su dueรฑo les
diese permiso para casarse, esta uniรณn se consideraba un concubinato. Queda
claro que mientras permanecieran bajo la esclavitud, jamรกs tendrรญan los mรกs
mรญnimos derechos en ninguno de los aspectos de sus vidas, ni ellos ni su
descendencia. En muchos lugares incluso se les prohibรญa formar una familia, el
motivo era que se pensaba que esto influirรญa en su trabajo, bajando la
producciรณn, pero si llegaban a tener hijos, aparte de que, por supuesto eran
esclavos, su dueรฑo podรญa venderlos separรกndolos de sus padres. Estos hijos
nacidos no pertenecรญan a sus padres, eran propiedad de su amo.
Es cierto que entre los esclavos nos
encontramos con un grupo que podrรญa considerarse privilegiado, estos eran los
esclavos semilibres. Sujetos que solรญan realizar actividades mucho mรกs amables
que las de sus compaรฑeros, efectuando tareas mรกs livianas. Los semiesclavos,
debido a que tenรญan una cultura, eran elegidos para llevar a cabo trabajos de
secretariado, tambiรฉn como administrativos e incluso las familias mรกs pudientes
les encargaban la educaciรณn de sus hijos. Aunque seguรญan siendo esclavos, en
ocasiones sus dueรฑos les tenรญan en consideraciรณn debido a la confianza que
podรญan tener en ellos, por lo tanto y sin lugar a duda, se podrรญa decir que sus
condiciones de vida eran mucho mejores que los que eran solo esclavos.
Salir de la esclavitud no era fรกcil,
pero tampoco imposible, por lo que no pocos tuvieron la fortuna de lograr la
manumisiรณn. Habรญa varias formas de conseguirla, una de ellas era cuando el
dueรฑo de un esclavo o varios morรญa y, como muestra de agradecimiento, dejaba en
el testamento que fuesen puestos en libertad. Tambiรฉn solรญan dejar, como gesto
de gratitud por los servicios que le habรญan prestado durante toda una vida, o
bien alguna propiedad o cierta cantidad de dinero; otra opciรณn era que el
propio esclavo pudiese comprar su libertad. Estos hombres jurรญdicamente libres
recibรญan el nombre de libertos, individuos que a partir del siglo VI y
por orden del emperador Justiniano I fueron considerados ciudadanos de pleno
derecho.
Un mundo llamado antiguo donde la vida de una persona valรญa en ocasiones menos que la de objetos preciados, donde seres humanos eran usados sin miramiento y desechados una vez que habรญan cumplido su funciรณn. Personas que soportaban toda clase de abusos, donde muchos eran relegados para el placer de sus dueรฑos. Mujeres y niรฑas compradas para complacer a las tropas o a los seรฑores de turno que las usaban, sabedores de que podรญan hacer con ellas lo que sus podridas mentes quisieran, regalรกndolas para agasajar a sus invitados, vendiรฉndolas al mejor postor sin importarles cuรกl pudiese ser su destino final. La esclavitud es una aberraciรณn que no la encontramos tan solo en estos remotos tiempos, porque este tipo de servidumbre sigue estando vigente en muchos paรญses, aunque en ocasiones disfrazada bajo otros nombres.
La esclavitud en
Espaรฑa
Durante cuatro largos siglos, Espaรฑa
estuvo inmersa en el lucrativo negocio de la esclavitud, desde el
descubrimiento del Nuevo Mundo hasta que finalmente, y no sin esfuerzos y
dificultades, se consiguiรณ abolir en 1886, convirtiรฉndose Espaรฑa en el รบltimo
paรญs de Europa en eliminarla cuando en dicho aรฑo se pone fin a la esclavitud en
Cuba; significativamente, dos aรฑos mรกs tarde dejarรญa de pertenecer a Espaรฑa.
Con respecto a esta colonia, fue el polรญtico y Grande de Espaรฑa Leopoldo
O'Donnell y Jorรญs, que entre los aรฑos 1843 y 1848 fue gobernador y capitรกn en
dicho lugar, quien infligiรณ un despiadado castigo a los esclavos y
abolicionistas que en 1844 se levantaron en pie de guerra en la isla. Una
rebeliรณn que se conoce como la Conspiraciรณn de la Escalera, el nombre
estรก relacionado con las escaleras donde el procesado era fuertemente atado. Una
vez bien sujeto, era golpeado hasta que confesaba o morรญa. Entre las vรญctimas
de esta brutalidad se encontraba el poeta romรกntico afrocubano Gabriel de la
Concepciรณn Valdรฉs, mรกs conocido por el seudรณnimo con el que firmaba sus obras,
Plรกcido. Acusado de ser uno de los cabecillas de la rebeliรณn, fue condenado
junto a otros diez compaรฑeros a ser fusilado de espaldas, en un juicio amaรฑado
y sin garantรญa alguna. El 28 de junio de 1844 se llevรณ a cabo la ejecuciรณn. En
total, en esta Conspiraciรณn de la Escalera o, como algunos piensan, supuesta
conspiraciรณn, ya que al parecer nunca se encontraron pruebas concluyentes que
hicieran pensar que esta existiese, encontraron la muerte al ser fusiladas 78
personas, siendo arrestadas un total de 400 culpables, mientras que otros 600
apresados fueron sentenciados a cumplir largas condenas en prisiรณn. Pero este
llamado Grande de Espaรฑa no fue el รบnico en querer truncar los planes
abolicionistas, porque el tambiรฉn polรญtico espaรฑol Antonio Cรกnovas del Castillo
hizo lo propio para terminar con la lucha por eliminar la esclavitud que se
presentรณ en las Cortes en los aรฑos 1869 y 1870, cuando este vil negocio ya tan
solo se mantenรญa en Brasil y las Antillas.
En estos cuatro siglos se piensa que
unos dos millones de personas fueron esclavizadas, los trabajos que realizaban
eran los mรกs ingratos, los mรกs peligrosos y humillantes. En definitiva, eran
comprados para realizar cualquier tipo de tarea, siรฉndoles asignadas
normalmente aquellas para las que sus dueรฑos los veรญan mรกs capacitados.
Ya en el Siglo de Oro espaรฑol, donde
se experimentรณ un auge dentro de la literatura y las letras, diferentes autores
dejaron plasmado, haciendo uso de la pluma o del pincel y sin ningรบn tipo de
rodeos, la realidad que se vivรญa en nuestro paรญs con respecto a la esclavitud. Entre
ellos citaremos tan solo a tres de los grandes dentro de su gรฉnero: Diego
Velรกzquez, Lope de Vega y Miguel de Cervantes. Otro gran pintor espaรฑol como
fue Francisco de Goya y Lucientes tampoco tuvo reparos a la hora de expresar
sobre el soporte en el que pintaba esta realidad; tambiรฉn el pintor sevillano
Bartolomรฉ Esteban Murillo se hizo eco de algo que no le era ajeno en sus
pinturas.
En el siglo XVI se cree que la cifra
de esclavos en nuestro paรญs bien pudo ser de 58.000, una cifra que fue
disminuyendo poco a poco hasta que desaparece bien entrado el siglo XIX; sin embargo,
al tiempo que disminuรญa en Espaรฑa, en Amรฉrica ocurrรญa todo lo contrario,
creรกndose un floreciente comercio en el Nuevo Mundo.
Los grandes imperios llegaban a su fin, pero
esta servidumbre seguรญa existiendo, y en la Espaรฑa de antes del descubrimiento
de Amรฉrica el comercio de esclavos era un negocio lucrativo que practicaban
tanto cristianos como musulmanes. Como vemos ninguna civilizaciรณn ni religiรณn
escapa a estar marcada con tan abominable acto.
A mediados del siglo XIV, no era
extraรฑo ver cรณmo arribaban a los puertos de Andalucรญa la Baja un gran nรบmero de
barcos que llegaban repletos de esclavos, hombres y mujeres cuya procedencia
era รfrica, aunque tambiรฉn traรญan aborรญgenes de las Islas Canarias. Seres
humanos que habรญan sido arrebatados de sus hogares, siendo en muchas ocasiones
separados de sus familias, arrancados de su entorno, de todo cuanto conocรญan y
amaban para ser confinados en unos barcos que los llevarรญan lejos, a un mundo
que les era completamente ajeno. No era infrecuente que muchas de estas
desdichadas personas perecieran durante el trayecto debido a las pรฉsimas
condiciones en las que eran transportados y cรณmo eran tratados durante la
travesรญa, aunque los negreros cuidaban que esto no ocurriera, no por compasiรณn,
sino mรกs bien por tener mayores ganancias. Estos esclavos traรญdos del
continente negro eran utilizados en su mayorรญa para servir en las casas de las
familias acomodadas, por lo que en ellos era habitual que el nรบmero de mujeres
fuese superior al de hombres. Quizรก este no era el peor destino que podรญan
sufrir, claro que esto tambiรฉn dependรญa de la familia que los comprase. Todo
era cuestiรณn de suerte, porque, aunque seguรญan siendo esclavos, no era lo mismo
caer en manos de unos amos que de otros.
Algo que hay que tener en cuenta es que, sin la complicidad de los pueblos del continente africano, los europeos lo habrรญan tenido difรญcil para capturar tantos esclavos. No hay que perder de vista que en รfrica ya existรญa la esclavitud antes de la llegada del hombre blanco; las rencillas existentes entre los diferentes reinos fueron aprovechadas por los traficantes para que estos les aprovisionaran de esta mano de obra gratis. De esta forma los pueblos se enfrentaban entre sรญ, capturando esclavos que luego vendรญan a los europeos.
Aboliciรณn de la
esclavitud en Espaรฑa
Len 1837 las Cortes promulgan una ley para
abolir la esclavitud en toda la penรญnsula y las islas adyacentes. El sueรฑo
abolicionista comienza a tomar forma lentamente. Para conseguir el fin de la
esclavitud, polรญticos tanto liberales como progresistas, asรญ como radicales, no
dudan en aunar sus esfuerzos para conseguir la aboliciรณn tambiรฉn en Puerto Rico
y Cuba. Mucho hubo que luchar hasta llegar a este punto, porque no todos tenรญan
las mismas ideas sobre este tema, aunque pertenecieran al mismo partido
polรญtico. Estaban los que abogaban por una aboliciรณn parcial y condicionada,
frente a los que proponรญan que la aboliciรณn debรญa ser total y completa. Una
situaciรณn compleja donde los intereses y las ideologรญas se anteponรญan a los
derechos de las personas, asรญ y todo y de forma paulatina se fueron limando
asperezas.
Sin embargo, no fue hasta el aรฑo
1864 cuando el puertorriqueรฑo Julio Vizcarrondo crea la Sociedad Abolicionista
Espaรฑola, sentando las bases para estudiar la mejor forma de terminar con la
esclavitud en Puerto Rico y Cuba, proponiendo que se fuese haciendo de forma gradual.
Apoyando la naciente Sociedad Abolicionista, nos encontramos con personas de la
talla de Clara Campoamor, una gran defensora de los derechos de la mujer y, por
ende, contraria a toda forma de esclavitud; tambiรฉn el poeta francรฉs Vรญctor
Hugo se pronunciรณ en contra de esta tiranรญa; el polรญtico y escritor espaรฑol
Emilio Castelar y Ripoll, asรญ como Luis Marรญa Pastor, Pi i Margall y muchos
intelectuales y polรญticos de la รฉpoca se sumaron a esta propuesta abolicionista,
ofreciรฉndose a transmitir un mensaje en contra de la esclavitud de forma que
ninguna persona quedase al margen en algo que afectaba a todo el conjunto de la
sociedad.
La primera medida que tomaron fue hacer que el trรกfico de seres humanos dejase de realizarse, algo que legalmente ya no se hacรญa desde 1835, en nuestro paรญs pero que, sin embargo, numerosas compaรฑรญas espaรฑolas seguรญan realizando. Para evitar que esto siguiese sucediendo, en 1866 Leopoldo O'Donnell declarรณ que el trรกfico de esclavos serรญa visto como un acto de piraterรญa. Desgraciadamente estas pequeรฑas victorias se vieron truncadas cuando O'Donnell deja su cargo como presidente del gobierno despuรฉs de la sublevaciรณn que tuvo lugar el 22 de junio de 1866, tomando el relevo Ramรณn Marรญa Narvรกez que rรกpidamente dejรณ claro que cualquier difusiรณn que se hiciera en pรบblico quedaba totalmente prohibida, no contento tambiรฉn persiguiรณ a los miembros de la asociaciรณn. Pero la revoluciรณn de 1868 dio un giro favorable con la caรญda de Narvรกez, pudiendo de nuevo tomar la sociedad sus proyectos abolicionistas. De esta forma y no sin mucho esfuerzo y tesรณn, Puerto Rico consigue el final de la esclavitud legalmente el 22 de marzo de 1873; en cuanto a Cuba, debiรณ esperar varios aรฑos mรกs para conseguirla. Siendo la fecha el 7 de febrero de 1880, aunque se puede decir que el final definitivo no llegรณ hasta que por real decreto de 1886 se pone en libertad a los รบltimos 30.000 esclavos que todavรญa quedaban en la isla.
La esclavitud en el
siglo XXI
Cuando hablamos de personas
esclavizadas, pensamos de forma inmediata en tiempos pasados; cuesta creer que
en los albores de nuestro casi reciรฉn estrenado siglo XXI existan aรบn personas
que malviven de esta forma. Quizรก en muchas ocasiones tambiรฉn imaginamos a
estas personas encerradas en lugares sรณrdidos, engrilletadas e inmovilizadas
con gruesas cadenas, pero no siempre ha sido ni es asรญ.
Es extremadamente complicado, por no
decir imposible, dar una cifra exacta de la cantidad de esclavos que hoy en dรญa
existe en todo el mundo, por lo que las cifras que se dan hay que entender que
pueden ser incluso mรกs. Pero si hacemos caso al informe titulado The 2018
Global Slavery Index, que fue elaborado por Walk Free (organizaciรณn de
derechos humanos cuyo fin es terminar con la esclavitud) y la Organizaciรณn
Internacional del Trabajo, vemos que arrojan unas cifras alarmantes, porque
segรบn dicho informe mรกs de 40 millones de seres humanos estรกn siendo hoy en dรญa
esclavizados. Un dato por destacar es que si hablamos de prostituciรณn, la
Fundaciรณn Scellers (cuyo fin es abolir este tipo de esclavitud) da la
escalofriante cifra de 40 a 43 millones de personas en todo el planeta. Pero
insistimos en que estos nรบmeros muy bien no pueden coincidir con la realidad.
Evidentemente, la esclavitud actual
no estรก respaldada por las leyes como ocurrรญa antaรฑo; es una situaciรณn que se
manifiesta de forma distinta, pero cuyo fin es el mismo, la utilizaciรณn de
seres humanos en beneficio propio. En cualquier caso, hablamos de personas
vulnerables, de escasos recursos, hombres y mujeres de diferentes edades que
estando desprotegidos quedan a merced de estas alimaรฑas. Cuando hablamos de
esclavitud moderna, nos referimos a todas esas personas que se ven obligadas a realizar
los trabajos mรกs humillantes en las peores condiciones, trabajos que van en
contra de los Derechos Humanos; entre ellos hablamos de explotaciรณn sexual,
trabajos forzados, trรกfico laboral de personas de todas las edades y de
cualquier sexo, los niรฑos soldados, los matrimonios infantiles. Un dato a tener
en cuenta es que, segรบn la UNICEF, 650 millones de niรฑas fueron obligadas a
casarse antes de cumplir los 18 aรฑos. Tambiรฉn existe un tipo de esclavizaciรณn
que podrรญamos decir que se hereda, es decir, cuando la persona no puede salir
de esa situaciรณn porque sus antepasados eran esclavos. Es cierto que en muchas
ocasiones son los familiares, los propios padres, los que ofrecen a sus hijos
por un precio.
Tambiรฉn hay personas que son
utilizadas por lo que sus cuerpos guardan en su interior, cuando hablamos de
venta de รณrganos pensamos que eso solo ocurre en las pelรญculas, que no es algo
real. Pero como suele decirse desgraciadamente «la realidad supera en muchas
ocasiones a la ficciรณn». La Organizaciรณn Mundial de la Salud estima que de
forma ilรญcita se venden en el mundo un รณrgano cada hora, lo que se traduce en
que aproximadamente el 8% de los รณrganos que son trasplantados en cualquier
rincรณn del mundo tiene una procedencia ilegal.
Hoy en dรญa los paรญses donde este
tipo de explotaciรณn es mรกs manifiesta son: Corea del Norte, Eritrea, Burundi,
la Repรบblica Centroafricana, Afganistรกn, Mauritania, Sudรกn del Sur, Pakistรกn,
Camboya, Irรกn, India, Nigeria, Indonesia, Repรบblica Democrรกtica del Congo,
Rusia, Filipinas... Como vemos, la lista es penosamente larga. Pero como hemos
apuntado, todos los paรญses, ya sea en mayor o menor medida, se benefician de
este tipo de mano de obra, tanto Estados Unidos, donde se estima que el nรบmero
de esclavos puede estar en 403.000 personas, como los 28 paรญses que forman la
Uniรณn Europea. Por supuesto, Espaรฑa tampoco se libra de tener esclavos,
prostituciรณn, personas que trabajan por salarios mรญseros en condiciones
deplorables... Cierto es que cada vez mรกs los diferentes gobiernos luchan con
ahรญnco para que esta situaciรณn desaparezca, tambiรฉn hay asociaciones y
fundaciones que, de forma individual o en uniรณn con los gobiernos, intentan
abolir la esclavitud en cualquiera de sus formas. Pero la realidad es que en
este siglo XXI, todavรญa son demasiadas las personas que son esclavizadas,
demasiadas las que viven bajo el yugo del miedo sin saber, sin poder salir de
una situaciรณn a la que han llegado simplemente por haber nacido en un lugar
donde los mรกs elementales derechos de las personas son vulnerados sin que se
haga mucho al respecto.
Con respecto a los sucesos que
ocurrieron en el pasado nada podemos hacer por cambiarlos, pero lo cierto es
que los Derechos Humanos deberรญa ser algo de lo que toda persona tendrรญa que
disfrutar desde el mismo momento de nacer.
POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2025
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