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FOROGRAFIA DE Andrew Shiva - Vista aรฉrea de Masada en el desierto de Judea (Israel), con el mar Muerto en el fondo.


Hay historias que se escriben con sangre, con la de los hรฉroes que en muchas ocasiones dejan de ser anรณnimos sin proponรฉrselo, porque una vez pasado los sucesos que segaron sus vidas de forma cruel, las crรณnicas, esas que en demasiadas ocasiones cuentan lo que quieren y como quieren, asรญ lo deciden. No es extraรฑo por ello, encontramos en los relatos a personas que nunca pensaron pasar a la posteridad, por tocarles vivir unos acontecimientos que hubiesen preferido no tener que sufrir.

    Lo ocurrido en Masada, fue un clamor sordo que nadie mรกs que los atrincherados tras los muros de la fortaleza supieron escuchar. Una decisiรณn, tomada por todas las personas que vivieron un asedio, cuyo final sabรญan serรญa peor que la propia muerte. ¿Pero, fue realmente asรญ? ¿De verdad se inmolaron ellos mismos, a sus familias, a sus hijos, a lo que mรกs querรญan sin oponer resistencia?

    Cuando se analizan los hechos a la luz de la historia, parece que todos a una prefirieron poner fin a sus vidas antes que caer en manos del opresor, pero quiรฉn sabe lo que realmente sucediรณ; cรณmo vivieron esos รบltimos dรญas, esas รบltimas horas. Cรณmo fueron convencidos, si es que lo fueron. Si acaso les dejaron otra opciรณn o si eligieron en libertad cuรกl debรญa ser su destino final.

    Nada podemos saber con certeza, tan solo creer o no lo que nos cuentan las lรญneas que escriben los que estudian, los que investigan, los que intentan con su buen hacer, iluminar los intrincados laberintos por los que se mueve ese pasado que queda a modo de testigo grabado en los libros. Relatos que ciertos o no quedan registrados, aunque siempre nos encontraremos a una minorรญa que se rebela ante la llamada historia ortodoxa para sacar del ostracismo a esa otra llamada heterodoxa, y que los mรกs doctos en tantas ocasiones repudian por no estar avalada por las mรกs brillantes mentes del momento.

    Esto es lo que pasa con Masada y con otros tantos lugares, con infinidad de sucesos, historias sesgadas, informaciรณn certera o errรณnea, contadas bien o mal, a sabiendas en ocasiones, relatos que se narran para apoyar unos fines, unos intereses que en la mayorรญa de las ocasiones distan mucho de ser nobles. En cualquier caso, cierto o no, lo ocurrido en Masada ha quedado registrado en ese pasado de la humanidad como un grito de libertad, la lucha de unas personas que de forma voluntaria deciden terminar con sus vidas antes de ser esclavas de un Imperio que los despreciaba.

    Aunque la verdad tal vez, nunca la sabremos, esto es lo que nos dicen ocurriรณ en un lugar llamado Masada, un baluarte que se tiรฑรณ de la sangre de unos hombres, mujeres y niรฑos que escogieron perder su vida antes que la libertad.


Masada fortaleza inexpugnable.

    Masada, Massada o Masadรก es el nombre romanizado que recibe la fortaleza donde ocurrieron, segรบn nos cuenta esa delgada lรญnea que separa en ocasiones la leyenda de la historia, unos sucesos que no dejaron indiferentes a una Roma acostumbrada a entrar a sangre y fuego en los lugares que conquistaban, dejando a su paso un reguero de dolor y muerte difรญcil de borrar de las mentes de los que sufrรญan el aguijรณn del Imperio en sus propias carnes. Su nombre en hebreo es ืžืฆื“ื” mtzuda, es decir, «fortaleza» si lo traducimos a nuestro idioma.

    Esta ciudadela se encuentra situada a unos 400 metros sobre el nivel del Mar muerto, un mar que se extiende por Israel, Palestina y Jordania, en una meseta en la zona oriental del desierto de Judea, aproximadamente a unos 5 kilรณmetros de Jordania. Llegar a esta fortaleza puede parecer casi imposible, ya que en las zonas mรกs accesibles nos encontramos con pendientes de mรกs de 50 metros, originalmente se encontraba rodeado por una muralla, donde uno de los lugares por el que se podรญa pasar era un angosto camino al que llamaban «el camino de la serpiente», con ese nombre ya nos podemos hacer una idea de la dificultad del sendero. Este serpenteante camino se encontraba en el lado oriental a unos 400 metros. En el lado occidental existรญa otro acceso natural llamado «camino de la Roca Blanca», que mide 100 metros. Estos eran los dos รบnicos acantilados para llegar a la cima.

    Si observamos atentamente la meseta, bien nos puede recordar la forma de una pirรกmide truncada, el largo es de 645 metros, mientras el ancho es de 315 metros, ocupando un total de mรกs de 9 hectรกreas.

    Hoy dรญa Masada es un importante yacimiento arqueolรณgico, en el que podemos encontrar restos de palacios y otras fortificaciones, situadas preferentemente en la cima de la meseta. Un lugar, como vemos, con una situaciรณn privilegiada, protegida por acantilados que daban una sensaciรณn de seguridad a los que tuvieron que refugiarse tras su escarpada orografรญa para al menos, intentar salvar sus vidas.

    Pero algo sucediรณ, porque tras los acontecimientos que pasaremos a narrar, Masada quedรณ completamente abandonada, deshabitada por siglos hasta que nuevamente en el siglo V el abad San Eutimio escogiรณ la cumbre de la meseta para edificar una pequeรฑa capilla, labor que emprende junto a su discรญpulo Domiciano. Una vez finalizadas las obras, el recinto, pasa a ser ocupado por un reducido grupo de monjes bizantinos. De momento todo iba bien, nada perturba la paz de unos hombres que habรญan encontrado en el lugar la paz que ansiaban sus almas, dedicados a sus quehaceres y lejos del mundanal ruido. Sin embargo, no les durรณ mucho esta tranquilidad, el paraรญso en el que vivรญan se les derrumbรณ con la llegada de los รกrabes en el siglo VII, despuรฉs de este suceso los estudiosos coinciden en decir que hacรญa la mitad del mencionado siglo, Masada dejรณ de albergar a seres humanos, quizรก dando tan solo cobijo a otras formas de vida. Ya en la รฉpoca de las Cruzadas, se piensa que de forma muy fugaz, podrรญa haber sido habitado por algunos de estos guerreros de la cruz.

    A partir de aquรญ, el baluarte que albergรณ a unos hรฉroes que desafiaron a la todopoderosa Roma, fue olvidada por varias generaciones. De esta manera, Masada dejรณ de existir y con ella su historia se borrรณ de la memoria de los pueblos. Pero a pesar de caer en el mรกs absoluto de los olvidos, de alguna forma se negรณ a que ese dejar de ser, fuese para siempre. Muda y silenciosa quedรณ la ciudadela hasta que en el amanecer del siglo XIX, concretamente en el aรฑo 1807, el explorador frisรณn Ulrich Jasper Seetzen la divisa en el horizonte durante un viaje que realizรณ por el Mar muerto, pero equivocadamente, piensa que se trata de una ciudad que aparece en la biblia y cuyo nombre es Zif, una localidad que se menciona en varios lugares de las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento), y que al parecer se encuentra ubicada en la regiรณn montaรฑosa de Judea. Habrรญa que esperar hasta el aรฑo 1838 para que Masada viese la luz, y serรญa gracias al teรณlogo y explorador estadounidense Edward Robinson y al tambiรฉn misionero estadounidense Eli Smith, quienes desde el oasis de Ein Guedi que estรก situado en la ribera oeste del Mar muerto, muy cerca de la buscada ciudadela y de Qumrrรกn, consiguen identificarla a travรฉs de su telescopio, el naturista y geรณgrafo Karl Ritter fue el encargado de corroborar que lo que tanto Robinson como Smith habรญan seรฑalado como Masada, era realmente la fortaleza buscada, una vez el lugar fue identificado con รฉxito muchos fueron los exploradores, arqueรณlogos y personas de diferentes disciplinas que se interesaron por Masada.

    Aquรญ me limitarรฉ a nombrar a algunos de ellos, quizรก a los mรกs relevantes, o si no al menos a los que la historia ha hecho un hueco entre sus lรญneas. Comenzarรฉ mencionando a uno de estos intrรฉpidos aventureros, Samuel Wolcott, un misionero de Estados Unidos que junto al pintor britรกnico William J. Tipping, no dudรณ en coronar la cima de la extensa meseta. El pintor ya tenรญa una reputaciรณn en su campo, por haber ilustrado la versiรณn inglesa de La guerra de los judรญos, del historiador Flavio Josefo. Por su parte, Wolcott tuvo el honor de ser el primero que describiรณ la fortaleza despuรฉs de dieciocho siglos, hay que destacar que los detalles en los que repara el misionero coinciden en su gran mayorรญa con los que diera Flavio Josefo. Posteriormente, en 1851, el arqueรณlogo francรฉs Fรฉlicien de Saulcy (cuyo nombre completo era Louis Fรฉlicien Joseph Caignart de Saulcy), conocido tambiรฉn como Felix de Saulcy, delineรณ con maestrรญa el primer plano de la ciudadela y de las fortificaciones de los romanos. Mรกs tarde Emmanuel Guillaume Rey, trazarรญa otros planos aรบn mรกs exactos que los diseรฑados en su dรญa por el francรฉs Saulcy, la fecha 24 de enero de 1858. Otro aventurero fue el reverendo inglรฉs Henry Baker Tristan, que decidiรณ ir al trรกgico lugar hasta en dos ocasiones, la primera en el aรฑo 1864 y la segunda siete aรฑos mรกs tarde, en 1871. El reverendo, al igual que hicieran los que fueron antes que รฉl, tambiรฉn se determinรณ a elaborar unos nuevos planos del lugar. Pero aรบn hay mรกs exploradores, en este caso el arqueรณlogo y militar Charles Warren que viajรณ a Masada en 1867, en este caso su interรฉs era estudiar los restos relacionados con el Sagrado Libro, la Biblia, sus estudios le llevaron a ser la primera persona en reconocer cuรกl era el llamado «Camino de la Serpiente». Pero fue el militar y explorador britรกnico Claude Reignier Conder, quien al visitar Masada en 1875, realizรณ una minuciosa descripciรณn de toda la zona, reconociendo el llamado «palacio colgante», mencionado por el historiador Flavio Josefo.

    Como vemos, muchas son las personas que se adentraron en ese mundo del pasado para, intentar al menos, redescubrir lo olvidado y silenciado por tanto tiempo, numerosos fueron los exploradores y arqueรณlogos que bucearon entre los restos para poder conocer mรกs de ese desolador paraje. En definitiva, estudiosos que รกvidos de saber, de encontrar lo que Flavio Josefo narrรณ, se dieron cita en los sucesivos aรฑos para revelar al mundo lo que por siglos las piedras callaron.

    Hoy dรญa, Masada no es solamente un emplazamiento que nos habla por medio de lo que los estudiosos siguen encontrando en la planicie, tambiรฉn se ha convertido en visita obligada de turistas que no dudan en recorrer la zona, quiรฉn sabe si dando rienda suelta a su imaginaciรณn y mediante esta, intentando reconstruir en sus mentes lo que pudo ocurrir en un lugar que vemos tan lejano en el tiempo. Seguramente el estar en un enclave tan impresionante, hace que cada persona de rienda suelta a su imaginaciรณn dando comienzo su particular aventura.

Como curiosidad, mencionar que fue en el aรฑo 1966 cuando Masada y sus alrededores fueron declarados Parque Nacional de Israel, por lo que pasรณ a formar parte de la Reserva Natural del Desierto de Judea en 1983, y si esto fuese poco, desde el aรฑo 2001, Masada es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Todo ello, como reconocimiento a un lugar que pasรณ a representar la libertad sin cadenas que todo ser humano merece, tanto en tiempos pasados como presentes.

    Masada, un grito sordo que todavรญa retumba como un eco no perdido en los oรญdos de la humanidad, siendo testigo de las sangrientas luchas que regaron las arenas del desierto.


Los comienzos.

    Como cualquier otro punto del vasto planeta, Masada tambiรฉn tuvo un principio, un comienzo que aunque lejano en el tiempo no deberรญa caer en el olvido.

    Antes de empezar, es obligado contar que todos los hechos que ocurrieron en Masada desde sus orรญgenes hasta su declive, han llegado hasta nosotros gracias al trabajo de un historiador judeorromano nacido en el siglo I, un erudito que descendรญa de sacerdotes y que pertenecรญa al importante movimiento de los fariseos. Como ya habrรก adivinado mรกs de un lector, hablamos de Tito Flavio Josefo, cuyo nombre original era Josรฉ Ben-Matityahu. Josefo aunque militar y diplomรกtico, tambiรฉn fue el lรญder de los rebeldes en Galilea en el aรฑo 66 d. C., tras ser apresado por los romanos por su implicaciรณn en la rebeliรณn llevada a cabo por los judรญos contra los invasores romanos, fue llevado a Roma ante Tito Flavio Vespasiano, a quiรฉn le profetizรณ que llegarรญa a ser emperador, cuando esto ocurriรณ, pasรณ a ser libre y en agradecimiento a Vespasiano por su protecciรณn adoptรณ su nombre. Autor entre otras obras de: La guerra de los judรญos, obra escrita en griego, donde de forma extensa y detallada narra principalmente la historia del antiguo Israel, comenzando por la conquista de Jerusalรฉn por el rey de Siria Antรญoco IV Epรญfanes en el aรฑo 164 a. C., hasta la conclusiรณn de la primera guerra judeorromana en el aรฑo 73 d. C., periodo en el que sucedieron los acontecimientos mรกs importantes que vamos a tratar a continuaciรณn.

    Evidentemente, como ocurre casi siempre, este autor tambiรฉn cuenta con detractores que opinan que Josefo no fue todo lo objetivo que se debe esperar de un historiador al narrar los acontecimientos que sucedieron en Masada. Alegando que cuando Masada cayรณ Josefo se encontraba en Roma, por lo que no pudo contar de primera mano lo ocurrido en la fortaleza, no obstante lo que sรญ parece cierto es que no dudรณ en entrevistar a los supervivientes, tambiรฉn usรณ las notas y lo que los propios oficiales le contaron de forma directa. Cierto o no, por mi parte, intentarรฉ ser lo mรกs fiel posible a lo que la historia nos cuenta sobre lo que pasรณ en este asentamiento. Pero antes de meternos de lleno en materia, creo que resultarรก de interรฉs situarnos, aunque sea un poco, en el contexto histรณrico que nos lleve a entender lo mejor posible el motivo de lo que sucediรณ en Masada.

    En un principio el reino de Judea era totalmente independiente, pero despuรฉs de una guerra civil y ayudado por Roma, Herodes I el Grande tras sitiar Jerusalรฉn consigue conquistarla en el aรฑo 37 a. C., a partir de aquรญ Herodes se convierte en un reyezuelo tรญtere al servicio de Roma. Poco a poco Roma pisa con mรกs fuerza, hasta conseguir que Judea se convierta en una provincia de este gran Imperio que pareciera ser incapaz de saciar su apetito, devorando todo lo en encontraba a su paso. Unas tres dรฉcadas despuรฉs de los acontecimientos que vamos a narrar, hacia el aรฑo 100, la provincia de Judea pasa a ser directamente gobernada por el Imperio.

    Los motivos por los que Judea pierde poco a poco su libertad son varios, entre ellos hay que tener en cuenta los continuos motines que se extendรญan por todo el paรญs fruto del descontento popular. Un pueblo cansado de sufrir en manos de los mรกs pudientes, de ver cรณmo eran brutalmente acribillados por unos impuestos que los sumรญan cada vez mรกs en la miseria, mientras las clases privilegiadas que incluรญa a la nobleza y a la casta sacerdotal, disfrutaban de unas injustas prebendas. Entre esa casta sacerdotal se encontraban los saduceos y los fariseos, dos movimientos de peso e importancia en el marco en el que nos encontramos, pero con ideologรญas diferentes en materia tanto polรญtica como religiosa, lo que hacรญa imposible su reconciliaciรณn. Ni que decir tiene que estos poderosos contaban con el apoyo de los funcionarios al servicio de Roma, al fin y al cabo estas gentes favorecรญan su causa.

    Aparte de los fariseos y los saduceos hubo otros movimientos polรญtico-religiosos que jugaron un papel mรกs o menos importante en esta historia. Uno de estos grupos fue el de la secta de los esenios, una comunidad asentada en el valle del desierto de Judea, concretamente en Qumrรกn, y que nos dejaron un valioso legado, Los Manuscritos del Mar Muerto, conocidos tambiรฉn como Rollos de Qumrรกn debido a que fueron hallados en las cuevas del mismo nombre a orillas del mar Muerto. Segรบn se nos cuenta el importante hallazgo fue realizado fortuitamente por unos pastores beduinos a finales del aรฑo 1946. Escritos mayormente en hebreo y arameo, aunque con algunas porciones en griego, se componen de un total de 972 manuscritos fechados entre los aรฑos 250 a. C. y 66 d. C.

    Como vemos las diferencias de clases y los problemas que todo esto conlleva, fueron cruciales para propiciar un caldo de cultivo que provocรณ que la mรกs mรญnima chispa prendiese una llama difรญcil de apagar.


Herodes I el Grande.

    Y asรญ llegamos a uno de los personajes que tuvieron cierta implicaciรณn en los albores de esta historia, un vasallo que no dudรณ en besar la sandalia del pie que le pisaba, con tal de asegurarse de permanecer en su trono. Como vemos, nada nuevo bajo el sol.

    Nuevamente, es el historiador Flavio Josefo el que nos narra cรณmo en un principio esta fortaleza fue construida por el Sumo Sacerdote Jonathรกn (no confundir con el que fuese uno de los hermanos de Judas Macabeo). Este sacerdote y rey ha sido identificado con el rey asmodeo Alejandro Janneo, que fue rey y Sumo Sacerdote de los judรญos del aรฑo 103 a. C. hasta el 76 a. C., siendo el menor de los hijos del tambiรฉn Sumo Sacerdote de Judea Juan de Hircano y hermano de Aristรณbulo I, todos pertenecientes a la familia de los asmodeos. Este prรญncipe de los asmodeos, se nombrรณ de forma poco ortodoxa Rey de los hebreos. Su reinado fue tirรกnico, lleno de intrigas, de luchas internas, un hombre cruel que se granjeรณ la enemistad de los fariseos, grupo por el que sentรญa una especial inquina. Uno de los motivos de esta aversiรณn era que los fariseos no lo aceptaban como rey por no descender de la Casa de David. Tanto era el odio que sentรญan por este usurpador, que en una ocasiรณn durante la sagrada Fiesta de los Tabernรกculos, los fariseos se atrevieron a maltratarlo fรญsicamente. Las represalias no se hicieron esperar y Janneo ordenรณ matar a seis mil fariseos.

    Pero volviendo al tema que nos ocupa, hay que dar gracias a los arqueรณlogos porque ellos son los que nos dan el nombre del constructor de Masada, al encontrar en algunas cisternas diferentes monedas y otros restos arqueolรณgicos que corroboran que Alejandro Janneo fue su fundador. Tiempos aquellos en los que esta ciudadela era un sencillo refugio, sin imaginar que tan solo un siglo mรกs tarde su nombre cobrarรญa gran importancia.

    Dejamos a Alejandro Janneo para avanzar unos aรฑos, a los tiempos cuando el general romano Pompeyo conquista Judea. Fue en el aรฑo 40 a. C. cuando Herodes I el Grande halla refugio en Masada huyendo de la invasiรณn de los Partos. Allรญ encuentra cobijo para su familia: su madre Cypros, Mariamne que era su prometida y para su hermana Salomรฉ. Una vez deja a su familia a buen recaudo, Herodes parte para Roma a la que pide ayuda contra los invasores partos y sus aliados los judรญos, cuyo lรญder era Antรญgono Matรญas, rey y Sumo Sacerdote de los judรญos, que ostentรณ el dudoso honor de ser el รบltimo de los Macabeos. Fue el general Pompeyo el que apresa a Antรญgono y a su padre Aristรณbulo II llevรกndolos a Roma en el aรฑo 63 a. C., aunque la suerte quiso que en el aรฑo 57 a. C. ambos pudiesen escapar y regresar a Judea, recuperando Antรญgono el trono. Finalmente, Herodes logra vencerlo, enviando al molesto rey a Marco Antonio para que le corte la cabeza.

    Como hemos dicho, mientras todo esto ocurrรญa la familia de Herodes se encontraba fuera de peligro en Masada, pero su situaciรณn pasรณ por momentos complicados al encontrarse asediados por los partos. Aunque es bien cierto que contaban con una tropa de unos 800 hombres a cuyo mando se encontraba su hermano Josรฉ. Pero todo se complica cuando debido a la duraciรณn del asedio las reservas de agua se agotan, tan extrema llegรณ a ser la situaciรณn que Josรฉ se dispone a emprender la huida con unos 200 hombres para buscar cobijo en el territorio de los nabateos. Sin embargo, quiรฉn sabe si fue el destino el que quiso que la misma noche en la que se disponรญa a escapar, una fuerte lluvia hizo que las cisternas antes casi vacรญas volviesen a estar repletas de agua, el vital lรญquido caรญdo del cielo les ayudรณ a resistir por mรกs tiempo.

    Una vez que Herodes acaba con Antรญgono, obtiene el apoyo de Marco Antonio y de Octavio quienes no dudan en llevarlo ante el Senado donde exponen cรณmo Herodes resistiรณ no solo a los partos, sino que tambiรฉn luchรณ contra el traidor Antรญgono, por todo ello consigue que le nombren rey de Judea. Despuรฉs de su nombramiento Herodes viaja a Masada para reunirse con su familia, que como hemos contado pasรณ por momentos complicadas durante el tiempo que durรณ el sitio de los partos. Pero el rey de Judea decide que lo mejor es fortificar Masada, edificando palacios, piscinas, baรฑos, cisternas... No construyรณ solo un lugar de recreo y esparcimiento, tambiรฉn se asegurรณ que fuese un sitio seguro que sirviese en un momento dado como seguro refugio. Herodes era plenamente consciente del odio que su pueblo le profesaba por diferentes motivos, entre ellos por ser idumeo, ser vasallo de Roma y haber aniquilado al รบltimo de los asmodeos. Con esta fortaleza, Herodes tambiรฉn querรญa protegerse del propio Marco Antonio de quiรฉn no se fiaba demasiado, sospechando que su amante Cleopatra podrรญa ordenarle que terminase con su vida.

    Para este rey Masada no serรญa solo un lugar de placer o de refugio, tambiรฉn se convertirรญa en el sitio idรณneo donde recibir a altos mandatarios a los que impresionarรญa con las fabulosas vistas que se divisaban desde la fortificaciรณn: el extenso mar Muerto, las majestuosas montaรฑas de Moab, el oasis de Ein Guedi, en definitiva podรญa dejar a sus invitados atรณnitos con la belleza del desierto de Judea. Una delicia para los sentidos.

    Concluimos con este personaje seรฑalando que Herodes el Grande se distinguiรณ por su afรกn constructor, en un intento quizรก de mejorar la ciudad. A los edificios pรบblicos hay que aรฑadir un gimnasio, un hipรณdromo e incluso un teatro, es decir, edificaciones para el placer de los que las utilizasen. Numerosas fueron las construcciones que realizรณ este rey de los judรญos, fortalezas, palacios... Pero la obra mรกs importante que acometiรณ el tetrarca fue si duda alguna, la reconstrucciรณn del templo de Jerusalรฉn y su complejo de edificios. La magna obra dio comienzo en el aรฑo decimoctavo del reinado de Herodes. Todo esto nos lo cuenta de nuevo Flavio Josefo, pero en esta ocasiรณn en otra de sus fundamentales obras: Antigรผedades Judรญas, concretamente en el libro XV, capรญtulo XI, secciรณn 1. Una obra de gran relevancia que este historiador escribiรณ en griego entre los aรฑos 93 y 94 de nuestra era. Donde narra todo lo acaecido desde la Creaciรณn del mundo, comenzando por el Gรฉnesis bรญblico, en el que se nos relata la creaciรณn de Adรกn, su historia; tambiรฉn Noรฉ y el Diluvio Universal; los sucesos del patriarca Abrahรกn, de su nieto Jacob que tuvo 12 hijos de donde descenderรญan las 12 tribus de Israel. Un primer libro que llega a su fin con la muerte de Isaac y que paso a paso nos lleva hasta la revuelta judeorromana del aรฑo 66 d. C., el levantamiento del pueblo contra Roma nos lo cuenta Josefo en ese รบltimo libro, el nรบmero XX. Esta obra se compone de un total de veinte libros, siendo los que van del XV al XVII los que se refieren a Herodes el Grande.

    Herodes el Grande, un hombre que dejรณ un legado, quiรฉn sabe si con la pretensiรณn de dejar una huella imborrable que lo encumbrase a la inmortalidad, que le hiciera formar parte de la historia para de esta forma no ser olvidado.


Menahem lรญder de la Revuelta de los judรญos.

    Ahora damos un salto en el tiempo y nos trasladamos al aรฑo 66 d. C., aunque Herodes ya habรญa muerto no pensemos que la tormenta pasรณ, porque lejos de amainar y debido a que el descontento popular crecรญa cada vez mรกs, esta se hizo mรกs virulenta.

    Pero sigamos con lo que nos cuenta el historiador judeorromano en La guerra de los judรญos, donde se nos narra que fue en el aรฑo 66 d. C. cuando se desatรณ la primera revuelta de los judรญos contra los invasores, que no eran otros que los romanos. Esta rebeliรณn judeorromana mรกs conocida como la Gran Revuelta Judรญa, fue la primera de tres, evidentemente hubo mรกs, pero estas fueron las mรกs importantes, abarcando las tres del aรฑo 66 d. C. al 73 d. C., en estas los judรญos de la provincia de Judea se levantaron contra Roma hartos de ser pisoteados por la bota imperial. Era una vez mรกs David contra Goliat. Pues bien, es en este aรฑo 66 d. C. que da comienzo la que serรญa la precursora de dos mรกs.

    A pesar de la supuesta desventaja, decidieron que ya era hora de plantar cara al invasor. Podrรญamos decir que muchos de los judรญos estaban organizados en diferentes grupos nacionalistas, calificados de radicales y fundamentalistas por aquellos que no compartรญan sus mรฉtodos. Uno de estos movimientos polรญtico-nacionalista era el de los zelotes, fundado por Judas el Galileo en el siglo I. Estos «celosos de Dios» deseaban una Judea libre del yugo romano, para lograr sus fines hacรญan lo que fuese necesario, sรญ tambiรฉn matar, no dudando en eliminar a los civiles que colaboraban de una u otra forma con el invasor. Por ello, hay quienes no vacilan en identificar a los zelotes como el primer grupo terrorista de la historia. ¿Exagerados? Podrรญa ser...

    Dentro de este movimiento existรญa una rama a la que se llamรณ sicarii (sicarios), aรบn mรกs violentos que los zelotes. Su nombre se debรญa a que sus hombres portaban guardado entre sus ropas una sica, es decir, un pequeรฑo puรฑal ligeramente curvo. Este grupo no solo atacaba a los romanos, al igual que hicieran los zelotes tambiรฉn tomaban serias represalias contra aquellos que simpatizaban con el opresor. Josefo narra que el Sumo Sacerdote Jonatรกn, fue el que tuvo el dudoso honor de ser el primero en morir a manos de este grupo.

    Preferรญan atacar en los dรญas festivos, que era cuando mayor cantidad de gente se agolpaba en Jerusalรฉn, de esta forma el caos que se formaba hacรญa que su huida fuese mรกs fรกcil. Hombres como Menahem ben Yair (hijo de Judas el Galileo), Eleazar ben Yair (sobrino de Menahem) y Simรณn ben Giora fueron sus lรญderes. Y es Menahem quien no duda en encabezar al grupo de rebeldes que tomando por sorpresa a la guardia romana consiguen capturar la fortaleza, encontrando todo un botรญn que les permitirรญa abastecer a sus 10.000 hombres. Allรญ encontraron armas y otras municiones, tambiรฉn hallaron unos almacenes llenos de comida, huertos de los que alimentarse, cisternas llenas del agua de lluvia. Es decir, pudieron surtirse de todo lo necesario para tomar la soรฑada Masada y pertrecharse en ella por tiempo. Aunque hay que decir que Menahem y los suyos no se pararon aquรญ, avanzaron hasta Jerusalรฉn aliรกndose con otros grupos rebeldes y consiguiendo entre todos expulsar al pueblo invasor de la sagrada ciudad.

    Todas estas victorias no sirvieron para que Menahem viese colmado su creciente ambiciรณn, que no era otra que la de ser proclamado rey y mesรญas. Cuando los otros movimientos adivinaron sus intenciones se volvieron contra los sicarios. El final de este lรญder y de sus hombres fue bien triste, una vez apresado fue torturado para posteriormente darle muerte, sufriendo muchos de sus seguidores el mismo destino. Aquรญ fue cuando Eleazar ben Yair toma el mando y se refugia con los supervivientes en Masada.

    Algo que hay que apuntar, y es que para los romanos estos sicarios eran simples asesinos que utilizaban la revuelta contra Roma para cometer sus fechorรญas. Es el propio Josefo quien cuenta que tras tomar Masada no fue a los romanos a los que se enfrentaron, mรกs bien lo que hicieron fue arrasar y saquear toda la regiรณn del mar Muerto, dando muerte a 700 personas. Claro que para algunos estudiosos lo que dice Flavio Josefo, no es del todo objetivo. En sus escritos muchos ven una clara inclinaciรณn a favorecer a los romanos, por ello tilda de todo lo peor a los atrincherados en Masada a los que de forma peyorativa llama sicarios.

    Pero la guerra no habรญa hecho mรกs que empezar, y los zelotes refugiados en la fortaleza hicieron de Masada su nuevo hogar, no dudando para ello en acomodarla a sus necesidades tanto las cotidianas como las religiosas. Este grupo no fueron los รบnicos que se refugiaron en Masada, gentes de otras sectas, de otros movimientos corren a buscar cobijo en este bastiรณn, entre ellos los Samaritanos que eran enemigos desde el principio de los tiempos de los judรญos; tambiรฉn los esenios acudieron a la ciudadela huyendo de la destrucciรณn. De esta forma nos podemos imaginar a una Masada que cada vez acogรญa a un mayor nรบmero de personas entre sus muros.


Templo de Jerusalรฉn.

    El sitio que sufriรณ Jerusalรฉn en el aรฑo 70 d. C., es un acontecimiento de gran importancia dentro de la primera guerra judeo-romana, por ello aunque sea a grandes rasgos hablaremos de este importante episodio que fue decisivo antes de la caรญda de Masada tres aรฑos mรกs tarde, es decir en el 73 d. C.

    Antes de entrar en materia, hay que recordar que el templo que fue destruido en el aรฑo 70 d. C. era el segundo. El Templo primitivo lo construyรณ el hijo que el rey David tuvo con Betsabรฉ, Salomรณn que serรญa el tercer y รบltimo rey del Reino Unido de Israel. Los tres monarcas que constituyeron este reino fueron: Saรบl, David y por รบltimo, Salomรณn.

    Este magnรญfico primer Templo, lugar de culto para el pueblo judรญo, sucumbiรณ en el aรฑo 587 a. C. a manos del rey de Babilonia Nabucodonosor II. Destrucciรณn que fue advertida por los profetas bรญblicos Jeremรญas y Ezequiel, aunque la realidad es que, como suele ocurrir, no les hicieron caso. Estas profecรญas podemos encontrarla en las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento), en los libros que llevan el nombre de los profetas, es decir en el libro de Jeremรญas y en el libro de Ezequiel. Posteriormente, una vez que el pueblo judรญo regresa de su cautiverio, Zorobabel se encarga de la reconstrucciรณn del sagrado lugar. Este segundo Templo, fue el que volviรณ a ser destruido en el aรฑo del que nos ocuparemos en las prรณximas lรญneas, es decir 70 d. C. A los curiosos decirles que, evidentemente al igual que el caso anterior para los creyentes, la destrucciรณn del Templo en el aรฑo 70 d. C, fue profetizada tiempo antes por el propio Jesรบs, el hombre en el que muchos vieron al Mesรญas prometido. Estas predicciones se encuentran por supuesto en la Biblia, principalmente en las Escrituras Griegas (Nuevo Testamento), para ello tendremos que pararnos en los evangelios que se encuentran al principio de esta secciรณn. Algunos de estos curiosos textos son: Mateo 23: 37-38; Mateo 24: 1-2; Marcos 13: 1-4; Lucas 19: 41-44. Pero especialmente curiosa resulta la profecรญa que aparece en Lucas 20: 21-24 aquรญ se nos dice:

«Pero cuando veรกis a Jerusalรฉn rodeada de ejรฉrcitos, sabed entonces que su desolaciรณn estรก cerca. Entonces los que estรฉn en Judea, huyan a los montes, y los que estรฉn en medio de la ciudad, alรฉjense; y los que estรฉn en los campos, no entren en ella; porque estos son dรญas de venganza, para que se cumplan todas las cosas que estรกn escritas. ¡Ay de las que estรฉn encinta y de las que estรฉn criando en aquellos dรญas! Porque habrรก una gran calamidad sobre la tierra, e ira para este pueblo; y caerรกn a filo de espada, y serรกn llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalรฉn serรก hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan».

    Aquรญ no pocos estudiosos han querido ver, la para algunos, extraรฑa retirada de Cestio Galo, algo que hizo que los cristianos que estaban al tanto de esta profecรญa dada por Jesรบs viesen la oportunidad para huir. En la obra Historia Eclesiรกstica, el obispo Eusebio de Cesarea narra cรณmo los cristianos que se encontraban tanto en Jerusalรฉn como en Judea hacen caso de la advertencia y aprovechan para buscar amparo en Perea.

    Despuรฉs de este parรฉntesis, la historia es la que nos marca como ocurrieron los hechos. En el ya mencionado aรฑo 66 d. C., los judรญos se levantan contra el invasor. Roma por su parte, no podรญa consentir tal acciรณn por lo que en un intento de apaciguar a los insurrectos se apresura a enviar a Judea al gobernador de Siria Cayo Cestio Galo. Aunque en un principio Galo consiguiรณ ganar la batalla de Beit She'arim, fracasรณ estrepitosamente a la hora de intentar tomar Jerusalรฉn. La humillaciรณn que sufriรณ fue total al ser vencido en Beth-Horon por Eleazar ben Simรณn. Este lรญder zelote consigue junto a sus leales derrotar la Legio XII Fulminata, se cree que alrededor de unos seis mil hombres fueron emboscados y muertos.

    El asedio a Jerusalรฉn durรณ poco, la retirada y derrota de Galo solo fue un respiro para los que confiados se quedaron en la ciudad. Como era de esperar, Roma no iba a dejar que los rebeldes saliesen victoriosos. Para ello el emperador Nerรณn nombrรณ a Tito Flavio Sabino Vespasiano, mejor conocido por todos como Vespasiano, para que acabase lo que su antecesor Galo no pudo. En esta ocasiรณn el astuto Vespasiano se mostrรณ cauteloso decidiendo no atacar de forma apresurada Jerusalรฉn, la capital de Judea se habรญa hecho fuerte y era mejor ir con suma prudencia.

    Pero cuando despuรฉs de diferentes intrigas el 9 de junio del aรฑo 68 d. C., Nerรณn decide suicidarse con la ayuda de un sirviente, y tras una sucesiรณn de emperadores que por diferentes causas duraron en ocasiones un suspiro, llega al poder Vespasiano, hombre curtido en mil batallas. Debido a este nombramiento y antes de partir para Roma, deja en manos de su primogรฉnito Tito Vespasiano la misiรณn de sofocar de una vez por todas la sublevaciรณn de los judรญos. Para conseguir tal objetivo, no cabe duda que la conquista de su capital, Jerusalรฉn, era fundamental.

    De esta forma en el aรฑo 70 d. C. el general Tito al mando de todo un ejรฉrcito puso sitio a la santa ciudad, que en esos momentos estaba con gran gentรญo debido a la celebraciรณn de la Pascua, una ocasiรณn que los invasores supieron aprovechar no tardando en levantar murallas, terraplenes de asalto, rodeando la ciudad de estacas puntiagudas, en definitiva tomando todas las medidas para que la gente allรญ congregada no pudiesen emprender la huida.

    Algo que jugรณ a favor de los romanos fue la divisiรณn existente entre las diferentes facciones, tal era la rivalidad que existรญa entre ellos que para causarse perjuicio unos a otros llegaron incluso a destruir los depรณsitos de alimentos, quizรก si no lo hubiesen hecho podrรญan haber resistido por mรกs tiempo el asedio. Tampoco permitieron, que los que en su desesperaciรณn viรฉndose acorralados por el enemigo, intentaron de alguna forma escapar de una ciudad que se habรญa convertido en una ratonera. A los que sorprendรญan en tal acciรณn los tachaban de traidores y, por lo tanto, eran ejecutados.

    Nos sigue contando Flavio Josefo que como era de esperar la hambruna comenzรณ a asolar la ciudad, muchos fueron los que perecieron por falta de alimentos, otros al no poder soportar mรกs los dolores que la inaniciรณn produce, se llevaban a la boca lo que cayese en sus manos por incomestible que pudiese parecer. Josefo llega a narrar un episodio que podrรญamos clasificar incluso de aberrante, nos cuenta como una madre en su locura llega a dar muerte a su propio hijo, siendo este luego cocinado para servir de alimento a la que en una ocasiรณn le diera la vida. Historias que nos narra este historiador, unas mรกs escalofriantes que otras, pero donde podemos hacernos, aunque sea una leve idea, del horror vivido por esas personas en la ciudad de la que aunque quisieran era prรกcticamente imposible salir con vida.

    No obstante en varias ocasiones el general Tito, viendo el horror en el que estaba sumida la ciudad propone a sus lรญderes llegar a un acuerdo para restablecer la paz, para desgracia de los sitiados todas son rechazadas vez tras vez por los cabecillas, hombres que estaban mรกs que dispuestos a luchar hasta la muerte. Pero no solo rechazaron la oferta de paz del general, tambiรฉn se encargaron de entorpecer los intentos que otros judรญos menos radicales y que querรญan terminar con esa locura aunque fuese claudicando ante Roma, estaban dispuestos a aceptar.

    Los audaces hombres seguรญan luchando intentando defender Jerusalรฉn, pero a pesar de su arrojo los caรญdos se contaban por miles. Josefo nos cuenta como Tito dejaba a sus soldados crucificar a 500 prisioneros diariamente. Cierto que los judรญos que quedaban en pie seguรญan defendiendo su ciudad con uรฑas y dientes, no obstante los romanos poco a poco la fueron conquistando. A su paso estos hijos de Roma encontraron una poblaciรณn enferma y hambrienta, pero esto no impidiรณ que tomasen su botรญn, no dudando en masacrar a todo el que se ponรญa en su camino, violando a mujeres sin distinciรณn de edad, robando lo que se les antojaba, en definitiva dejando un reguero de sangre, horror y muerte. El saqueo habรญa comenzado y no iban a parar, era el triunfo de los que se veรญan como vencedores.

    El golpe fatal, fue cuando a pesar de los esfuerzos que los judรญos hicieron por defender el Templo de David y Salomรณn, este cae finalmente siendo pasto de las llamas. Sigue siendo Josefo quiรฉn narra cรณmo esta acciรณn desobedecรญa lo que el general Tito ordenรณ, pero eran muchos los que sรญ querรญan terminar con este sรญmbolo de la adoraciรณn judรญa, serรญa como dar el golpe definitivo para terminar con una moral ya mermada. Fue un soldado, el que por cuenta propia, arroja una antorcha al interior del templo, esto hizo que el fuego se extendiese con suma rapidez. Aunque Tito quiso impedirlo no pudo, la exaltaciรณn de sus soldados era tal que en lugar de obedecer las รณrdenes de su general contribuyeron arrojando mรกs fuego, en poco tiempo el templo ardรญa como una tea, todo esto ocurrรญa ante los atรณnitos ojos de los judรญos que no daban crรฉdito a lo que estaban viendo, porque sabรญan que ya todo estaba perdido. Finalmente, es el propio Tito quien ordena que el templo sea totalmente destruido junto a otras construcciones de Herodes el Grande, dejando tan solo sin demoler tres torres del palacio del tetrarca. Tambiรฉn deja en pie, como testigo mudo de lo ocurrido el muro occidental del patio del templo, los arqueรณlogos piensan que estos restos bien se pueden corresponder con lo que conocemos como Muro de las Lamentaciones.

    En el saqueo del que fue objeto el templo, destaca la Menorรก y el Arca de la Alianza. El destino de la Menorรก fue ser llevada a Roma, un trofeo que se expuso en el Templo de la Paz y que segรบn se cree fue posteriormente robada por los vรกndalos, cuando en el 455 saquearon la ciudad. En cuanto a la suerte que corriรณ el Arca de la Alianza es incierto, unos dicen que desapareciรณ para siempre, otros que se encuentra a buen recaudo en algรบn lugar del planeta, apuntando algunos a Etiopรญa como el lugar que custodia el santo objeto, pero en realidad, quiรฉn sabe... Como recuerdo de este suceso, en Roma se encuentra el Arco de Tito, que fue construido en el aรฑo 82 d. C. por el emperador Domiciano tras la muerte de Tito, para conmemorar la victoria de su hermano mayor sobre Jerusalรฉn. En dicho arco se puede apreciar el saqueo del templo, tambiรฉn se puede observar a un grupo de soldados llevรกndose los objetos que para los judรญos eran tan sagrados, viรฉndose con claridad como la Menorรก y el Arca de la Alianza son llevados por varios hombres. Aunque lo material que se perdiรณ era algo de suma importancia para el pueblo judรญo, hubo otras pรฉrdidas muy preciadas para ellos y que desgraciadamente las llamas devoraron. Nos referimos a todos los archivos genealรณgicos, donde se encontraban registrados la descendencia tribal y familiar junto con los derechos de herencia. A partir de aquรญ imposible saber el linaje de la tribu mesiรกnica y sacerdotal. Sorprendentemente, Josefo relata que la segunda destrucciรณn sucede justo en el aniversario de la caรญda del primer Templo. ¿Simple casualidad?

    Al final Jerusalรฉn cae despuรฉs de cuatro meses y veinticinco dรญas de resistencia, del 3 de abril al 30 de agosto del aรฑo 70 d. C., sus habitantes aguantaron hasta que no pudieron mรกs. Josefo habla de 1.100.000 muertos por diferentes causas; 97.000 prisioneros de los que algunos fueron crucificados; otros enviados como esclavos a Egipto para trabajar en las minas hasta el fin de sus dรญas; otros murieron en los circos romanos divirtiendo a un pรบblico sediento de sangre. Para celebrar la victoria Roma no duda en acuรฑar una moneda, un sestercio de bronce donde en el anverso se encuentra la imagen del emperador Vespasiano; mientras que en el reverso puede leerse la leyenda IUDAEA CAPTA (Judea tomada), aquรญ tambiรฉn se puede ver la imagen de un general en postura amenazante, una palmera que es el sรญmbolo de la ciudad y la figura de una mujer sentada que llora desconsoladamente.

    La desolaciรณn de Jerusalรฉn se extendiรณ hasta el aรฑo 130, cuando el emperador Adriano funda una nueva ciudad a la que llama Aelia Capitolina, lo que provocรณ que nuevamente los judรญos se sublevasen y aunque momentรกneamente parecรญa que se iban a alzar con la victoria, finalmente fueron derrotados. Esto provoca una nueva diรกspora, un exilio que les impidiรณ volver a su tierra durante casi un siglo.

    El general Tito pensรณ que con la caรญda de Jerusalรฉn, la rebeliรณn judรญa habรญa llegado a su fin, pero se equivocรณ. Aรบn quedaban algunos rebeldes atrincherados en tres fortalezas que se encontraban en las inmediaciones de la orilla del mar Muerto. Dos de ellas, Maqueronte y Herodium cayeron rรกpidamente, en cuanto a la tercera ofrecerรญa tal resistencia que los romanos se vieron obligados a hacer pasar el lugar por un duro asedio. Y es que tras la caรญda de la ciudad, Eleazar ben Yair uno de los lรญderes rebeldes consiguiรณ escapar junto a otras personas leales a รฉl, encontrando refugio en Masada. Allรญ consiguieron hacerse fuertes por un tiempo.

Masada, el รบltimo bastiรณn.

    En esta ocasiรณn, Roma depositarรญa su confianza en el general Flavio Silva (Lucius Flavius Silva Nonius Bassus) para acabar con este รบltimo bastiรณn, quien al mando de la Legio X Freensis supervisรณ el asedio contra Masada en el aรฑo 73 d. C.

   Nuevamente, es Josefo quien nos narra todo lo que ocurriรณ en esta confrontaciรณn en su obra La guerra de los judรญos, siendo en el รบltimo libro, el VII, donde cuenta los รบltimos dรญas de Masada. Algo que no debemos olvidad, es que Josefo no fue testigo ocular de los acontecimientos que ocurrieron en la fortaleza, ya que en ese tiempo se encontraba en Roma, asรญ que lo que escribiรณ lo hizo a raรญz de los informes de los oficiales y a travรฉs de lo que los propios supervivientes le contaron. Segรบn narra Josefo, en Masada se hallaban atrincherados alrededor de 960 personas, entre hombres y mujeres de distintas edades, desde niรฑos a ancianos. El lรญder del grupo era el ya mencionado en varias ocasiones Eleazar ben Yair. Todos ellos no dudaron en enfrentarse a la todopoderosa Roma, en cualquier caso tampoco es que tuviesen muchas mรกs opciones, salvo la de rendirse, algo que no estaban dispuestos a hacer.

    En esta ocasiรณn Roma contaba para terminar con este รบltimo bastiรณn con Flavio Silva, รฉl serรญa el encargado de someter definitivamente a los rebeldes que quedaban. Silva contaba con una gran cantidad de hombres, se estima que entre 5.000 y 9.000 soldados se habรญan reunido para tomar la meseta, este nรบmero se verรญa incrementado por un nรบmero elevado de esclavos, muchos de ellos judรญos que se encargarรญan de atender a los legionarios y realizar cualquier trabajo que se les encomendase. Los zelotes allรญ refugiados sabรญan que se enfrentaban a una fuerza superior, la รบnica ventaja con la que contaban los habitantes de este รบltimo bastiรณn era lo escarpado del terreno, lo que les daba una sensaciรณn da falsa seguridad, y digo esto porque a Roma no le iba a parar esta fortaleza por muy inexpugnable que pudiese parecer. Para vencer a este baluarte contaba con la mejor maquinaria bรฉlica de todos los tiempos, una que a dรญa de hoy sigue causando asombro a los actuales historiadores. Tambiรฉn disponรญan, de una tรกctica militar que les habรญa hecho invencibles hasta el momento.

    El general Silva era el que ejercรญa el mando en la Legio X Fretensis, conocedor de la orografรญa del lugar sabรญa que un ataque directo habrรญa sido un error, por ello mandรณ rodear la fortaleza, para ello cercรณ Masada con ocho campamentos que servirรญan como alojamiento a sus hombres, tambiรฉn de esta forma se aseguraba de que ninguno de los sitiados pudiese huir sin ser visto y capturado. Otra tรกctica que utilizรณ, fue la de cortar el suministro de agua que llegaba a la ciudadela, obstruyendo los acueductos en un intento de vencerles al no tener el lรญquido elemento. Rendirlos por hambre iba a ser difรญcil, los rebeldes contaban con almacenes repletos de alimentos con los que podrรญan resistir por largo tiempo. Sus habitantes habรญan sabido adecuar Masada a sus necesidades.

    Nada hacรญa vacilar al ejรฉrcito romano lo mรกs mรญnimo, por lo que sin dar un paso atrรกs utilizaron todos los medios que tenรญan a su alcance para tomar Masada, para conseguir tal fin levantaron muros, torres de vigilancia, empleando para la fuerza bruta a los esclavos judรญos. En el margen del este levantaron una rampa, que debido a la dificultad que entraรฑaba tardaron en terminar siete meses. En esta rampa se dispondrรญa una torre de asalto. Curiosamente, Josefo no dice si mientras los romanos estaban construyendo esta rampa, fueron atacados de alguna manera por los que se encontraban en la fortaleza. Algunos historiadores creen que una de las razones por la que quizรก no atacaron, era porque Silva utilizรณ a esclavos judรญos. Los judรญos que estaban en Masada, no iban a matar a los hermanos que habรญan sido capturados por el invasor. Otros creen que la verdadera razรณn era que los atrincherados en Masada, no disponรญan de las armas adecuadas para frenar el ataque romano.

    En cualquier caso una vez concluida la rampa utilizaron la torre de asedio para colocar su maquinaria de guerra, los legionarios comenzaron a utilizar contra la fortaleza principalmente dos armas poderosas, el escorpiรณn y la balista. Los soldados tambiรฉn utilizaron un ariete para abrirse paso a travรฉs de la muralla, pero descubrieron que los hombres de Eleazar habรญan construido otra muralla alternando sucesivamente una capa de piedra y otra de madera, el resultado de esta obra era que absolvรญa las repetidas embestidas del ariete. Silva, viendo lo infructuoso del esfuerzo, no tardรณ en ordenar a sus soldados que prendiesen fuego a la muralla, pero el fuerte viento que comenzรณ a soplar del norte puso en peligro la maquinaria del ejรฉrcito romano, hasta que un inesperado cambio de direcciรณn hizo que la suerte favoreciese a los romanos. Los rebeldes que ya cantaban victoria, cayeron en el desรกnimo por creer que su Dios les habรญa dado la espalda.

    Eleazar y sus hombres sabรญan que era cuestiรณn de tiempo que entrase el ejรฉrcito invasor sembrando el caos, la muerte y el dolor entre los suyos. En cuanto a intentar huir, era algo completamente imposible sin ser apresados por los romanos. El general Silva se habรญa asegurado de que esto no ocurriese, haciendo que sus hombres custodiasen la muralla para evitar que los judรญos abandonasen el lugar. Los refugiados en la fortaleza entendieron que el fin se acercaba. Eran conscientes de que su final serรญa terrible, sabรญan el destino que les esperaba a cada uno de ellos si eran capturados con vida. Las mujeres y las niรฑas, serรญan brutalmente violadas de forma consecutiva por los vencedores hasta encontrar la muerte a manos de sus violadores, todo esto a la vista de sus esposos y padres que impotentes no podrรญan hacer absolutamente nada para auxiliar a sus hijas y esposas; el destino de los hombres, de los niรฑos tampoco se presentaba halagรผeรฑo, serรญan esclavos el resto de sus dรญas en las minas de sal o metal, sitios realmente espantosos de donde era imposible salir con vida, donde cada dรญa era un suplicio.

    Por ello Eleazar ben Yair, esa misma noche, no dudรณ en reunir a sus leales y dirigiรฉndose a ellos como tan solo un lรญder sabe hacer, les exhortรณ a quitar la vida a sus mujeres, a sus hijas, a sus hijos, a cada miembro de sus familias antes que dejarles caer en las manos de los romanos. Sus sentidas palabras segรบn han llegado a nosotros dicen asรญ:

«Valientes hermanos: hace tiempo hemos llegado a un acuerdo de no someternos a los Romanos, como tampoco a otras fuerzas que quieran dominarnos.
Solo ante Dios nos rendimos; solo ร‰l gobierna al hombre con la justicia y la verdad. Ha llegado la hora de realizar nuestras aspiraciones sin caer en la ignominia. Cansados de la esclavitud, no elijamos otra con terribles castigos. Este serรก nuestro destino si caemos vivos en manos de los romanos. Fuimos los primeros en rechazarlos y seremos los รบltimos en combatirlos. Pienso que Dios hizo justicia con nosotros al otorgarnos la posibilidad de caer y morir como hรฉroes libres. Estรก en nuestras manos el poder elegir una muerte heroica, nosotros junto a nuestros queridos. No podrรก nuestro enemigo impedirlo a pesar de su anhelo de apresarnos vivos. Tampoco nosotros podemos apresarlos, por lo tanto, mueran nuestras mujeres antes de ser profanadas, mueran nuestros hijos antes de experimentar la esclavitud, que felices seremos llevando nuestra independencia hasta los sepulcros y destruyendo con el fuego la fortaleza y todo lo que dentro de ella se encuentra.
Doloridos y apesadumbrados quedarรกn los Romanos al no podernos atraparnos vivos y al comprobar que no gozarรกn del botรญn ni del pillaje. Solo provisiones les dejaremos como testigos de que no por hambre ni por falta de alimentos encontramos la muerte, sino que fue una acciรณn premeditada, prefiriendo una muerte de libres a una vida de esclavos. Vayamos a la muerte antes de ser esclavos del enemigo. ¡Libres quedaremos al abandonar este mundo, nosotros! ¡Nuestras mujeres y nuestros hijos!».

    Despuรฉs de este memorable discurso se planeรณ con sumo cuidado como se quitarรญan la vida, hay que tener en cuenta que la ley judรญa prohรญbe el suicidio, por ello se decidiรณ que cada cabeza de familia debรญa dar muerte a su propia familia, luego se eligiรณ por sorteo a diez hombres que serรญan los encargados de matar a los demรกs. De los diez que quedaban con vida se volviรณ a elegir a uno que serรญa el que matarรญa a los otros nueve. El superviviente fue el encargado de incendiar la fortaleza, poniendo cuidado de no incendiar los almacenes de alimentos para mostrar a los romanos que no lo habรญan hecho por no tener quรฉ comer. La muerte de este รบltimo valiente, ya podemos imaginarla.

    Amanecรญa cuando las legiones entraron en Masada dispuestas a masacrar a sus habitantes, a divertirse con su sufrimiento, pero cuรกl serรญa su sorpresa al observar atรณnitos un montรณn de cadรกveres, el silencio y el fuego lo envolvรญa todo dando al lugar un aspecto sepulcral. Si seguimos haciendo caso a Josefo de los casi 960 habitantes solo se salvaron siete personas: una anciana, y una mujer que era familia de Eleazar que junto con sus cinco hijos se habรญa refugiado en las galerรญas subterrรกneas. Estos supervivientes, fueron los que posteriormente contaron todo lo ocurrido en Masada. La historia nos cuenta que los romanos, conmovidos por lo que vieron y por lo que estos testigos oculares les contaron, perdonaron la vida a las dos mujeres y a los cinco niรฑos.

    Sobre cuรกndo cayรณ definitivamente Masada hay discrepancia, quizรก la opiniรณn mรกs aceptada es que este รบltimo bastiรณn fue tomado a mediados del mes de abril del aรฑo 73 d. C., otros apuntan como la fecha el 31 de marzo del aรฑo 74 d. C. Sea una fecha u otra, o quiรฉn sabe si ni una ni otra, lo que sรญ fue cierto es que esta conquista supuso el fin de la primera guerra judeo-romana. No obstante Roma deja una guarniciรณn en Masada hasta principios del siglo II. Pero a pesar de que por fin se tomรณ este รบltimo baluarte, las verdaderas razones por las que esta guerra se desatรณ, no fueron resueltas por lo que en los prรณximos siglos los levantamientos seguirรญan ocurriendo.


La controversia.

    Antes de seguir adelante, creo que es justo mencionar que aparte de Josefo hubo otros autores que nos hablaron de Masada. Entre ellos el autor clรกsico Estrabรณn, que como sabemos no solo fue un destacado geรณgrafo sino tambiรฉn un historiador griego; tambiรฉn el que fuera escritor, naturalista y militar latino Plinio el Viejo hace referencia a esta meseta en algunos de sus escritos. Dicho esto, vamos a ver como todo lo contado por el historiador Flavio Josefo no es compartido en la actualidad por algunos estudiosos, su argumento es que las investigaciones arqueolรณgicas hacen pensar que Josefo no fue del todo imparcial al contar su historia. Tanto es asรญ, que se comienza a dudar si realmente el suicidio colectivo que narra este historiador ocurriรณ realmente.

    Hay que tener en cuenta, que si leemos con atenciรณn lo escrito por Josefo podemos observar que no parece ser objetivo. En todo momento, podemos leer como habla de los sitiados, refiriรฉndose a ellos como sicarios, es decir, como ladrones, asesinos, gente mala y perversa; diciendo que Eleazar ben Yair lรญder de la resistencia, era una persona tirana, capaz de las mayores maldades. Quiรฉn sabe si Josefo se sentรญa obligado a hablar asรญ de los suyos, al encontrarse bajo la protecciรณn de Roma.

    Pero sigamos, junto al tema del suicidio que como hemos dicho no estรก claro para algunos, nos encontramos con otra cuestiรณn, porque ciertos expertos creen que la rampa jamรกs fue terminada, si esto fuese cierto, todo lo narrado sobre la lucha en la torre y lo contado sobre cรณmo los soldados utilizaron el ariete para intentar derrumbar la muralla, no habrรญa ocurrido. Claro que la cuestiรณn serรญa, ¿por quรฉ Josefo inventarรญa algo asรญ? O tal vez, no lo inventรณ, simplemente se limitรณ a escribir lo que los testigos le contaron.

    Por supuesto, hay que tener en cuenta la opiniรณn de los que han estudiado en profundidad este tema, por ello voy a citar a algunos. Uno de ellos, es el arqueรณlogo y antropรณlogo Joe Zias, que junto al mรฉdico forense Azriel Gorski, defiende que algunos de los restos humanos encontrados en la fortaleza no son de judรญos, sino que pertenecen a romanos de una รฉpoca anterior a la revuelta protagonizada por los judรญos. Para llegar a esta conclusiรณn, se basan en los diferentes estudios a los que han sido sometidos los restos hallados. Joe Zias, aรฑade que teniendo en cuenta las evidencias, no se han encontrado tampoco pruebas concluyentes de que los judรญos allรญ refugiados se suicidasen; sin embargo, en todo esto discrepa el investigador Ehud Netzer, quien asegura que la arqueologรญa apoya y demuestra lo narrado por el historiador Flavio Josefo.

    Como siempre voces discordantes, unas a favor y otras no tanto. ¿Quiรฉn tiene razรณn? Quizรก todos a su manera, quizรก ninguno, cierto que algunos ven en Josefo a una persona nada imparcial, pero esto no quiere decir que mintiese, tal vez se limitรณ a contar lo mejor que supo lo que le contaron. Sabemos por experiencia que no siempre lo que nos cuentan, ni tan siquiera lo que vemos o creemos ver o sentir, tiene que coincidir con lo que verdaderamente ha ocurrido. La verdad de lo que sucediรณ, solo lo saben los que fueron protagonistas directos de los sucesos que pasaron en Masada, el รบltimo baluarte.

    Como curiosidad, y para terminar, mencionar que desde que se instaurรณ el Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, Masada se convierte no solo en un lugar de peregrinaje, en su cima es donde los jรณvenes soldados se dan cita portando antorchas para iluminarse en la noche. Estos reclutas, en una solemne ceremonia, declaran pรบblicamente su lealtad al estado al grito unรกnime de: ¡¡¡MASADA NO VOLVERร A CAER!!!



POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2024

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๐‘ฎ๐’Š๐’๐’๐’†๐’” ๐’…๐’† ๐‘น๐’‚๐’Š๐’” ¿๐‘บ๐’‚́๐’…๐’Š๐’„๐’ ๐’‚๐’”๐’†๐’”๐’Š๐’๐’ ๐’…๐’† ๐’๐’Š๐’̃๐’๐’”?

๐‘ช๐’๐’๐’„๐’†๐’‘๐’„๐’Š๐’́๐’ ๐‘จ๐’“๐’†๐’๐’‚๐’. ๐‘ท๐’Š๐’๐’๐’†๐’“๐’‚ ๐’…๐’†๐’ ๐’‡๐’†๐’Ž๐’Š๐’๐’Š๐’”๐’Ž๐’ ๐’†๐’ ๐‘ฌ๐’”๐’‘๐’‚๐’̃๐’‚.

๐‘ฉ๐’†๐’๐’•๐’‚๐’๐’†: ๐‘ญ๐’–๐’†๐’ˆ๐’ ๐’š ๐‘ณ๐’–๐’›.