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Supervivientes del destacamento de Baler fotografiados el 2 de septiembre de 1899.

Hay algunos acontecimientos que merecen ser recordados, algunos por heroicos, otros por contradictorios. Aunque en ocasiones la valentรญa y el sin sentido, van de la mano. Aquรญ voy a contar uno de esos sucesos que por su importancia han quedado registrados en los anales de la historia. La tragedia de unos hombres, que por patriotismo, sentido del deber, o a saber quรฉ, se negaron a rendirse aun cuando la evidencia les decรญa que todo estaba perdido. Una decisiรณn que algunos pagaron con su propia vida.

    Por ello narrarรฉ lo que les ocurriรณ a unos audaces que lucharon por una Espaรฑa que se desmoronaba, dando sus vidas por aquellos que aclamaron su proeza, pero que al pasar el tiempo fueron olvidados por un paรญs de escasa memoria. Aguantando penurias por unos ideales que equivocados o no pagaron, los que sobrevivieron, con secuelas de por vida. ¿Pero acaso la defensa de un ideal merece tanto sufrimiento? Estos valientes, estos hรฉroes, estos locos... fueron llamados «los รบltimos de Filipinas».

    Pero antes de comenzar este relato, lo mejor serรก ponernos en situaciรณn.


El fin de un Imperio.

    El azaroso siglo XIX da sus รบltimos coletazos cuando Espaรฑa intentaba, no sin esfuerzo, conservar algunas de las islas que le quedaban en el Ocรฉano Pacรญfico, aunque ya como ocurriera con Cuba y Puerto Rico, tambiรฉn en este caso perdiรณ la jurisdicciรณn. Algo a lo que los historiadores dieron en llamar el «Desastre del 98».

    Filipinas y Guam, eran los รบltimos territorios que Espaรฑa mantenรญa en este ocรฉano, aferrรกndose a ellos por no querer abandonar lo que todavรญa les quedaba, quizรกs aรฑorando el Gran Imperio que un dรญa fue. El Imperio Espaรฑol, un sueรฑo que se iba haciendo aรฑicos por la ineptitud de unos polรญticos, que no quisieron o no supieron hacerlo mejor. El gigante espaรฑol se debilitaba, las colonias que todavรญa les quedaban lo sabรญan y no iban a desaprovechar la posibilidad de conseguir la ansiada independencia, algo que en breve ocurrirรญa. El llamado «lago espaรฑol» pronto dejarรญa de serlo.

    Filipinas, un reducto que Espaรฑa no deseaba perder, pero los lugareรฑos querรญan gobernarse a sรญ mismos, por ello en esos inciertos aรฑos que formaban parte del siglo XIX, las revueltas entre el ejรฉrcito de Espaรฑa y los nativos era algo comรบn.

    Es aquรญ donde debemos desviar la mirada hacia la sociedad secreta filipina llamada Katipunan, fundada por Andrรฉs Bonifacio y cuya intenciรณn consistรญa en librar a Filipinas del mandato espaรฑol. Fue en 1896 que se alzan contra el gobierno colonial de Espaรฑa, no obstante cuando el aรฑo 1897 llegaba a su fin, se consiguiรณ una alianza que daba por zanjada las diferencias, o al menos eso parecรญa. Como parte de este acuerdo los cabecillas de la revoluciรณn, entre los que se encontraba el general y polรญtico filipino Emilio Aguinaldo Famy, lรญder independentista que luchรณ contra Espaรฑa en 1898, fueron desterrados encontrando refugio en Hong Kong.

    Ahora estamos en 1898, Cuba sigue siendo Espaรฑola, aunque como veremos no por mucho tiempo. Aquรญ entra en juego Estados Unidos, que con el pretexto de salvaguardar los intereses de los compatriotas que se encontraban en las islas, manda a la capital de esta al acorazado Maine, toda una maniobra perfecta con la que pretendรญa coaccionar a Espaรฑa para que les vendiese no solo Cuba, tambiรฉn Puerto Rico.

    Con total descaro y haciendo caso omiso a lo que la diplomacia manda, el buque de guerra Maine entra en La Habana el dรญa 25 de enero de 1898 sin dar ningรบn tipo de aviso, algo totalmente inadmisible tanto en tiempos pasados como presentes. Pero fue dรญas despuรฉs el 15 de febrero del mismo aรฑo, cuando eran las 21:40 de la noche que una fuerte explosiรณn destruye el barco ocasionando que de los 355 tripulantes que habรญa en ese momento a bordo del acorazado, 254 hombres falleciesen; tambiรฉn murieron dos oficiales.

    Evidentemente, se abriรณ una investigaciรณn para intentar aclarar lo sucedido, algo que hicieron cada paรญs por su lado al no poder, por razones obvias, colaborar juntos. De este modo, mientras Espaรฑa concluyรณ que la explosiรณn no habรญa sido provocada y que ocurriรณ desde el interior, Estados Unidos decรญa todo lo contrario, que habรญa sido intencionada y desde el exterior. El tiempo y posteriores investigaciones darรญan la razรณn a Espaรฑa. Pero en las fechas que nos ocupan, Estados Unidos no estaba dispuesta a reconocer su error, quizรก en una perfecta artimaรฑa para desencadenar una guerra que a todas luces parecรญan querer desatar.

    Ni las indagaciones que se hicieron sobre lo ocurrido, ni el que Espaรฑa negase cualquier tipo de implicaciรณn sirviรณ de nada, Estados unidos culpaba a nuestro paรญs de lo sucedido. En esto, la prensa estadounidense no hizo mรกs que echar leรฑa al fuego por medio de una serie de artรญculos a cuรกl mรกs sensacionalista, donde se condenaba a Espaรฑa del desastre, ni que decir tiene que la inmensa mayorรญa de sus ciudadanos creyeron semejante patraรฑa.

    Esto motivรณ que Estados Unidos aprovechase para exigir que Espaรฑa abandonase Cuba, a lo que se negaron alegando no tener nada que ver con lo que le pasรณ al Maine y advirtiรฉndoles que si no se retiraban entrarรญan en guerra. Asรญ fue cรณmo con la excusa del hundimiento de este acorazado comienza la Guerra Hispano-Estadounidense, una confrontaciรณn que comenzรณ con Cuba para luego extenderse a Puerto Rico, Guam y Filipinas.

    Sin embargo, en la batalla de Cavite, que tuvo lugar el primer dรญa de mayo de 1898 en la bahรญa de Manila, Estados Unidos se alza con la victoria, de forma que a Espaรฑa muy a su pesar no le queda otro remedio que a finales del mes de julio negociar la paz. Siendo el 10 de diciembre de 1898 cuando se firmรณ el Tratado de Parรญs, donde se concluรญa que Espaรฑa abandonase de forma definitiva Cuba, obteniendo esta su independencia. En cuanto a Puerto Rico, Guam y Filipinas fueron compradas a Espaรฑa por 20 millones de dรณlares. Con este tratado podemos decir que el Imperio Espaรฑol llegรณ a su fin, dando lugar al nacimiento de un gigante llamado Estados Unidos.

    Despuรฉs de estos sucesos, Aguinaldo y sus hombres sintiรฉndose fuertes por estar respaldados por sus nuevos amigos, quienes no dudan en armarlos, regresan a Filipinas. La revoluciรณn seguรญa su curso, pero esta vez contaban con un poderoso aliado llamado Estados Unidos, o al menos eso es lo que creyeron.

    Mientras tanto, los hombres que se encontraban en Baler no sabรญan nada de lo que habรญa pasado, ignoraban la guerra que habรญa tenido lugar entre su paรญs y Estados Unidos, asรญ como el Tratado que se habรญa firmado. La aislada zona en la que se encontraban no facilitaba que la comunicaciรณn fluyese, de forma que permanecรญan ajenos a lo que ocurrรญa al otro lado del mar.


Un lugar llamado Baler.

    La historia nos cuenta que este lugar fue fundado en el aรฑo 1609 bajo el nombre de Kinagunasan, siendo este municipio filipino arrasado casi en su totalidad en 1735 por un tsunami dejando una gran cantidad de muertos, pocos sobrevivieron a esta catรกstrofe. Los que lo hicieron marcharon para reconstruir el poblado, pero en esta ocasiรณn se alejaron de la costa, buscando una mayor seguridad se asentaron mรกs al sur.

    Baler se encuentra a unos 200 km de la capital filipina, Manila. En el aรฑo 1897 el municipio se encontraba situado en la provincia de Nueva ร‰cija, nombre que se puso en honor al pueblo sevillano de ร‰cija. Nueva ร‰cija estรก a 232 km al este de la isla de Luzรณn, la isla mรกs grande de las Filipinas. En las fechas en las que nos encontramos podรญa contar con unos 2000 habitantes. Una zona que se encontraba bien protegida por la naturaleza, espesos bosques donde solo los que los conocรญan penetraban sin dificultad, a esto se sumaba una cadena montaรฑosa que hacรญa que a Baler no fuese fรกcil llegar.

    Es aquรญ es, en este aรฑo de 1897, donde esta historia arranca, porque fue en este aรฑo cuando en el mes de octubre 50 hombres al mando del teniente Josรฉ Mota, que contaba tan solo 19 aรฑos, eran atacados por los rebeldes muriendo 10 soldados. El joven teniente desesperado pensando que en esta escaramuza habรญan muerto todos sus hombres decide quitarse la vida. El teniente Mota y sus hombres se dieron cuenta de que el lugar mejor preparado para refugiarse debido a la solidez que presentaban los muros era la Iglesia, de unos 300 metros cuadrados, de San Luis de Tolosa. Recordemos que aรฑos antes todo habรญa quedado arrasado por un terrible tsunami, por lo que los tabiques se habรญan reforzado especialmente. Aquรญ es donde los que sobrevivieron al ataque, se resguardan a la espera de que lleguen refuerzos de Manila.

    La esperada ayuda llega, se trataba de la Compaรฑรญa del 2ยบ Batallรณn de Cazadores al mando del capitรกn Jesรบs Roldรกn Maizonada, cien hombres que con dificultades logran tomar el pueblo estableciendo un perรญmetro de seguridad y haciendo de la iglesia su cuartel. Aquรญ es donde tras el pacto de Biak-na-Batรณ, el revolucionario Aguinaldo marcha propiciรกndose un ambiente de aparente paz, calma que no durรณ demasiado, ya que el 11 de enero el capitรกn Roldรกn perdiรณ a dos hombres y otros seis fueron heridos en una refriega. Esto hizo que el 23 de noviembre de 1898 llegaran 400 hombres al mando del comandante Gรฉnova Iturbe, para que los rebeldes que quedaban depusiesen las armas.

    Posteriormente a mediados de febrero de 1898 se decide enviar otra guarniciรณn que reemplazarรญa a la que ya estaba allรญ, compuesta por una cincuentena de hombres, entre ellos se encontraba el teniente Juan Alonso Zayas, tambiรฉn estaba el teniente Saturnino Martรญn Cerezo, el teniente Rogelio Vigil Quiรฑones que era mรฉdico, un comandante y el capitรกn Enrique de las Morenas y Fossi, que estaba al mando. Entre los soldados se hallaban 12 hombres que habรญan sobrevivido al asedio del malogrado teniente Mota. Todos ellos pensaban que su estancia no superarรญa los 4 meses, por lo tanto, las provisiones que trajeron eran solo para ese tiempo.


Comienza el infierno.

    El sitio de Baler dura 337 dรญas, desde el 30 de junio de 1898 al 2 de junio de 1899, siendo 57 los hombres que se negaron a rendirse ante los insurrectos. Hombres que por su valรญa, creencias, honor y coraje quedaron en ese รบltimo reducto de lo que fuese en otro tiempo el Imperio Espaรฑol, militares que alejados de toda noticia no supieron lo que ocurrรญa entre Espaรฑa y Estados Unidos, no supieron nada del Tratado de Parรญs. Valientes que resistieron hasta el final. Estos fueron los llamados, «Los รšltimos de Filipinas».

    Una patrulla formada por un capitรกn, dos tenientes de infanterรญa, un teniente mรฉdico, mรกs tres sanitarios, de los cuales uno era cabo, otro era espaรฑol y otro filipino, tambiรฉn cuatro cabos, un corneta y cuarenta y cinco soldados. En total 57 militares, hombres que resistieron hasta que las fuerzas le flaquearon para seguir aguantando aun cuando estas fallasen. Unos hรฉroes escasamente recompensados, cayendo luego en el olvido. Como no podรญa ser de otra forma, porque ya sabemos que los que tienen dinero se libran de estos conflictos, casi todos provenรญan de familias humildes. Entre ellos nos encontramos con las mรกs variadas de las ocupaciones, algo que durante el largo encierro les fue de utilidad, agudizando su ingenio para poder resistir durante el largo y duro asedio. Entre esta modesta gente nos encontramos con zapateros, herreros, cocineros, cerrajeros y otras tantas nobles profesiones que tanto desprecian los poderosos, pero que les son imprescindibles para vivir.

    Gracias a la destreza de estos hombres su estancia, siendo mala, no fue todavรญa peor. El ingenio, el conocimiento de determinada profesiรณn les posibilitรณ construir un pozo, lo que fue un verdadero alivio, al menos tendrรญan garantizado el abastecimiento de agua. Tambiรฉn hicieron un horno, unas letrinas donde hacer las necesidades, algo fundamental para mantener el lugar lo mรกs limpio posible. En definitiva los diferentes oficios a los que pertenecรญan estas personas les permitiรณ dignificar, aunque solo fuese un poco, su estancia en ese infierno.

    Seguimos en el aรฑo 1898, se respira una aparente tranquilidad, no obstante los militares espaรฑoles llevan suministros a la iglesia, viendo como lo hicieron con anterioridad sus compaรฑeros que era el lugar mรกs seguro para, si hiciese falta atrincherarse. Pero la calma era tan solo el preludio que precede a la tormenta. El dรญa 26 de junio los espaรฑoles divisan diferentes fuegos que provenรญan del pueblo, por precauciรณn deciden guarecerse en la iglesia no bajando la guardia. Al dรญa siguiente descubren que de los 2000 habitantes no queda ninguno, todos se habรญan marchado.

    El capitรกn Las Morenas, sospechando que la huida de los habitantes del pueblo fuese el anuncio de un inminente ataque por parte de los filipinos, ordena que todos los hombres se refugiasen en la iglesia, preparรกndola para resistir en caso necesario. Cierto es que contaban con bastante municiรณn, pero les preocupa no estar bien abastecidos de agua y comida. Afortunadamente, el problema del agua se resuelve gracias al teniente Martรญn Cerezo, que tras insistir tenazmente y llevando la contraria a quienes pensaban que no conseguirรญa su objetivo, logra que se construya un pozo. Felizmente, despuรฉs de un duro trabajo ven sus esfuerzos recompensados al obtener el vital lรญquido. El problema del agua queda asรญ zanjado gracias a la cabezonerรญa de este extremeรฑo.

    En estas estaban intentando resolver de la mejor forma que podรญan los problemas que les surgรญa con los escasos medios que tenรญan a su alcance, cuando el 30 de ese mismo mes son atacados sin previo aviso por los rebeldes, en esta escaramuza que los espaรฑoles consiguen repeler, el cabo Jesรบs Garcรญa Quijano resulta herido por arma de fuego en un pie. A partir de entonces es cuando podemos decir que comienza el verdadero asedio, una fecha que no deberรญa ser olvidada, la del 30 de junio de 1898. Dรญa en que los militares espaรฑoles toman la decisiรณn de parapetarse en la iglesia, convirtiรฉndose en refugio y prisiรณn a un mismo tiempo.

    Pero mรกs pronto que tarde se producen las primeras deserciones, quiรฉn sabe los motivos, desesperaciรณn, sentirse atrapados, la escasez de alimentos, no tener la esperanza de salir con vida... habrรญa que ponerse en la piel de estos hombres para intentar entender sus causas, el motivo que los llevรณ a tomar esta decisiรณn, lo cierto es que lo hicieron con la agravante de informar a los enemigos de cuรกl era la situaciรณn real que se vivรญa tras los muros.

    Calixto Villacorta era el cabecilla de los filipinos, que en un intento de conseguir la rendiciรณn de la guarniciรณn espaรฑola envรญa a dos franciscanos espaรฑoles que no consiguieron su objetivo. Las Morenas se niega a claudicar ordenando que ambos pรกrrocos no regresen con los insurgentes. De momento asรญ queda todo, pero mientras tanto lamentablemente la enfermedad comenzรณ a cobrarse vidas, entre ellas la del capitรกn Enrique de Las Morenas, que morirรญa de beriberi; la del teniente Juan Alfonso Zayas, que fallecerรญa de la misma enfermedad y la de 14 soldados, otros 2 morirรกn a manos de los filipinos, a esta cifra hay que sumar la muerte del pรกrroco Gรณmez Carreรฑo. En total 19 personas. Todos sin excepciรณn fueron enterrados con honores en la iglesia. Ni que decir tiene, que la moral del resto comenzรณ a flaquear.

    Sin embargo, los espaรฑoles no se amedrentaban fรกcilmente, cansados del continuo acoso del que eran objeto por los tagalos, el cabo Olivares decide coger a 14 de los hombres que se encontraban mรกs fuertes con el objeto de prender fuego al poblado, esto ocasionรณ lo deseado que no era otra cosa que todos saliesen huyendo para de esta forma, no solo destruir las casas desde donde se les sometรญa a una vigilancia constante, tambiรฉn era la intenciรณn hacerse con verduras para combatir en lo posible a la temible enfermedad que los estaba diezmando, el beriberi. Enfermedad que atacaba sobre todo al sistema nervioso y al cardiovascular como consecuencia de la falta de tiamina, es decir, de vitamina B1. En este sentido la llamada «expediciรณn del mundo» fue un total รฉxito, una inyecciรณn de moral que los hombres tanto necesitaban.

    Pero no nos engaรฑemos, se trataba tan solo de un espejismo, porque despuรฉs de esta escapada los espaรฑoles ya no pudieron volver a salir de la iglesia. Teniendo que soportar ver como sus compaรฑeros morรญan no solo por el beriberi, tambiรฉn el paludismo y la disenterรญa se cobraron vidas, mientras otros que no pudiendo resistir mรกs seguรญan desertando. En total hubo 8 desertores, encontrรกndose entre ellos el sanitario filipino, de esto 6 consiguieron escapar y los dos restantes fueron fusilados. La situaciรณn se volvรญa cada vez mรกs complicada.

    Ante la muerte de Las Morenas se hace necesario que alguien se haga cargo de la situaciรณn, siendo el teniente Martรญn Cerezo quien se pone al frente. El teniente al ver el desรกnimo de sus hombres, no duda en organizar fiestas para divertimento de todos, e incluso se permiten celebrar la Navidad de ese fatรญdico aรฑo de 1898, intentando pasarlo lo mejor posible dadas las circunstancias. Pero mientras intentaban mantener lo mรกs alta posible la moral celebrando la llegada de un nuevo aรฑo, estos hombres por el estado de aislamiento en el que se encontraban desconocรญan que ya hacรญa dรญas que el Tratado de Parรญs habรญa sido firmado, donde recordemos que Espaรฑa cedรญa a Estados Unidos no solo Cuba y Puerto Rico, tambiรฉn las Filipinas. La pesadilla de 337 dรญas aรบn no habรญa llegado a su fin.


Fin del asedio de 337 dรญas.

    Los filipinos instan a los espaรฑoles a rendirse y para ello no dudan en utilizar las mรกs variadas de las tretas, entre ellas se cuenta que apostaron mujeres desnudas delante de la iglesia, al mismo tiempo tambiรฉn se pusieron a la vista parejas que simulaban, o no, tener relaciones sexuales. Nada de esto hizo que los espaรฑoles abandonasen el lugar.

    Pero esto no fue todo, a la iglesia llegan parlamentarios espaรฑoles para comunicarles que su encierro no tenรญa ya sentido, que todo habรญa terminado, pero Martรญn Cerezo pensando que se trataba de una trampa urdida por los tagalos, hace caso omiso e incluso cuando llega a las puertas de la iglesia el capitรกn Olmedo Calvo para comunicarles que las Filipinas ya no eran espaรฑolas y que, por lo tanto, no tenรญa sentido el seguir allรญ, no le hace caso alguno. Tampoco es escuchado el teniente Aguilar Castaรฑo, quien a finales de mayo de 1899 intenta convencer a Martรญn Cerezo de que todo ha terminado, pero este se niega a creerle, lo รบnico que consigue el teniente es que le acepte unos periรณdicos con la esperanza de que al leerlos se convenza y se rinda.

    Mientras tanto, los americanos intentaron conseguir la rendiciรณn de los espaรฑoles y llevarlos a Manila, para ello manda en abril al buque Yorktown, pero resulta un completo fracaso, por lo que se retiran. Martรญn Cerezo intenta escapar, pero la deserciรณn de tres soldados da al traste con la operaciรณn, aunque se arresta a dos de ellos, uno consigue llegar hasta las lรญneas filipinas poniรฉndoles al tanto de lo que Saturnino Martรญn Cerezo tenรญa pensado hacer. El teniente toma entonces una difรญcil decisiรณn, fusilar a los dos desertores que habรญan apresado, el cabo Vicente Gonzรกlez Toca y el soldado Antonio Menache Sรกnchez. A pesar de todos los planes de huir, estos deben ser aplazados, una luna que brilla con todo su esplendor hace que posponga su intenciรณn de momento. El dรญa 2 de junio Martรญn Cerezo decide ojear el periรณdico que le diera Olmedo, encontrando un dato que le harรญa ver su error. Entre las hojas se percata de una noticia donde decรญa que un antiguo compaรฑero suyo, el teniente Francisco Dรญaz Navarro, habรญa sido trasladado a Mรกlaga, algo que nadie mรกs podรญa saber y que su amigo le habรญa dicho solicitarรญa tras terminar la guerra. Al teniente ya no le queda ninguna duda, la guerra habรญa terminado.

    Saturnino Martรญn Cerezo, decide reunir a todos sus hombres para darles la noticia, ya no tenรญa ningรบn sentido seguir resistiendo asรญ que concluyen en entregar la iglesia, solo una condiciรณn puso, que no era otra que la de no ser tratados como prisioneros, si esta demanda no era satisfecha no se marcharรญan, seguirรญan atrincherados hasta que el รบltimo hombre cayese sin vida. Los filipinos no ponen ninguna objeciรณn a la peticiรณn del teniente, como tampoco se oponen a la firma del pacto que habรญa sido redactado por el propio Martรญn Cerezo.


El honor y el coraje de un puรฑado de hombres.

    Asรญ se llega al fin de 337 dรญas. Largos dรญas para los que tuvieron que vivirlos y que sin duda les debiรณ parecer toda una vida. El dรญa 2 de junio de 1899 termina la pesadilla, dando tambiรฉn por concluida la soberanรญa del Gobierno de Espaรฑa en esas tierras. Sobrevivieron 33 militares, los dos franciscanos, desertaron un total de 8 personas, murieron en el asedio 19.

    Despuรฉs de la rendiciรณn, no abandonaron la iglesia de forma inmediata, allรญ estuvieron unos dรญas mรกs hasta que los 33 militares que sobrevivieron al asedio, salieron por fin de su reclusiรณn portando con orgullo la bandera de su paรญs, siendo despedidos con honores militares por los sitiadores que durante 11 largos meses los hostigaron de todas las formas posibles. El 7 de junio por la tarde Martรญn Cerezo y sus hombres dejan atrรกs Baler, los propios filipinos acompaรฑaron a estos hombres hasta Manila, un periplo que se tornรณ complicado por el mal estado en el que se encontraban despuรฉs de pasar tantos dรญas encerrados en condiciones pรฉsimas en la iglesia. Pero por fin, despuรฉs de muchos avatares, el 6 de julio consiguen llegar a la capital Filipina donde son recibidos con honores, finalmente el 29 de ese mismo mes y aรฑo embarcan rumbo a Barcelona, el viaje se hizo en el vapor Alicante, llegando a su destino el 1 de septiembre. La terrible historia habรญa llegado a su fin.

    El teniente Saturnino Martรญn Cerezo es ascendido a capitรกn en 1898, tanto รฉl como el capitรกn Enrique de Las Morenas fueron condecorados en el aรฑo 1901 con la Cruz Laureada de San Fernando, siendo esta la mayor distinciรณn que se puede recibir. El mรฉdico Vigil de Quiรฑones fue condecorado con la Cruz de primera clase de Marรญa Cristina. En la ciudad de Sevilla se rindiรณ homenaje a este mรฉdico al ponerle a un hospital su nombre, Hospital Militar Vigil Quiรฑones. Los demรกs supervivientes tambiรฉn fueron galardonados, obteniendo cada uno de ellos la Cruz de plata del Mรฉrito Militar con distintivo rojo, como reconocimiento a los servicios prestados.

    En cuanto a los que murieron durante el largo asedio y que fueron enterrados en la iglesia, estos fueron repatriados a Espaรฑa gracias al padre Lรณpez, que cuatro aรฑos despuรฉs, en 1903, se encargรณ de exhumar los cadรกveres para traerlos a nuestro paรญs en el vapor Isla Panay. Gracias a que Martรญn Cerezo dejรณ bien seรฑalizado el lugar donde estaban todos enterrados, la labor de localizarlos no fue difรญcil. Ahora descansan en su tierra en el cementerio de la Almudena de Madrid.

    Hasta aquรญ la historia resumida de estos valerosos hombres, en homenaje a los que lo dieron todo por su paรญs. El sitio de Baler, 337 dรญas de un sufrimiento que, quizรก se podrรญan haber evitado. En cualquier caso, una fecha que no deberรญa ser olvidada: 30 de junio de 1898 a 2 de junio de 1899, donde a los «รบltimos de Filipinas» les quedรณ el orgullo del deber cumplido. Honor y gloria para estos valientes.

    Los filipinos ya tenรญan su ansiada independencia o eso era lo que creรญan, porque pronto los nativos se sintieron engaรฑados por aquellos que les habรญan, en apariencia, ayudado a sacudirse del yugo espaรฑol. El 4 de febrero de 1899 los estadounidenses los atacan, y estos encabezados por Emilio Aguinaldo Famy responden con las armas. Comienza asรญ la guerra filipino-estadounidense.

    Pero esta amigo lector, es ya otra historia.


POR ROSA SANTIZO PAREJA © 2024

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