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Esta fiesta, tan esperada por los pueblos celtas, anunciaba el final del largo y duro invierno para dar la bienvenida a la primavera, ese invierno que por inclemente y frรญo que fuese llegaba a su fin, dando paso a nuevas ilusiones, esperanzas, alegrรญas, a todo lo que llena de pasiรณn y amor. Ostara como sรญmbolo de nuestras vidas, que por duras que sean, ese invierno que en ocasiones se cierne sobre nuestras almas, mรกs tarde o mรกs temprano llegarรก a su fin, para adentrarnos en nuevas situaciones, experiencias, vivencias y sucesos que terminen con las pesadumbres que ocupan el dรญa a dรญa.
Esa puerta que nos invita a cruzar a Ostara, para que sigamos avanzando por esta senda de la vida llenos de optimismo, con ganas de ver de nuevo la luz tras un periodo de frialdad y oscuridad, impidiendo que esas densas tinieblas y la escarcha que ahogan nuestro ser sean perpetuas.
Hacer el esfuerzo de abrir los ojos, a pesar de las brumas merece la pena si queremos dejar atrรกs el gรฉlido invierno, es necesario recorrer el camino para llegar a un destino que en la mayorรญa de las ocasiones desconocemos cuรกl puede llegar a ser, pero asรญ y todo, a pesar de nuestra ignorancia debemos introducirnos con valentรญa a travรฉs de la espesura, porque tras los densos muros que nos separan de lo desconocido, cada uno de nosotros encontraremos algo que estรก reservado รบnica y exclusivamente para nosotros, para nadie mรกs. Ostara es esa primavera, ese destino que todos podemos alcanzar, si el sendero que libremente elegimos es el de la sabidurรญa y la verdad.
El renacer de la vida.
En Ostara, ese renacer consigue someter finalmente a todo lo que impide que la vida vuelva a brotar con la fuerza y el vigor, de esa naturaleza que no se detiene ante nada. Con esta festividad la Diosa en toda su lozanรญa se une al Dios, despuรฉs de que este haya vuelto de la muerte a la que se vio sujeto en la fiesta de Yule. Una muerte simbรณlica de la que ahora regresa, para recibir junto a su Diosa a esa primavera que hace que todo resurja con brรญo, arrasando y llenando la tierra de los colores, olores y calidez que empapan a todos sus habitantes.
El motivo principal de este Sabbat es celebrar la vida, el invierno representa esa muerte simbรณlica que era vencida con la llegada de la primavera, haciendo que los Dioses regresaran de ese lugar donde solo habitaban los muertos al mundo de los vivos, trayendo en este viaje consigo una nueva vida. Entonces es cuando la tierra en todo su esplendor se viste con sus mejores galas, acicalรกndose y derramando todos los colores que alegran los sentidos, contagiรกndonos asรญ la alegrรญa y el regocijo por volver a sentir la tibieza que da calor a los frรญos y entumecidos cuerpos, que tuvieron que soportar la dura estaciรณn invernal.
Esta fiesta se celebra en el equinoccio de primavera, los que vivimos en el hemisferio norte aproximadamente sobre el 21 de marzo y los que viven en el hemisferio sur el 23 de septiembre. En estas fiestas donde la noche y el dรญa caminan unidas, teniendo ambos momentos una misma duraciรณn, es ahรญ en esta comuniรณn cuando el poder y la fuerza de la naturaleza nos transmite toda su energรญa para que al igual que ella salgamos de lo estรฉril, de ese sopor en el que todo se ha visto inmerso durante el largo y duro invierno, la inactividad llega a su fin dando paso al despertar de todos los sentidos, que como si fuesen uno solo se unen para recibir con alegrรญa y optimismo los frutos, los olores, dejรกndose abrazar por los rayos de sol que envuelve todo nuestro ser para abrirnos a un nuevo comienzo, donde los nuevos brotes han de ser cuidados para que crezcan sanos y fuertes.
Es hora de despertar, es hora de crecer, de fortalecernos para demostrar de esta manera que nos unimos a esta explosiรณn de vida aportando a este despertar, lo que cada uno pueda dar y estรฉ dispuesto a regalar.
Es tanta la fuerza de la naturaleza que incluso la Diosa, que sin duda estรก ligada a ella formando una uniรณn perfecta con todo lo que respira, sale de su letargo cubriendo a la tierra y a sus hijos con su cuerpo, haciendo de esta forma que todo sea fรฉrtil para que brote y llegue a alcanzar la madurez, el punto perfecto para beneficio de sus criaturas que a veces como perdidas vagan por este mundo incierto, por ello todas de una forma u otra se alegran y celebran que por fin la oscuridad del invierno se disipe, y que la luz sea en esta ocasiรณn la que devore a las tinieblas.
Todo se mueve, son nuevos comienzos que nos impelen a pasar a la acciรณn, y para ello la Diosa y el Dios por medio de sus actos amorosos, alientan tanto a hombres como al resto de animales a que sigan su ejemplo, mostrรกndose sin pudor ante ellos para que por medio de este acto brote lo nuevo.
De la misma forma que el Dios penetra a la Diosa de manera desenfrenada, donde el amor y el placer son uno, asรญ el resto de mortales han de hacer para que la vida siga su curso. Es tiempo de darse a la persona amada sin reservas, de unirse salvajemente y sin freno dejando que la fuerza masculina inunde a la femenina, haciendo que esta se llene en su plenitud para que los dos lleguen al รฉxtasis mรกs sublime, a esa explosiรณn que tan solo son capaces de alcanzar dos cuerpos que en ese maravilloso momento llegan a ser uno.
La controversia.
Poco es lo que encontramos escrito sobre esta Diosa de la primavera, nada hay si buscamos en Las Edda, esos escritos nรณrdicos donde aparece reflejado por medio de mitos y leyendas la historia de estas gentes. Para saber algo de esta deidad nos tenemos que remontar al siglo VIII, donde en «De Tempore Ratione», un escrito del monje benedictino conocido como San Beda, Beda el Venerable o su nombre en latรญn Beda Venerabilis, nombrรณ a Eostra como la Diosa de la primavera en este texto:
Eostur monath, qui nunc paschalis menis interpretatur, quondam a dea illorum, quae Eostrae vocabulatur, et cui in illo festa celebrabant, nomen habuit; a cuius nomine nunc paschale tempos cognominant, consueto antiquae observationis vocabulo Gandia novae solemnitatis vocantes.
Este monje, no obstante tuvo algunos problemas al dar a conocer a esta Diosa, ya que no fueron pocos los que le acusaron de que todo se debรญa a una invenciรณn suya, llegando estas acusaciones hasta el dรญa de hoy, donde algunos se niegan a ver a Eostra como una Diosa del pasado, siendo para ellos mรกs bien una deidad de las nuevas corrientes neopaganas. A pesar de todo, los estudiosos que apoyan lo que dijo Beda en este aspecto se basan para ello, en la fidelidad con que el benedictino narra otros asuntos que tratan sobre como los Anglo-Sajones fueron cristianizados, alegando que si aquรญ permaneciรณ fiel a los sucesos ocurridos, por quรฉ motivo no iba a contar la verdad sobre este otro espinoso asunto.
Otra referencia nos la da Jacob Grimm, uno de los famosos Hermanos Grimm, mรกs conocido quizรกs por sus cuentos sobre hadas. Jacob, considerado como el creador de la narrativa histรณrica, en su Deutsche Mythologie, Mitologรญa Alemana de 1835, menciona a esta Diosa en una frase bastante significativa que dice: «Ostara, Eostre, era la Diosa de la luz cada vez mayor de la primavera».
Argumentos a favor y en contra que no quitan importancia ni a la Diosa ni a su celebraciรณn, creando sus detractores expectaciรณn por conocer mรกs sobre esta deidad y esta fiesta de la primavera, donde los ritos que se celebran giran en torno a la luz y la alegrรญa que esta trae a los que por tanto tiempo, han ido a tientas entre tinieblas buscando un lugar seguro donde asirse.
Eรกstre, Seรฑora de la primavera.
No por casualidad algunos llaman a Ostara el dรญa de la Seรฑora, ella como portadora de la simiente es la que darรก a luz una nueva vida, asรญ se ve que la rueda sigue girando y lo nuevo toma el relevo de lo viejo. Algunos estudiosos traducen la palabra Ostara como sol que se eleva o moverse hacia el sol, en una clara alusiรณn a esa fuerza que el Astro Rey va tomando despuรฉs del invierno. La mitologรญa de estos pueblos del norte nos hablan de una Diosa de la primavera llamada Eรกstre o Eostre, conocida tambiรฉn como Ostara y es de esta divinidad de donde esta hermosa festividad toma su nombre. El nombre de esta Diosa nรณrdica, es una palabra que nos viene del inglรฉs antiguo. Esta fiesta fue posteriormente cristianizada tomando el nombre de Easter, que traducido a nuestro idioma significa Pascua.
En estas celebraciones tienen una gran importancia los huevos, estos como sรญmbolo de la vida, de lo eterno eran utilizados para honrar a los Dioses, por ello no era extraรฑo verlos en los altares como ofrendas a estos, esperando de esta forma obtener sus favores, en este caso concreto y por la simbologรญa que los huevos tenรญan, era el ser fรฉrtiles lo que esperaban obtener con estas ofrendas.
Existe una hermosa leyenda, que nos cuenta la relaciรณn existente entre los llamados huevos de Pascua y el vรญnculo que guarda esto con la Diosa Eostre. Cuentan los viejos relatos que un conejo, mรกs conocido como el conejo de Pascua, quiso agasajar a la Diosa regalรกndole unos huevos bellamente decorados con diversos dibujos y colores, Eostre al recibir tan delicado presente quedรณ gratamente complacida por tan exquisito obsequio, pero no satisfecha quiso compartir su ofrenda con toda la humanidad, para que esta pudiese disfrutar tambiรฉn de tan preciada dรกdiva. Es por ello que visitรณ cada rincรณn del mundo compartiendo estos regalos, y por medio de ellos la vida que estos representaban.
Como es habitual en los festejos de estos pueblos, las hogueras son indispensables para llamar a la luz, en una รฉpoca donde la penumbra inundaba sus vidas. Danzas en torno a estas brillantes llamas, para asรญ llenarse del calor y la energรญa que estas desprenden, escuchando el lenguaje que este usa por medio de las formas que adoptan las lenguas de fuego, y ese chisporrotear que tan solo unos cuantos elegidos saben interpretar.
Tiempo para agradecer a la Diosa y al Dios ese renacer de la naturaleza, ese salir de la hibernaciรณn desperezรกndose y abriendo sus brazos para recibir todo lo bueno que esta nueva etapa nos trae. Recrearnos en lo que toda la madre tierra nos da en su generosidad, es una buena forma de celebrar Ostara, poner nuestra vista en el verdor que vuelve a resurgir y empaparnos de los tiempos aรฑorados y en ocasiones casi olvidados. Ostara es el retorno de la vida en todo su esplendor, una vida que debemos aprender a vivir en toda su plenitud, si hacemos esto no solo honraremos a esos Dioses ancestrales, sino que lograremos algo mucho mรกs importante, nos honraremos a nosotros mismos.
Que la luz de Ostara se haga fuerte en ti.
Extracto del libro: Los Celtas: Un mundo por descubrir.
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Me encanta este artรญculo. Excelentemente escrito.
ResponderEliminarGracias Cary. Me alegra que te haya gustado.
EliminarPrecioso artรญculo ๐ป๐
ResponderEliminarMuchas gracias ISS ๐ฅฐ
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